Por Luis Mendoza 
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El último y polémico debate en la Cámara de Diputados por los tres proyectos de ley que apuntan a reemplazar el vigente DNU 27/18 de desburocratización del Estado profundizó las diferencias del peronismo legislativo, que se reconfigura por el año parlamentario en marcha y de cara a los armados políticos que desembocarán en las elecciones presidenciales de 2019.

El acompañamiento que tuvo el oficialismo por parte de los justicialistas del interbloque Argentina Federal impidió la semana pasada el tratamiento del rechazo o aprobación del polémico Decreto de Necesidad y Urgencia. Fue un adelanto de la postura que desplegará ese espacio parlamentario desde la semana próxima en el Senado.

“No había ningún sentido continuar, porque se habían aprobado las tres leyes que derogaban el DNU”, justificó en el fin de semana el salteño Pablo Kosiner, jefe del interbloque referenciado en los gobernadores justicialistas y mano derecha en Diputados de Juan Manuel Urtubey, potencial precandidato presidencial por el peronismo dialoguista.

El escándalo que estalló en la madrugada del jueves pasado, cuando se cayó la primera sesión ordinaria del año sin tratar el dictamen por el DNU 27/18, dejó en claro cómo están parados hoy los justicialistas de los gobernadores y los del kirchnerismo, del Frente Renovador y del Peronismo para la Victoria (Movimiento Evita), definidos en la oposición al gobierno.

En minoría se quedaron esos peronistas, más la izquierda y el Partido Socialista, que descargaron en la madrugada del jueves pasado su enojo por el acuerdo que horas antes habían sellado en la reunión de Labor Parlamentaria, que incluía el tema que finalmente no se consideró.

Kosiner dijo que “hay un sector que no terminó de asumir que los principales temas que eran objetados, terminaron quedando afuera”, adjudicándose para su interbloque el logro alcanzado. Se refirió así puntualmente por intento de embargo para las cuentas sueldo de los trabajadores y la posibilidad de invertir parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses a través de fideicomisos, puntos que siguen vigentes mientras no se sancionen las tres leyes o se derogue el mega DNU.

“Iniciamos un debate y aprobamos las tres leyes que reemplazan al DNU. En ese sentido, nuestro bloque había planteado claramente en la bicameral (de Trámite Legislativo) que no estaba dispuesto a acompañarlo” tal como lo había planteado el Poder Ejecutivo, recordó Kosiner.

Los tres proyectos aprobados en la Cámara Baja fueron girados al Senado, que comenzará a tratarlos en abril por las comisiones a las que sean girados. El interbloque justicialista presidido por el senador Miguel Pichetto es el que tiene la llave para que los tres proyectos sean convertidos en ley, en caso de que no se introduzcan modificaciones.

Fuentes legislativas del oficialismo y de Argentina Federal señalaron que se seguirá la lógica del tratamiento en Diputados y que el DNU quedará derogado de hecho, cuando se complete la sanción de las tres normas.

Explicación off shore
Con el enojo todavía latente por el desenlace que tuvo la primera sesión ordinaria del año en Diputados, el kirchnerismo y el Frente Renovador se preparan para recibir la semana próxima al ministro de Finanzas, Luis Caputo, a quien pedirán explicaciones por el nivel de endeudamiento del país y por su participación en sociedades offshore, por las que ya fue denunciado ante la Justicia.

La Bicameral de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior, presidida por el peronista José Mayans, recibirá al funcionario nacional el miércoles 4 de abril, quien expondrá sobre esos temas, para después responder las preguntas de los legisladores opositores.