Pasaron veinte años desde que un candidato a gobernador, José Manuel De la Sota, logró llegar a la gobernación sumando además una victoria en la capital. En aquella ocasión de 1999, en su boleta estaba Germán Kammerath. En la elección siguiente, en el 2003, el joven Luis Juez rompía esa unidad, recuperando el distrito para los radicales, con quienes se había asociado. Desde entonces, siempre se dio esa particularidad: el peronismo se impuso en Córdoba, pero Córdoba capital fue radical.

Este domingo, esa dualidad se terminó.

La victoria fue de Martín Llaryora, un hombre que fue intendente de otro municipio -San Francisco-, donde ayer tuvo que emitir su voto. Es decir, conducirá los destinos de una ciudad en la que no nació, y tras una larga disputa judicial (la justicia electoral lo habilitó definitivamente como candidato el jueves pasado, ya que no cumplía formalmente el tiempo mínimo viviendo en la capital para poder postularse). Llaryora no pudo votarse.

"Vamos a recuperar la ciudad y ponerla en la senda del progreso. Hemos obtenido un gran triunfo", dijo el intendente electo, quien agradeció a "mi amigo y quien va a gobernar la provincia los próximos cuatro años", en referencia al mandatario provincial.

Ni siquiera el corte de boleta, que implicó que Llaryora cosechara menos votos que Schiaretti en el distrito, logró frenar el inmenso empuje del gobernador.

Del otro lado, la división de los hombres de Cambiemos también fue curiosa: pese a que Mestre fue el candidato radical en la provincia, en la ciudad su hombre es el presidente del PRO, Rodrigo De Loredo. Y si bien la Casa Rosada impulsó a Mario Negri, su aspirante fue Luis Juez -que participó del socialismo-, que compitió frente al PJ y al PRO.

Todo eso llevó a la derrota histórica para el radicalismo, que pagó caro dirimir su interna en las elecciones generales, apenas dos semanas antes de la convención nacional que definirá el destino de su sociedad junto al PRO y la Coalición Cívica en la coalición de Cambiemos que lidera Mauricio Macri.

El malestar interno de los radicales recordaba una decisión que trajo cola: Mestre, a diferencia de casi todos los intendentes del partido centenario de la provincia, no desdobló las elecciones locales.

Una historia esquiva

El peronismo logró en las elecciones de este domingo volver a la conducción de la ciudad de Córdoba, después de 16 años, cuando en 2003 terminó la gestión del menemista ex secretario de Comunicaciones Germán Kammerath, quien encabezó una coalición de varias agrupaciones, entre ellas el Justicialismo.

No obstante, en rigor, desde 1973 no había un peronista "puro" en el sillón principal del Palacio Municipal "6 de Julio", cuando fue elegido Juan Carlos Ávalos por el FREJULI, quien murió al año siguiente y fue reemplazado por el concejal José Domingo Coronel.

Desde el retorno de la democracia, en 1983, salvo esos cuatro años, la Docta fue gobernada por representantes del radicalismo o independientes, solos o en alianzas.

En 1983 Ramón Mestre padre (UCR) logró 55 % de los votos frente al 39,2 % de José Manuel De la Sota.
Cuatro años después Mestre consiguió la reelección con 46,4 % contra 43% del peronista Miguel Balestrini.

En 1991 fue Rubén Martí, de la UCR, quien logró 48,6 sobre el 42,8 % de Hugo Taboada, del peronismo, que se alió con otras fuerzas. Como su antecesor, en 1995 Martí fue releecto con 44,8 % de los votos, mientras el peronista César Albrissi sacó el 31,2.

En 1999 el menemista Germán Kammerath (Unión por Córdoba) sacó 47,7 % y venció a Mario Negri (UCR), que obtuvo 41,9 %.

En 2003 fue elegido intendente Luis Juez (Frente Nuevo), que logró 56,3 % ante Alfredo Keegan, de Unión por Córdoba, quien obtuvo 22,3 %.

En 2007 Ramón Mestre (h) obtuvo 35,7 % sobre el 27,7 % de Olga Riutort (Alianza de la Gente). Y en 2011 otra vez Mestre hijo se impuso con 32,4 % frente al 23,2 % de Tomás Méndez (Movimiento ADN).