Declaró enfermero imputado por la muerte de Maradona: "Tengo que cambiar a mi hija de colegio porque me dicen asesino"
"Nunca formé parte de ningún plan para matarlo", afirmó Mariano Perroni, coordinador de los enfermeros. Rompió en llanto durante su indagaroria.
Mariano Perroni, coordinador de los enfermeros que asistían a Diego Armando Maradona, declaró este jueves ante el Tribunal en el juicio por la muerte del Diez y aseguró que "nunca formó parte de un plan para matarlo".
El imputado pidió hablar por primera vez desde que comenzó el proceso. Rompió en llanto al describir cómo la acusación penal destruyó su vida familiar y laboral. Sostuvo que se encuentra desempleado porque las empresas le rechazan el currículum apenas leen su nombre.
"Tengo que cambiar a mi hija del colegio porque algunos abogados de ahí me dicen asesino. A mi hijo también le hacen bullying", relató.
"Mi mamá lloraba todos los días, tenía lupus. Tenía, ya no. Estaba internada. Cada vez que escuchaba a la gente decir: ‘Ahí están los asesinos' ella lloraba. Un día la externaron, me la llevé a mi casa. Una semana duró. Mientras daba su último respiro, yo justo bajé. Yo le había dicho que se quedara tranquila, que no pasaba nada", recordó.
Perroni agregó: "Después también me separé, ahora no consigo trabajo. Antes tenía dos trabajos, ahora solo uno y no consigo. Hace poco me contactaron de uno, yo daba con todos los requisitos. Entregué mi CV, vieron mi nombre y no me contestaron más. Fue todo para atrás".
Perroni enfrenta, junto a otros seis acusados, el cargo de homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
Apuntó contra la psiquiatra Agustina Cosachov y la coordinadora Nancy Forlini por la falta de insumos médicos en la casa de Tigre donde se realizaba la internación domiciliaria.
El licenciado en enfermería detalló que su función era estrictamente administrativa y de coordinación, y aclaró que jamás ingresó a la vivienda ni tuvo contacto directo con el paciente.
Explicó que armó el esquema de guardias de 24 horas y que modificó los turnos a pedido de Cosachov para que los enfermeros Ricardo Almirón y Gisela Madrid pasaran a cumplir 12 horas cada uno, debido a la afinidad que tenían con el exfutbolista.
"Yo siempre realicé sugerencias para el mejor pasar del paciente dentro del domicilio. Siempre sugerí acciones que me parecían normales para que él pudiera tener una mejor atención. Nunca formé parte de ningún plan criminal para matarlo. Yo no actué omitiendo acciones, sino que hacía sugerencias. No al contrario. Yo quería que fuese todo lo más claro posible, que tuviera beneficios", aseguró ante los jueces.
"También sugerí que haya insumos básicos. Si total estábamos contando con enfermeros que hubieran podido ayudarlo ante una urgencia. Pero eso no tiene que ver con que yo haya advertido una situación de riesgo porque nunca estuve en contacto con el paciente. Era preventivo. Yo decía insumos y medicación básica, que se lo pedí a Cosachov y Forlini", recordó.
Señaló: "Mi intención nunca fue desatenderme del paciente. Siempre estuve atento, leía los chats, hacía sugerencias. Si después eran tomadas en cuenta o no me excedía porque yo no compro el material, no hago derivaciones, no dirijo internaciones, no soy médico".
La casa de Tigre
"Yo nunca tuve acceso a la casa, nunca ingresé. No conocía a nadie. No conozco a ninguno de los abogados, a nadie de los que están acá. Yo tenía comunicación con los enfermeros, los médicos, Cosachov y Forlini. Jamás me imaginé que Maradona iba a morir. Yo no me represento la muerte incluso ahora, nunca la imaginé", subrayó.
El imputado rechazó de plano la acusación de la fiscalía y argumentó que era imposible que deseara el fallecimiento de Maradona porque era su máximo ídolo. Reveló que ya tenía planificado cubrir personalmente la guardia de enfermería durante la noche de Año Nuevo para poder pasar las fiestas con él.
"Estaba esperando que llegara Año Nuevo, tenía la esperanza de que sea así. ¿De qué plan criminal me quieren implicar? ¿Qué necesidad iba a tener de ver la muerte de alguien que era mi ídolo?", afirmó.
Al reconstruir lo sucedido el 25 de noviembre de 2020, día de la muerte del Diez, el testigo relató que Forlini lo llamó para avisarle que algo grave pasaba en el domicilio. Ante la imposibilidad de comunicarse con la enfermera Madrid, se dirigió hacia el lugar, sufriendo demoras debido a los retenes viales en la zona.
Una vez que se constató el deceso, Perroni acompañó a Madrid a la fiscalía para que prestara declaración y posteriormente la llevó a retirar sus pertenencias de la casa. En ese contexto, Forlini le exigió un informe detallado sobre las novedades de la mañana, por lo que él le prestó su propio teléfono a la enfermera para que hablara directamente con la coordinadora y completara la planilla de horarios sin intermediarios.
"Hay algo que quiero contar que para mí es importante y es que en una de las visitas que tuve en el estudio de mi abogado Migue Pierri, estaba el doctor Alfredo Cahe. Me dijo algo que nunca me voy a olvidar: ‘En qué lío injusto te metieron', me dijo. Después se dio vuelta y le dijo a Pierri: ‘Nunca debieron externarlo a Diego, cometieron un grave error'", afirmó.
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