Reforma electoral y alianzas con gobernadores: la doble apuesta del Gobierno para llegar fuerte a 2027
El Ejecutivo activó dos frentes simultáneos: avanzar con la eliminación de las PASO en el Congreso y consolidar un mapa de acuerdos provinciales. Santilli es el interlocutor, pero las diferencias internas sobre con quién negociar complican el camino.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta un desafío estructural que condiciona tanto su agenda legislativa como su proyección electoral: no tiene gobernadores propios. Desde que asumió, la Casa Rosada construyó su mapa de apoyos provinciales a través de acuerdos circunstanciales, favores cruzados y negociaciones caso por caso. Ahora, con el año electoral en el horizonte y una batería de reformas que necesitan votos en el Congreso, ese vínculo con los mandatarios provinciales se volvió determinante.
La estrategia tiene dos carriles que avanzan en paralelo: consolidar la reforma electoral -con la eliminación de las PASO como bandera- y definir con qué gobernadores se llega a 2027. Ambos objetivos están entrelazados: sin apoyo provincial no hay reforma, y sin reforma el escenario electoral de Milei luce más complicado.
La reforma electoral, prioridad uno
Desde la Casa Rosada no hay ambigüedad respecto de las prioridades legislativas. El proyecto, que incluye la eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento partidario, permanece trabado en el Senado por la resistencia de varios aliados que no quieren resignar ese instrumento electoral.
El encargado de destrabar esa resistencia es el ministro del Interior, Diego Santilli, quien ya mantuvo reuniones con los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil, y de Salta, Gustavo Sáenz, además de un encuentro con el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. En paralelo, el armador nacional del partido, Eduardo "Lule" Menem, delegado de Karina Milei para diseñar la estrategia electoral, participó de los encuentros más vinculados al escenario de 2027.
En el oficialismo calculan que los votos eventualmente estarán, aunque reconocen que los gobernadores "están todos especulando, midiendo cómo llega con los números". La excepción son las provincias que ya sellaron acuerdos electorales el año pasado -Mendoza, Entre Ríos y Chaco- y que el Gobierno da por seguras.
El mapa de alianzas y las diferencias internas
Más compleja es la discusión sobre con quién acordar de cara a 2027. En la mesa política que sesiona semanalmente en el despacho de Manuel Adorni conviven al menos dos posiciones.
La línea que impone Karina Milei es selectiva: acordar solo con los gobernadores que demostraron sintonía real con la administración. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el asesor presidencial, Santiago Caputo, en cambio, apuestan a una estrategia más amplia: tejer alianzas macro con el mayor número posible de representantes provinciales para garantizar "sustentabilidad" legislativa y electoral.
El resultado de esa tensión todavía no está resuelto. Por ahora, el oficialismo avanza con definiciones parciales: competirá con listas propias frente al peronismo crítico en provincias como Buenos Aires, La Pampa y Formosa, y Karina Milei apunta también a disputar en Córdoba, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires, donde el vínculo con los gobernadores fue fluctuante.
Lo que sí está claro es que el Gobierno entiende el vínculo con las provincias como una pieza clave de su estrategia hacia 2027: sin esos apoyos, ni la reforma electoral prospera ni el mapa legislativo se sostiene.

