Rompió el silencio la mamá de la nena embarazada por su abuelastro

El caso de "Lucía"  sacudió a la provincia de Tucumán y generó polémica a nivel nacional. La progenitora de la víctima, de 11 años, contó pormenores del calvario que vivió junto a su hija para acceder a un aborto legal.

El embarazo de "Lucía" de tan sólo 11 años, conmocionó a la provincia de Tucumán. La nena, cuyo nombre es ficticio para preservar su identidad, había sido violada por la pareja de su abuela. Su caso se encuadraba dentro de un aborto no punible, sin embargo tanto la nena como la mamá de la chiquita tuvieron que pasar un calvario para que la nena pueda acceder a uno. Dos meses después de aquella "microcesárea", "Sol" contó pormenores de esos interminables días hasta que la chiquita pudo acceder a su derecho.

La mujer comenzó relatando que los médicos del Hospital Eva Perón, donde recaló la nena luego de denunciar el hecho, demoraron y obstaculizaron el aborto. Afirma que el titular del Sistema Provincial de Salud (Siprosa), Gustavo Vigliocco, la “volvió loca” con su insistencia para que “Lucía” siga con el embarazo. Es que en un primer momento, la madre y futura abuela había dicho que seguirían con la gestación.

"Yo primero había dicho que me iba a hacer cargo (del bebé). Me dieron cuatro días para que vaya a mi casa y piense. Cuando volvíamos del hospital, mi hija me dice: 'no, mamá. No quiero que vos lo críes. Yo no lo quiero'. Me puse a pensar para qué iba a venir una criatura al mundo si se iba a criar bajo un odio, porque no era deseada. Cuando me traen al hospital y me vuelven a preguntar, dije que se haga la voluntad de mi hija (que se lleve a cabo un aborto). Ahí quedamos internadas. Eso hemos pedido desde que llegamos al hospital. Supuestamente había una ley que la amparaba y queríamos que se respetara", relató.

En el siprosa dijeron que se enteraron del caso el 28 de enero por un médico de santiago. Ese día, trabajadores del Siprosa fueron a buscar a Lucía y la llevaron al CAPS. En ese primer examen detectaron un embarazo de unas 22 semanas. 

"No recuerdo bien (cuándo se pidió formalmente la ILE) si fue una o dos semanas después de que quedamos internadas. Dudaba un montón porque tenía miedo de perder a mi hija. El doctor Gustavo (Vigliocco) me había dicho que se podía morir desangrada. “Lucía” y su mamá solicitaron de manera fehaciente la interrupción legal del embarazo el 25 de febrero, según el Estado. El Siprosa practicó la cesárea durante la madrugada del 26 de febrero en el Hospital del Este. 

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Vigliocco fue quien más insistió enque la menor siga con el embarazo al punto de querer adoptar al menor. Para eso le infligió miedo a la mujer. "Me dijo que la matriz de mi hija era gruesa, que estaba llena de coágulos, que al cortarla se podía morir desangrada y que yo iba a llevar una carga de conciencia. Llorando le decía que haga todo lo posible para que mi hija no se me muera. Él me decía que esperar hasta los siete meses era la única solución. La criatura ya iba a tener madurados los pulmones, iba a nacer bien y mi hija no iba a correr peligro. Yo le decía que no, porque ella no quería tenerlo", explicó.

Y me dijo: “si no querés darlo en adopción, te prometo que me hago cargo del bebé. Lo voy a criar como mi propio hijo”.“Aguantá mamita, que a los siete meses te prometo hacerte tu casa. Vas a tener toda la comodidad que tu hija se merece”, dijo. "Fue a donde vivo a pedirle al delegado comunal que me hagan la casa. Yo tenía tres piezas de material y una casilla machimbrada. A la casilla la han destrozado, me la han destechado y ahora no tengo las puertas ni las ventanas. No han ido nunca más", dijo luego de tomar la decisión de abortar.

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"Vigliocco me prometió que iba a hacer estudiar a todas mis hijas, que al bebé lo iba a criar él y que iba a ser alguien el día de mañana. No podía creer que me quería comprar la vida de la criatura. A mi hija le regaló una tablet. Todos los días le preguntaba cómo estaba, le mandaba caramelos. Todo el tiempo me decía que aguante los siete meses. Cuando le dije que no y pedí que busquen la forma de operarla, él desapareció hasta hoy. No lo he vuelto a molestar más porque nunca me volvió a mandar mensajes. Ni me preguntó cómo salió la operación", ahondó.

Vigliocco a mi hija le regaló una tablet. Todos los días le preguntaba cómo estaba, le mandaba caramelos. Todo el tiempo me decía que aguante los siete meses. Cuando pedí que la operen, él desapareció hasta hoy

"Se demoró un montón (la ILE). Firmé para que le hagan la operación, pasaron como dos semanas y nada. Todo el tiempo me ponían un pero. Primero me pidieron dos donadores de sangre y no sabía cómo conseguirlos. No podía salir ni hasta al frente del hospital porque mi hija no permitía que me alejara. Cuando le avisé a Vigliocco que ya había conseguido uno, me pidió cuatro. No sé para qué porque mi hija nunca necesitó donadores ni le agarró hemorragia como él había dicho. Hasta un día antes de la operación le pusieron inyectables para que maduren los pulmones del bebé, mintiéndome que eran vitaminas para la anemia", relató la mujer.

La mujer relató un crudo momento que atravesó con la nena: "Una mañana ella se levantó llorando y decía que quería ir a la casa. Se hizo el mediodía y lloraba sin parar. No quería comer, tomar el té ni nada. Yo estaba desesperada. La llamé a mi prima para que busque ayuda. Ella se comunicó con la abogada Florencia (Vallino, de la ONG Andhes), que me ayudó un montón".

Hasta un día antes de la operación le pusieron inyectables para que maduren los pulmones del bebé, mintiéndome que eran vitaminas para la anemia

Sobre el día de la operación, por último, relató: "La hacía jugar con enfermeras, con sillitas, con juguetes. Así estuvimos hasta que a las doce llegaron la doctora Cecilia (Ousset) y el doctor (José Gigena). Sólo yo sé lo que mi hija ha sufrido. Ella se empezó a poner morada, tenía 170 de presión. Yo lloraba a gritos y recordaba las palabras del doctor (Vigliocco), que me había dicho que se iba a morir. Pero le doy gracias a Dios y a los médicos que mi hija nunca perdió tanta sangre como él me decía. Si no hubiera sido por los doctores no sé si ella estaría con vida. Si seguía con el embarazo corría mucho riesgo".

"Un día le agarró una crisis de nervios y se pilló en la puerta porque no quería entrar al hospital. Así estuvimos más de dos semanas hasta que la jueza (Valeria Judith Brand, a cargo del Juzgado de familia) le dio la tutela provisoria a mi hermano por seis meses", cerró Sol.

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