NEUQUÉN

Lo descubrieron robando una camioneta, huyó, saltó al río y murió ahogado

El sospechoso tenía 32 años y era intensamente buscado desde finales de mayo. Su cuerpo fue rescatado semanas después.

Héctor Lucas Llamani, de 32 años y oriundo de Salta, murió tras arrojarse al río Neuquén para evitar ser detenido por la policía luego de un intento de robo. Su cuerpo fue hallado semanas más tarde flotando en la jurisdicción vecina de Cipolletti, y en las últimas horas las autoridades judiciales de Río Negro confirmaron su identidad de manera científica.

La secuencia fatal comenzó el 20 de mayo a plena luz del día en las inmediaciones del Parque del Este. Allí, Llamani fue descubierto in fraganti por el propietario de una camioneta mientras intentaba robar objetos de valor del interior del vehículo. Al verse acorralado y ante la reacción del damnificado que decidió enfrentarlo, el sospechoso corrió con rumbo directo hacia la línea de la costa.

Testigos que se encontraban en la ribera, entre ellos un pescador, aportaron precisiones fundamentales a los investigadoreds. 

De acuerdo con su declaración testimonial, el hombre saltó al cauce sin dudarlo, logró sacar la cabeza a la superficie una sola vez para pedir auxilio y luego fue arrastrado de forma inmediata por la correntada. Nadie en el lugar pudo hacer nada para rescatarlo.

Tenía 32 años.

Tenía 32 años.

Fuentes policiales confirmaron que tenía 32 años y no sabía nadar. El río registraba temperaturas extremadamente bajas y un caudal muy superior al habitual por la época del año. El frío entumecedor y la fuerza de la marea redujeron a cero cualquier posibilidad de supervivencia o de llegar a la orilla opuesta por sus propios medios.

Búsqueda

La angustia familiar comenzó formalmente el 25 de mayo, cuando la madre de la víctima se presentó ante las comisarías locales para radicar la denuncia por averiguación de paradero. A partir de ese momento, los bomberos, buzos tácticos y personal de Prefectura Naval Argentina montaron un operativo de rastrillaje que se extendió durante varios días por diferentes cuadrantes de la cuenca hídrica, sin obtener resultados.

Un amigo y presunto cómplice de Llamani se presentó ante la Justicia. El joven admitió haber participado activamente en el intento de robo de la camioneta y brindó un relato pormenorizado sobre los minutos previos a la huida, ratificando que el sospechoso se desesperó y motivó la alocada decisión de tirarse al agua.

El viernes 12 de junio, cuando un grupo de personas divisó restos humanos flotando a la deriva en un sector limítrofe. El macabro hallazgo se produjo en el margen del río Negro, en una zona comprendida entre la Isla Jordán. Las corrientes patagónicas arrastraron el cadáver varios kilómetros más allá del punto donde se inició la persecución original.

Identificación

Debido al lugar geográfico del desentierro del cuerpo, el expediente judicial cambió de jurisdicción y pasó a tramitarse bajo la órbita del Ministerio Público Fiscal de Río Negro. Los peritos forenses que trabajaron en la escena constataron de inmediato que el cadáver presentaba un avanzado estado de descomposición por haber permanecido casi un mes sumergido en el agua, lo que imposibilitaba un reconocimiento visual directo por parte de los allegados.

Especialistas de la Morgue Judicial de General Roca debieron recurrir a métodos científicos complementarios. Mediante una minuciosa pericia dactiloscópica que consistió en el cotejo de las huellas dactilares recuperadas con la base de datos del Registro Nacional de las Personas, los expertos confirmaron de forma indubitable que los restos correspondían al joven salteño buscado.

La causa penal por el intento de hurto quedó virtualmente extinguida por el fallecimiento del principal implicado, aunque los tribunales locales mantienen abiertas las actuaciones para determinar fehacientemente las causas de muerte. 

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