Luque declaró por séptima vez y aseguró que fue "la persona que más quiso ayudar" a Diego Maradona
El neurocirujano se presentó nuevamente en los Tribunales de San Isidro. Además, testificarán tres médicos de la Clínica Olivos.
Mientras se lleva adelante una nueva audiencia en el juicio por la muerte de Diego Maradona, el neurocirujano Leopoldo Luque prestó declaración en los Tribunales de San Isidro y sostuvo que es "la persona que más quiso ayudar" y agregó: "Mal que le pese a la gente, el único que me defendería sin dudar es Diego. El único. Ahora van a sacar audios de todo tipo". Además, se disculpó con Jana Maradona.
Además del testimonio del neurocirujano, también testificarán tres médicos que tuvieron participación en la atención médica de Maradona en la Clínica Olivos: el jefe de terapia intensiva, Fernando Villarejo; el jefe de cardiología, Sebastián Nani; y el neurocirujano Pablo Rubino, quien estuvo a cargo de la última operación.
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¿Qué dijo Leopoldo Luque?
En esta ocasión, el neurocirujano volvió a defender su accionar, la sostener que "soy la persona que más quiso ayudar", y le pidió perdón a Jana Maradona por decir que ella tenía un "problema mental" la audiencia anterior.
"Maradona estaba lúcido al momento del alta, orientado y era el mismo Maradona que plantó a Putin, con esa impronta que todos respetábamos. Él se quería ir a su casa, eso quedó claro", sostuvo.
"Cuando a Jana le preguntaron por un tercer nivel, dijeron que yo prohibí. Él la respondía sin que yo pregunte, estaba clarísimo. Tuve muchas charlas previo a la internación, cuando estábamos solos. Yo intentaba ayudarlo previo a la internación", explicó sobre versiones que lo señalan como responsable de impedir una atención médica mayor.
"Mal que le pese a la gente, el único que me defendería sin dudar es Diego. El único. Ahora van a sacar audios de todo tipo", agregó.
En otro pasaje de su declaración, Luque indicó que "a veces me equivoco, soy humano. Le pido perdón a Jana por lo que le dije. En absoluto creo que tenga un problema mental".
"No tenemos un manejo global del paciente. Que me digan que le prohibí un estudio.... Yo siempre llevaba al paciente como médico y con amor. Había que bancarlo", dijo sobre su trato con el exfutbolista.
Declaraciones que buscan esclarecer el caso
Se espera que los otros testimonios aporten detalles sobre el estado de salud del exfutbolista durante su paso por el centro médico, y las decisiones clínicas adoptadas en ese momento. Además, los jueces buscarán reconstruir cómo fue la evolución tras la operación y qué recomendaciones se dieron al momento del alta.
Las declaraciones podrían resultar determinantes para esclarecer si el seguimiento médico posterior fue adecuado, y si existieron responsabilidades en torno a las condiciones en las que Maradona continuó su recuperación.
El proceso judicial investiga posibles negligencias en el tratamiento que recibió el exjugador en sus últimos días y ya cuenta con declaraciones de profesionales de la salud, familiares y personas del entorno cercano.
¿Qué dijo Villarejo en su momento?
Por otra parte, Villarejo, declaró en el primer juicio sobre episodios que generan dudas sobre las decisiones médicas que se tomaron durante las últimas semanas de vida de Maradona, tras la operación por el hematoma subdural. Además, aseguró que el exfutbolista tenía un entorno "complicado" y que se opuso a una internación domiciliaria.
Todo comenzó después del 30 de octubre de 2020 que dejó una imagen impactante: se lo vio caminar tambaleante en la cancha de Gimnasia, sin fuerzas ni lucidez. A raíz de eso, su entorno médico propuso llevarlo a hacerse un chequeo e ingresó en la clínica Ipensa, en La Plata.
Distintas decisiones médicas
En aquel momento le detectaron el hematoma subdural, pero los profesionales del centro no consideraron necesario operarlo de urgencia, ya que preferían estabilizarlo clínicamente pero Luque no estuvo de acuerdo. Según relataron testigos en aquel juicio, él insistió en trasladarlo a un centro más preparado, y así llegó a la Clínica Olivos.
En tanto, otros médicos llevaron adelante la cirugía pero no lo operó Luque, ya que la familia se opuso. Tras la intervención, Diego quedó internado alrededor de una semana, pero debido a la pandemia, el paciente estaba irritable, privado de alcohol en medio de un consumo problemático, con un entorno difícil de manejar. "Era complejo examinarlo, había demasiada gente en su habitación", afirmó.
"Diego es inmanejable"
"La clínica no era el lugar para mantenerlo sedado por tiempo indeterminado", señaló Villarejo, quien aseguró que tanto Luque como Cosachov le pidieron reiteradamente que lo durmieran durante varios días para calmarlo. El objetivo no era solo facilitar el postoperatorio, sino controlar su compulsión y su estado emocional alterado. "Diego es inmanejable", le dijeron, para justificar su pedido.
Por tal motivo, se tomó la decisión de colocarle un catéter venoso, aunque él no permitía que lo tocaran, y permaneció sedado por 24 horas. También se evaluó colocarle una sonda para su nutrición, pero los profesionales coincidieron en que esa situación no podía sostenerse a largo plazo.
Recomendación de la clínica
Un tema crucial es que la Clínica Olivos, en ese entonces, se oponía a la idea de una internación domiciliaria y recomendaban derivarlo a otro centro especializado. Villarejo fue claro al declarar que se opuso a muchas de esas decisiones y dejó asentado todo en la historia clínica.
También aseguró que no existían las condiciones para un tratamiento adecuado fuera de un centro médico. Pero a Diego lo llevaron a una casa en Tigre sin aparatología adecuada. "Diego parecía tener un cuadro psiquiátrico agudo. Las hijas, por desconocimiento o porque confiaban en Luque, dejaron que hicieran lo que para ellos era necesario", sumó Villarejo.
Viejo testimonio de Nani
El año pasado también declaró Nani, el jefe de cardiología de la Clínica Olivos, donde Maradona fue operado. En su testimonio, dio detalles de las observaciones que hizo sobre el estado de salud del "Diez" y complicó la situación de Luque, uno de los acusados en la causa.
En su testimonio, el médico señaló que el exfutbolista no mostraba indicios de complicaciones cardíacas y que "no era esperable un problema coronario". "En la clínica, Diego estaba bien cardiovascularmente", afirmó.
Sin embargo, Nani destacó que Maradona era considerado como un "paciente de riesgo" y que necesitaba más atención. En esta línea, apuntó contra Luque, ya que señaló que "era el médico de cabecera" del astro: "La responsabilidad de Maradona era 100% suya".
Otro médico "en el estrado"
Por otra parte, además de Villarejo y Nani, declarará otra vez el médico que le realizó la última operación a Maradona. Se trata de Pablo Rubino, el neurocirujano que operó al exfutbolista el 3 de noviembre.
En su testimonio en el primer juicio, el neurocirujano dio detalles sobre la última cirugía y los estudios previos que le realizaron. "Recuerdo que los valores no estaban del todo bien, pero era una intervención que tenía que hacerse", expresó.
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