Por Damián Juárez
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El gobierno nacional apuesta a que la semana que comienza mañana le permita respirar, luego de los últimos días, en que se estableció una suerte de cepo para bancos, el dólar trepó como nunca y dos calificadoras de Wall Street le bajaron el pulgar, acercando a la administración de Mauricio Macri a la categoría de default.

El plan "alivio", según vaticina el gobierno, tendrá dos frentes. El primero será económico. Hernán Lacunza planea salir fuerte mañana, cuando abran los mercados, con una oferta sostenida de dólares. La idea no es que sean ventas del Banco Central de a 300 millones -plan que no funcionó- sino montos mayores.

El mensaje es claro: el que se quiera llevar los dólares los tendrá, no habrá corrida ni psicosis colectiva y el objetivo es evitar el control de cambios. Por eso en el gobierno se acordaron de toda la familia del senador nacional Julio Cobos cuando el mendocino sugirió el viernes que un corralito era posible.

Desde el punto de vista político, el PRO tiene una gran presión de las bases: todos escucharon los mensajes de Marcos Peña respecto de que la elección se puede dar vuelta, pero sin calma en los mercados es imposible hacer proselitismo. El gobierno, por lo tanto, necesita frenar el dólar ya y desplegar desde el viernes, cuando se retoma la campaña, una estrategia de acercamiento a la gente.

La consigna será escuchar, "bancarse" el malhumor social por el tema económico y prometer soluciones. Tanto Horacio Rodríguez Larreta como María Eugenia Vidal, en sus respectivos distritos, intensificarán una campaña de cercanía con el vecino, hablando de los temas locales, con la idea de amortiguar los padecimientos económicos a nivel nacional.

Operativo legislativo

La segunda pata de la estrategia oficialista de esta semana pasará por el Congreso de la Nación. Mañana debería estar ingresando al Parlamento el plan oficial para postergar vencimientos de deudas. Aquí el gobierno apunta a que el costo político y la letra chica del "reperfilamiento" de la deuda también lleve la firma del peronismo.

Durante el fin de semana, hubo contactos del equipo económico con los referentes de la oposición para ir buscando consensos sobre la norma que entrará al Poder Legislativo. Si el peronismo acompaña, el gobierno considera que será copartícipe de los destinos económicos del país. Si pone palos en la rueda, lo acusará de patear en contra en un momento complicado.

Así las cosas, el oficialismo lleva el tablero de juego al Congreso para que la responsabilidad por la salida de este difícil momento económico quede compartida con la oposición. "Todos podemos ayudar desde la responsabilidad y la prudencia a llevar tranquilidad a los argentinos. Cada uno desde su lugar", tuiteó Macri el viernes, en un adelanto de la idea del Ejecutivo. El Presidente dio la orden de cambiar el eje de la discusión. Se busca que el foco deje de estar solo en el gobierno y pase a iluminar también al resto de los partidos políticos.

La movida se dará en una semana en la que Alberto Fernández estará en Madrid, por lo que Cristina Fernández de Kirchner quedará como principal referente de la oposición en Argentina.

En tanto, a mediados de la semana se aguarda que el propio ministro Hernán Lacunza vaya al Parlamento a defender el proyecto, en una reunión de comisión que en la previa ya se palpita como muy caliente.