Cuando el presidente Alberto Fernández se subió al avión hacia Europa, una misión con tres puntos claros quedó establecida. Llevar "la voz de Latinoamérica ante el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania para explicar sus consecuencias en la región", manifestar que "la prioridad debe ser la paz" y proponer a la Argentina como un proveedor de alimentos y energía, cuando el viejo continente busca alternativas por la guerra. No era parte de los objetivos subirse al ring de la interna del Frente de Todos, pero el mismo jefe de Estado sonó la campana de la "reelección" en diálogo con medios extranjeros y marcó diferencias con la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, a miles de kilómetros de distancia. Grupo Crónica lo acompañó en su visita a los líderes europeos que cerró con un respaldo importante en Francia.

En el Palacio del Eliseo, Emmanuel Macron, le dio la bienvenida a su "amigo", el presidente argentino, com. "un actor importante en este escenario internacional tormentoso". Fue el último viernes en el cierre de la gira presidencial, cuando subió el termómetro de la relevancia que puede tener la Argentina a la hora de aportar soluciones en el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Ocurre que la Presidencia Francesa de la Unión Europea coincide con la presidencia de la Argentina de la CELAC y en esta combinación se puede propiciar un trabajo conjunto. 

Además, Macron ha sido ratificado en su puesto por el pueblo francés tras ganarle al partido de ultra derecha que encabeza Marine Le Pen. "Nos dio mucha tranquilidad su triunfo", aseguró Fernández en París.

Unos días atrás, el mandatario argentino había pasado por España para reunirse con su par, Pedro Sanchez, y por Alemania, para una bilateral con el canciller, Olaf Scholz. En ambos encuentros compartió los detalles de su misión en Europa. La Argentina llevó un mensaje de paz y humanitario, en primer lugar. Pero, además, logró alertar sobre el profundo impacto que tiene en los países de América Latina la disparada inflacionaria global. Conversó con los tres jefes de Estado del viejo continente sobre el daño de subir las tasas de interés de los bancos centrales en contrapartida y lo calificó de una medida "recesiva" que empeora la situación. Aportó la idea de coordinar los bancos centrales del mundo para implementar iniciativas desarrollistas que financien el crecimiento.

El canciller, Santiago Cafiero, hizo manifestó ayer en declaraciones radiales "satisfacción por la gira que es una muestra más de la diversidad de nuestra política exterior. Tenemos la capacidad de hablar con todos los actores porque tenemos una política exterior amistosa, pacifica y digna", agregó en comparación con la del gobierno de Cambiemos (hoy Juntos por el Cambio).

Como proveedores

Macron fue categórico respecto a las consecuencias económicas del conflicto bélico: "El problema hoy es la inflación como consecuencia de la guerra, pero en 12 a 18 meses tenemos una catástrofe alimentaria por el bloqueo de los alimentos", anticipó.

Ante la tragedia humanitaria, Europa podría abrir nuevas vías de comercialización que antes provenían de Ucrania y Rusia. El país invadido era el proveedor del 30% del trigo en el mundo, además se vio afectada su producción de soja y de aceite de girasol. Algo similar ocurre con el gas ruso y el parate de su distribución (gran parte se vendía a Europa). También, surgen oportunidades para el trigo transgénico.

Con todo, la Argentina ya tiene stock disponible para aliviar el problema del trigo, según especificaron fuentes de la comitiva presidencial a Grupo Crónica, y puede convertirse en un proveedor estable de energía por su lejanía de la zona de conflicto. La segunda opción es el gran desafío ya que requiere de acuerdos bilaterales que incluyan una fuerte inversión en infraestructura por parte de los países interesados. El atractivo del yacimiento Vaca Muerta podría lograr sellar el intercambio. En España hubo avances concretos en este sentido.

Sobre Cristina

Dos cuestiones locales fueron atendidas por el Presidente al otro lado del océano Atlántico. Una fue por decisión propia: "La de Cristina es una mirada parcial, que desatiende que vivimos una pandemia", dijo por primera vez en mucho tiempo sobre las diferencias con la Vice a un medio español. Luego, con otro alemán habló de ir por la reelección en 2023. Finalmente, dijo ante Grupo Crónica, presente en la conferencia de prensa que brindó en la embajada argentina en París. "No tengo que pelearme ni quiero hacerlo con Cristina. Tengo que pelearme con (el ex presidente, Mauricio) Macri, con la derecha, con los causantes de la decadencia argentina", sentenció.

El segundo tema lo alcanzaría a cualquier rincón del mundo. El último jueves se conoció la cifra de inflación del mes de abril y fue de 6%, tras el 6,7% de marzo. "No estamos contentos con los índices de inflación. Es el impuesto que se cobra a los que viven de un sueldo. Y por lo tanto debemos rápidamente parar este problema", reconoció.

El Presidente con el canciller alemán, Olaf Scholz.

Con todo, el balance de la gira dio positivo en Francia. Con Macron iban a compartir primero la bilateral de 6+1 que estaba planeada. Son seis funcionarios de cada mandatario y el presidente. Pero Macron "aclaró que necesitaba hablar con él a solas" y se produjo ese encuentro antes que nada, según pudo saber Grupo Crónica. 

Allí, Alberto invitó a Macron a la Argentina. El mandatario francés aceptó la invitación y prometió ponerle fecha luego de que organice el nuevo gabinete.

En paralelo, el Consejo de la Unión Europea y Estados Unidos dio a conocer un borrador que destalla que trabajan juntos para fortalecer la seguridad del suministro de alimentos y materias primas críticas ante la crisis desencadenada por la invasión rusa sobre Ucrania.

En este marco, la posibilidad de una visita del jefe de Estado francés a la Argentina luego de que identificara a Fernández como "un actor importante en este escenario internacional tormentoso" sería un guiño fundamental al mundo para conseguir los objetivos económicos que tanto necesita el país para salir del enquistado problema del faltante de dólares.