Juicio por la muerte de Maradona: el testimonio clave del médico Mario Schiter sobre la internación domiciliaria
El médico que asistió al exfutbolista en sus crisis más agudas reveló que el equipo tratante rechazó la recomendación de trasladarlo a un centro de rehabilitación especializado.
El médico Mario Alejandro Schiter fue el encargado de iniciar las declaraciones testimoniales de este jueves en el marco del juicio que investiga la muerte de Diego Maradona, y brindó su opinión sobre el estado de salud del exfutbolista tras su última intervención: "El paciente no estaba de alta clínica".
Schiter, quien mantuvo un vínculo profesional con "El Diez" desde el año 2000, brindó precisiones sobre la evolución de la salud cardiovascular del paciente y las discrepancias surgidas en torno a su tratamiento final.
El primer contacto de Schiter con Maradona ocurrió en 1999, mientras el médico se desempeñaba en la unidad de terapia intensiva de la institución Flenni. Luego, fue convocado para coordinar el traslado de Maradona desde Punta del Este hacia Buenos Aires, luego de un episodio de intoxicación por cocaína que derivó en una arritmia grave.
Durante el año 2000, el profesional diagnosticó una miocardiopatía dilatada de origen tóxico. Según explicó Schiter ante el tribunal, esta condición implica que el corazón pierde la capacidad de abastecer las demandas del organismo, lo que técnicamente se define como insuficiencia cardíaca. En aquel periodo, el corazón del paciente presentaba una mejora de apenas el 17%, mostrando respuestas deficientes a la medicación convencional.
Schiter también detalló las condiciones del traslado de Maradona a Cuba para su rehabilitación inicial. El médico debió acondicionar una unidad de terapia intensiva móvil dentro de una aeronave comercial para garantizar la seguridad del paciente, dada la criticidad de su cuadro cardiovascular.
Tras esta etapa, el contacto profesional se interrumpió en 2004, retomándose recién semanas antes del deceso en 2020. En noviembre de ese año, directivos de la prepaga Swiss Medical solicitaron a Schiter una segunda opinión profesional mientras Maradona se encontraba en la Clínica Olivos.
El objetivo de la consulta era evaluar el manejo de cuadros de excitación psicomotriz. El médico propuso el uso de fármacos que requerían consentimiento informado debido a sus potenciales efectos secundarios y riesgos de aplicación.
"Me llamaron el 4 o 5 de noviembre porque querían que diera mi opinión respecto de la excitación psicomotríz. Me preguntaron cómo la controlaba. Usábamos propofol, fentanilo, que son anestésicos que se dan por intravenosa. Acá la propuesta era utilizar otra droga, que tiene característica muy interesantes, no solo disminuye la excitación psicomotríz, es una droga muy estable, que aplicarla tiene un riesgo. Ya lo estaban haciendo, es una droga que requiere consentimiento informado porque puede traer trastornos secundarios. Es una droga que en el caso de tener que utilizarla, entiendo que hubo una reunión de consenso", detalló.
A pesar de haber sido convocado como consultor externo, Schiter aclaró que no se le permitió tomar contacto físico con el paciente. "En Olivos no pude verlo, no me permitieron, el doctor me dijo que iba a consultar", declaró.
"Pregunté si podía entrar a darle un abrazo y me dijeron que preferiblemente no", relató.
Asimismo, manifestó no haber tenido diálogo con el médico de cabecera de ese momento, Leopoldo Luque, ni con otros integrantes del entorno cercano.
"No estaba de alta clínica"
Uno de los puntos clave del testimonio abordó el alta médica del exfutbolista tras su última intervención. Schiter explicó que Maradona no contaba con un alta médica definitiva. "Nuestra opinión era que el paciente no estaba de alta clínica, sí de alta hospitalaria, y que tenía que continuar su tratamiento en un dispositivo a saber", precisó durante la audiencia.
El profesional recomendó que el exfutbolista fuera derivado a un centro de rehabilitación de tercer nivel. Estos establecimientos cuentan con menor complejidad que un hospital, pero garantizan la presencia permanente de médicos y enfermeros para asistir a pacientes que no están en condiciones de regresar a un domicilio particular sin soporte profesional.
Además, explicó: "Me preguntaban a dónde mandarlo, es habitual cuando un paciente requiere un tratamiento al alta. Si no está en condiciones de ir al domicilio, tiene que haber algún tipo de sostén".
Durante su declaración, le mostraron una prueba de la instrucción. "No se encuentra de alta médica", dice el escrito sobre sus dichos. "Si un paciente está de alta médica, se externa sin ningún dispositivo de apoyo, pero no era el caso, era un alta sanatorial, no un alta médica", aclaró el doctor.
"Con mi sugerencia, esa reunión termina con la propuesta, donde había familiares, hermanas de Maradona, y algunas de las hijas, no recuerdo a quién. No estoy seguro, pero creo que estaba Luque, no lo tengo claro, tengo la sensación de que estaba. Hubo una especie de cuarto intermedio, donde no participé. Volvieron y me dijeron que no aceptaron la propuesta y que se iba a ir con un dispositivo de internación domiciliaria", dijo y agregó: "En ese momento, sugerí una consultora en derivación de drogas de abuso. Tenían experiencia en consumos de sustancias y controlar este tipo de cosas", insistió.
El testigo remarcó que nunca conoció el lugar donde se llevaría a cabo dicha internación ni fue informado sobre quiénes serían los profesionales responsables del seguimiento diario.
Respecto a los requerimientos de una internación domiciliaria, Schiter fue enfático al señalar que debe funcionar con la misma rigurosidad que un sanatorio. Esto incluye la presencia de enfermería las 24 horas, además de kinesiólogos y médicos que mantengan una historia clínica actualizada y constante.
Por último, el médico se refirió a su rol como veedor en la autopsia del cuerpo. Describió que los hallazgos confirmaron una cardiopatía estructural crónica, caracterizada por un corazón de tamaño aumentado y una dilatación global de las cavidades. También se detectó la presencia de líquido en el abdomen, lo cual es compatible con un cuadro de insuficiencia cardíaca izquierda.
Schiter concluyó ratificando que la evidencia física encontrada en el examen post mortem coincidía con la historia de disnea y fatiga que presentaba el paciente, subrayando que las patologías de insuficiencia respiratoria y cardíaca requieren tratamiento médico de por vida.

