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La mamá de Fernando Báez Sosa contó cómo pasa sus días a cinco años del crimen: "Hoy me doy cuenta que jamás regresará"

Graciela Sosa, la mamá de la víctima, habló con cronica.com.ar, y dio detalles de cómo le rendirá homenaje a su hijo en un nuevo aniversario del homicidio por el que el grupo de rugbiers fue condenado.

La madrugada del 18 de enero del 2020, la vida de Graciela Sosa, la mamá de Fernando Báez Sosa, se detuvo en el tiempo para siempre. Recibió un llamado que le avisaba que su único hijo de 18 años que vacacionaba en la costa con amigos, a la salida del boliche había sufrido un ataque, del que luego murió. Años después se llevó adelante el juicio en el que los ocho rugbiers acusados recibieron una condena que aún no está firme. A cinco años de un nuevo aniversario, la mamá de la víctima habló con cronica.com.ar, sobre como hace para convivir con un dolor crónico que la acompaña por el resto de sus días. Otro de los casos policiales más impactantes de la jornada.

“Me siento muy triste todos los días, es como si fuera ayer que Fernando me había llamado para contarme que había lavado ropa, y que tenía todo limpio. Es un dolor que lo voy a llevar siempre”, dice Graciela en diálogo con este medio y no puede continuar la frase porque se le quiebra la voz.

 Graciela Sosa y Silvino Báez, los papás de Fernando.
 Graciela Sosa y Silvino Báez, los papás de Fernando. 

Fernando iba a hacer su primer viaje de vacaciones con amigos, y Graciela junto a su marido Silvino, lo habían acompañado en la preparación de cada detalle. Sin imaginar que por un altercado en un boliche de Villa Gesell, un grupo de rugbiers, lo golpearía “a traición”  hasta la muerte. 

El dolor no da tregua. Está presente como el primer día, pero todos los 18 de enero cala un poco más hondo. Graciela se refugia en la fe, en los recuerdos, y en sus familiares que vinieron de Paraguay para acompañarla. 

Cómo será el homenaje para recordar a Fernando Báez Sosa

En un nuevo año del crimen de Fernando Báez Sosa, realizan una misa en la Parroquia Santísimo Redentor.

“Para mantener la memoria de Fernando y mantener vivo su recuerdo y que no sea olvidado. Y también para pedirle a Dios que nos dé la fortaleza, para seguir en esta lucha tan difícil”, remarcó. 

Además, irá a visitarlo al cementerio de la Chacarita, donde están sus restos. “Es lo que me queda, otra cosa no me queda, es lo único que puedo hacer, llevar flores, visitar su tumba, y volver, nada más”, manifestó. 

El hermano de Graciela, su cuñada y otros familiares viajaron desde Paraguay para acompañarla a ella y a Silvino en estos días difíciles. También Graciela agradeció el apoyo que recibe diariamente de la gente, que confiesa que es clave: “Me acompaña mucho, esa fuerza me ayuda a no decaer”. Y también hizo hincapié en la contención, el “apoyo y el cariño” que le demuestran sus abogados, Fernando Burlando y Fabián Améndola, y sus respectivas familias. “Siempre están muy presentes con nosotros”, destacó.  

Fernando, tenía 18 años cuando fue asesinado.  
Fernando, tenía 18 años cuando fue asesinado.  

La rutina en la que convive con el dolor

A cinco años del crimen de su hijo, y la posterior condena a sus asesinos, Graciela contó que “recién ahora” comienza a “aceptar que Fernando fue asesinado”. 

“Nunca he querido aceptar, ni creer lo que pasó, siempre estuve esperando que él llegue, que él toque la puerta, que me dé esos abrazos, pero hoy en día me doy cuenta que él jamás regresará”, expresó. 

“Esas ganas que teníamos antes, se fueron con él, toda la alegría. Todas las fechas importantes, no podes compartirlas con un hijo…es muy triste, porque una madre daría la vida por su hijo, y estar sin él, es como estar vacía”, destacó. 

Uno de los refugios donde entrega su dolor, es en rezar. Aunque detalló que cada tanto la invade un rapto de angustia descontrolada. “Hay momentos en los que me tiro, lloro un montón, y después me calmo. Y así continuo mi vida, porque el dolor que tengo adentro es algo que no lo puedo sacar, lo tengo clavado en mi corazón”, contó.

También, para mantener la cabeza despejada se dedica al cuidado de adultos mayores y limpia en casas de familias.

Además de rezar, una vez por semana va al cementerio a visitar la tumba de su hijo en soledad, aunque no tiene un horario ni un día fijo. El ritual se desarrolla siempre de la misma manera. Rezar un Rosario, y después acomodar las flores, mientras le habla a su hijo. 

 

 Fernando, junto a su mamá, Graciela.
 Fernando, junto a su mamá, Graciela.

“Me gusta ir sola, siento que tengo más intimidad estando a solas con él, charlando, contándole unas cosas de cómo sería, que ya estaría terminando su facultad, recibiéndose de abogado, y me cuesta, y me pongo a llorar”, relató.

“Me cuesta cuando regreso, porque tengo unas ganas de sacarlo a mi hijo de ese lugar, así que después vuelvo con el corazón destrozado, vacía totalmente y trato de seguir como puedo, expresó.

El departamento situado en el barrio porteño de Recoleta en el que vivían los tres está igual a cómo Fernando lo dejó por última vez. Incluso su habitación está intacta. “Muchas veces la acomodo y reviso, ahí está, esperando su regreso, que no va a ocurrir”, dijo. En su ausencia, armó un santuario con fotos de su hijo, para tenerlo presente aunque no esté físicamente. 

Al ser consultada sobre si perdonó o perdonaría a los rugbiers asesinos, Graciela respondió: “Es algo muy difícil perdonar a alguien que te arrebató lo que más amabas en tu vida, al que criaste con tanto amor y cariño y de repente lo asesinaron a traición, es muy difícil perdonar, siento que sabían lo que hacían, Fernando era una presa para ellos, que rodearon y lo mataron sin piedad". Tampoco los familiares de los condenados se contactaron con ella, ni con Silvino, aunque puntualizó que no lo necesita. 

Respecto a la posibilidad de volver a Paraguay donde está el resto de su familia, Graciela lo descartó “por ahora", debido a que los restos de Fernando descansan en la Argentina. “Tendría que llevarme a mi hijo si me fuera, eso es lo que me dicta el corazón”, expresó. 

Mientras tanto esperan los tiempos de la Justicia y que la Corte Suprema de la provincia dicte la condena firme para que los acusados “paguen lo que hicieron”. "Mi hijo se merece Justicia”, destacó. 

Los rugbiers condenados por el homicidio de Fernando.  
Los rugbiers condenados por el homicidio de Fernando.  

Ante la pregunta de si le quedó algo pendiente por decirle a “Fer”, la negativa es rotunda, y eso le da alivio. “Siempre le dije todo lo que sentía, todas las noches le decía lo mucho que lo quería, y él me decía ´Te quiero, ma´, siempre lo guardaré en el corazón, y nadie me lo va a arrebatar hasta el día que volvamos a encontrarnos, solo Dios sabe cuando sucederá eso”, respondió. 

Por último, ante la violencia incesante en grescas y enfrentamientos a la salida de los boliches, Graciela concluyó: “Espero que la juventud tome conciencia que la vida es muy valiosa, la de cualquier ser humano, y no hay que discriminar a nadie”.

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