Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

El cierre de listas electorales rumbo a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias ( PASO) dejó a varios heridos y a otros contentos con los lugares que lograron conseguir, pero faltando poco más de 40 días para los comicios, ayer arrancó formalmente la campaña, tal como marca el calendario electoral.

Alberto Fernández seguirá sus recorridas por todo el país que arrancó la semana pasada en San Juan, con el gobernador Sergio Uñac.

Tanto el peronismo como Cambiemos acelerarán a fondo para tratar de conseguir adhesiones de parte de los mandatarios provincial.

El problema que tienen es que en muchos distritos ya se eligieron autoridades y nadie se quiere jugar más de la cuenta: así surgieron las listas cortas en distritos como Córdoba, Misiones, Neuquén, Río Negro y Santiago del Estero.

En pocas palabras: los gobernadores intentarán garantizarse específicamente sus propios legisladores, sin jugarse por ningún candidato presidencial en una elección que aparece muy reñida.

La segunda escala de recorridas de Fernández será el conurbano bonaerense, particularmente el primer cordón, donde los niveles de aprobación de Cristina suelen ser más altos. Allí habrá un operativo especial para contener a los intendentes, algunos de los cuales están protestando porque los lugares que ellos pretendían en las listas fueron para Sergio Massa.

Cristina, por su parte, seguirá adelante con el formato de campaña que ya estrenó: la presentación de su libro “Sinceramente”. De momento, tanto Alberto como la ex presidenta harán sus movidas electorales por separado, en tanto que más adelante vendrán las apariciones conjuntas.

El equipo de campaña K también evalúa cómo se meterá en esta campaña la figura de Sergio Massa, quien tendrá que moverse por muchos municipios peronistas que, hasta el pasado sábado nomás, lo tenían en la vereda de enfrente.

Obras y más obras

El presidente Mauricio Macri, en tanto, seguirá basando su campaña en apariciones en actos junto a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Aquí hay varios motivos. El primero es que ambos tienen buenas imágenes de gestión, y el segundo es que los tres van por sus reelecciones, ya que mientras Macri juega la Casa Rosada, Larreta también apuesta a su continuidad en la ciudad de Buenos Aires y Vidal en la provincia homónima.

Es decir que, además de apuntalar al Presidente, están enfrascados en sus propias campañas. Por la Casa de Gobierno se ven sonrisas por algunas encuestas que muestran una subida de la imagen presidencial producto de una cierta calma económica por el dólar tranquilo y la inflación con tendencia a la baja.

Sin embargo, el ala más pesimista evalúa que estos datos no son para envalentonarse, considerando que Macri sigue registrando altos niveles de imagen negativa todavía, sobre todo por su gestión económica. Si bien la irrupción de Miguel Ángel Pichetto en la fórmula trajo algo de aire fresco, todo el mundo se pregunta cuánto más peronismo concreto -es decir, cuántos dirigentes- podrá aportar el rionegrino al armado nacional.

La estrategia de campaña de momento consiste en mostrar obras: por eso el propio Macri comenzó a tuitear imágenes con distintos puntos del país donde se compara cómo estaba el lugar hace tres años y cómo quedó ahora con las obras ya terminadas.

Los voceros oficiales aún no saben si la modalidad de timbreo estará presente en esta campaña, ya que esta técnica de acercamiento a los vecinos está de momento suspendida -algunos dicen que por temor a escraches de la oposición- y nadie sabe si volverá.