Por Damián Juárez
djuárez@cronica.com.ar

Fuera de micrófono, los mandatarios del PJ saben que su par bonaerense, María Eugenia Vidal, tiene razón y que tarde o temprano habrá que darle los fondos que reclama por el desactualizado Fondo del Conurbano.

Pero tampoco están dispuestos a darle a Macri un cheque en blanco. Primero porque cuidarán sus territorios, y segundo porque la liga de gobernadores quiere disputarle y ganarle la presidencia dentro de dos años.

Este grupo -el cordobés Juan Schiaretti, el sanjuanino Sergio Uñac, el tucumano Juan Manzur y el salteño Juan Manuel Urtubey, entre otros- sabe que tienen que encarar la reforma del peronismo, llevar al partido hacia el centro y despegarse lo más posible del “mundo Cristina” para ser alternativa de poder en 2019.

Y para ello necesitan tener sus provincias saneadas económicamente y no cuentas públicas “en llamas”. Para hablar de estos temas fiscales e impositivos los gobernadores tendrán una reunión aparte con Macri, más allá de participar del encuentro general de mañana.

En desventaja

Claro que los mandatarios provinciales se las verán con un Macri impulsado por la lluvia de votos amarillos del domingo 22 de octubre, y que lanza mañana lo que quizá sea su proyecto más ambicioso: el gran acuerdo nacional con el que piensa ejecutar lo que él mismo definió como el “reformismo permanente”.

En esa cita en el CCK, el Presidente planteará, entre otras reformas, la tributaria. Para Macri, los impuestos en Argentina son distorsivos y espantan la inversión. Uno de los capítulos más ásperos del cambio en el régimen de impuestos tiene que ver con la relación entre el Estado nacional y las provincias.

El Ejecutivo sabe que todas las provincias tienen que quedar contentas y que esto no se puede hacer vía el Congreso ni vía judicial, como pretende Vidal con su reclamo ante la Corte. Macri sabe que se tiene que sentar con los gobernadores y discutir la plata provincia por provincia, y esa es la única manera.

Los jefes provinciales temen que -como la torta a repartir siempre es la misma- si le dan más a Vidal, les quiten a las otras jurisdicciones. Para solucionar este laberinto, Macri les propondrá una amplia reforma donde estarán todos los impuestos sobre la mesa: IVA, Ganancias, Ingresos Brutos, coparticipación y ley de responsabilidad fiscal.

Hay dos ideas y las provincias en principio están de acuerdo: una es que van a tener que resignar algunos impuestos y a cambio de esto serán compensados con otros. La segunda es que no recibirá partidas extras la provincia que no “haga los deberes”, es decir que no mantenga su presupuesto en línea.

De hecho, según pudo saber “Crónica”, ya hay muchas provincias que están ajustando su presupuesto 2018 a lo que pide la Rosada. Esto quiere decir, en términos concretos, que las partidas aumenten para el año próximo más cerca del 15 que del 30 por ciento.