INVESTIGACIÓN

Las pruebas que complican al policía detenido por el asesinato del profesor

Matías Alejandro Vizgarra Riveros fue arrestado en su propia base tras caer en contradicciones. La Justicia investiga un móvil económico: el acusado acumulaba deudas.

Un oficial de la Policía Bonaerense, identificado como Matías Alejandro Vizgarra Riveros, de 23 años, es el único detenido por el asesinato de Cristian Eduardo Pereyra, un profesor que trabajaba como chofer de aplicaciones para completar sus ingresos en La Matanza. El fiscal Adrián Arribas detectó fisuras en el relato del efectivo, quien figuraba como el último pasajero que solicitó un viaje a la víctima a través de la aplicación DiDi.

El acusado había sido el último pasajero en la lista de la víctima, con un viaje pedido a las 3:45 de la madrugada del domingo.  Vizgarra Riveros, integrante de la tropa especial de la fuerza provincial, vive a tan solo 25 cuadras de la casa de la víctima en Virrey del Pino. Mientras el oficial cumplía sus funciones habituales, sus propios compañeros debieron esposarlo por orden judicial al no poder explicar su paradero durante la madrugada del crimen.

Una de las pistas más contundentes que analiza la UFI de Homicidios de La Matanza es la situación financiera del uniformado. Los registros crediticios revelaron que Vizgarra Riveros mantenía deudas por más de 1,7 millones de pesos con distintas entidades bancarias y billeteras virtuales. También, otros 190 mil pesos a otra firma de préstamos. La cifra que supera ampliamente sus haberes mensuales. 

Las pruebas que complican al policía detenido por el asesinato del profesor

Los investigadores sospechan que el ahogo económico habría sido el detonante para que el oficial, presuntamente junto a otros cómplices que aún no fueron identificados, decidiera asaltar al trabajador para sustraerle el vehículo y sus pertenencias.

El auto de la víctima fue localizado por la Policía Federal en Ciudad Evita, a escasas quince cuadras de donde el acusado prestaba servicio. El rodado conservaba la patente y un sticker de "bebé a bordo" en la luneta, pero presentaba un orificio de bala en el baúl que está bajo peritaje, aunque se cree que podría ser previo al hecho. La saña del ataque y la cercanía del hallazgo del auto con el lugar de trabajo del imputado refuerzan la hipótesis de una impunidad absoluta por parte del efectivo de la Bonaerense.

Pericias

El peritaje sobre el arma reglamentaria Bersa 9 milímetros de Vizgarra Riveros también arrojó resultados comprometedores. Al momento de ser incautada, el cargador contaba con 13 proyectiles, por lo que el oficial deberá explicar en su indagatoria el faltante de municiones que coincidiría con el ataque al docente. Además, se le practicó un dermotest con tiras de adhesivo de carbono y gasas para detectar restos de pólvora en sus manos, cuyos resultados finales serán determinantes para cerrar el círculo sobre su responsabilidad directa en los disparos.

Brenda y Victoria, hermanas de la víctima, denunciaron en Crónica TV que Vizgarra Riveros estuvo presente en la base policial mientras se realizaba la autopsia del docente, una situación que calificaron como una falta de respeto atroz. "Él estaba trabajando ahí mientras le hacían la autopsia a mi hermano", relataron.

Según el testimonio de las mujeres, el comisario les informó que el detenido se habría retirado de la escena del crimen conduciendo el auto del profesor para luego descartarlo cerca de Puente 12. La sospecha de que el oficial no actuó solo es una de las líneas que el fiscal Arribas intenta desentramar mediante el análisis del teléfono celular del acusado, el cual fue secuestrado durante el procedimiento de detención.

Se espera que este lunes el oficial Vizgarra Riveros sea trasladado a la Fiscalía de San Justo para prestar declaración indagatoria. Arribas espera los resultados de las pericias balísticas y los datos del teléfono celular. 

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