PIBES CON HAMBRE

El rol de la iglesia ante el desfinanciamiento del Gobierno a los comedores: "Gracias a Dios existen los curas villeros"

Tras la decisión de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, dependiente del Ministerio de Capital Humano, los sacerdotes redoblaron sus esfuerzos para que miles de familias puedan seguir comiendo. Más detalles, en la nota.

Luego de que el Gobierno de Javier Milei decidiera suspender la asistencia económica a los comedores y merenderos con el objetivo de "reducir la injerencia de las organizaciones sociales", los curas villeros se reunieron para redoblar sus esfuerzos y lograr que miles de familias puedan seguir comiendo. Pero el tiempo pasa, los recursos se acaban y la nececidad de tener un Estado presente se hace cada vez más grande.

En diálogo con Crónica.com.ar, colaboradores y titulares de estos espacios donde asisten cada día miles de familias relataron sus experiencias tras la dura medida y destacaron el rol de los sacerdotes que iniciaron un plan de lucha para contener a los más necesitados. 

 

"Cortar el envío de alimentos fue patear en el piso a quienes no tienen nada. Gracias a Dios existen los curas villeros que ayudan a los chicos del barrio a comer, a salir de las drogas y a darles contención", dijo a este medio María Elisa, vecina que suele ayudar a servir la leche en la Villa 31, ubicada en el barrio porteño de Retiro. En ese marco, Liliana de la 21-24 Zavaleta y titular junto a otras mujeres del comedor "Tierra amarilla", sostuvo que "en este momento los sacerdotes de las villas están pidiendo donaciones por todos lados porque no están recibiendo mercadería del Gobierno. Ellos tienen muchas personas para alimentar".

Asimismo indicó que donde ayuda ella, cerca de 150 familias dependen de lo que les pueden dar. "Como no tenemos aumentos de raciones, tenemos que estirar lo que tenemos para poder sumar a más personas. Las listas de esperas son grandísimas y hasta tenemos que hacer rifas para pagar las garrafas y los productos de limpieza", destacó. En tanto Héctor, del comedor Ángel Guardián, que de lunes a lunes cocina más de seis ollas de comida para cien familias del barrio "La Pradera" de Merlo, remarcó que "la venimos peleando como podemos. Cuando asumió el nuevo gobierno nos cortaron la poca ayuda que nos enviaban y ahora se nos hace muy difícil. Estamos subsistiendo gracias a la ayuda de los corazones solidarios". 

El caos se desató cuando desde la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, dependiente del Ministerio de Capital Humano que lidera Sandra Pettovello, decidieron no ejecutar las partidas de los programas alimentarios a comedores, que por ley se había renovado. La idea de pausar la asistencia, según dijeron, fue para "mejorar el sistema", con el fin de que los establecimientos compren directamente la mercadería con una tarjeta en lugar de recibir provisiones enviadas por Gobierno de turno y no haya intermediarios. Pero el hambre no espera

El rol de la iglesia ante el desfinanciamiento del Gobierno a los comedores: "Gracias a Dios existen los curas villeros"
Los sacerdotes piden ayuda para asistir a los más necesitados.

Carlos Tissera, director de Cáritas, la organización con la que el Gobierno firmó recientemente un convenio por más de 310 millones de pesos para la compra de mercadería, dijo recientemente que “no es justo que se estén haciendo convenios con algunos y no con otros servicios, programas o redes de comedores y que se le quite la comida a la gente”.

Desde Cáritas pedimos que se sienten en la mesa otras organizaciones sociales”, solicitó el obispo en un mensaje directo al gobierno de Javier Milei. “El Gobierno tiene que recapacitar. Primero está la comida de la gente y uno anhela que sea traída por el trabajo, lo lógico sería que los argentinos pudieran comer lo que se ganan. Pero con este porcentaje de pobreza que hay, solucionar el tema alimentario es el principal problema de todos”, expresó Tissera, que aseguró que "a los comedores ya no se acercan solamente los niños y adolescentes, sino también aquellos que se han quedado sin trabajo o hasta los jubilados acuden a nuestros comedores para pedir algún bolsón". 

Además, indicó que “no le pareció justo” que porque “haya sospechas de la dirección de algunos montos o ciertos grupos, se le quite la comida a la gente que está más allá de un movimiento, sea del grupo político que sea”, dijo en diálogo con CNN Radio.

El momento por el que atraviesan los comedores comunitarios es angustiante. Muchos de estos lugares recortaron los días de asistencias y otros optaron por cerrar sus puertas, a pesar del dolor que eso conlleva. Y aquellos que todavía ofrecen un plato de comida, ya sea porque reciben asistencia de la Provincia o la Ciudad, estiran los recursos recibidos. 

Hace unas semanas, más de cincuenta curas de villas y barrios populares manifestaron su “gran preocupación por la actual situación social de la Argentina, a través de un documento titulado “Levantarnos con esperanza”, donde cuestionaron el “aumento desmedido de precios, el creciente desempleo” y la “precarización laboral” y advirtieron por “la poca perspectiva de un Estado presente que cuide a los más débiles”.

El texto llevó la firma de curas de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia, de Córdoba, Chaco, La Rioja, Santa Fe, Corrientes y Tucumán. Entre los sacerdotes se destactó la firma del padre Lorenzo “Toto” De Vedia, de la Parroquia de los Milagros de Caacupé en la Villa 21-24.

Por su parte, el coordinador del movimiento Teresa Vive en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, Nahuel Orellana, expresó a AM750 que "si tocan la comida de los chicos, están jugando con fuego".

"Hasta ahora, el único acuerdo que hay es con los sectores de la iglesia evangélica. Después, haces dos meses que no se entrega un solo fideo y la ministra parece que sigue en campaña electoral, con un discurso provocador, humillando a la gente, porque al decir que la gente vaya a hacer la fila, que ella los va a atender y después no atienda a ninguno, lo que quiere es que le presentemos el carnet de pobres", completó.

La dura carta de los sacerdotes católicos a Javier Milei

En un comunicado difundido hoy en el marco del comienzo del tiempo litúrgico de la Cuaresma católica, los “Curas en la Opción por lxs Pobres” (COPP) emitieron una carta pública dirigida al gobierno. A continuación, el texto completo:

"Porque él es nuestra paz: de lo que estaba dividido hizo unidad, derribando en su carne el muro divisorio, la enemistad, anulando la Ley con sus mandamientos y sus decretos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz (Ef 2:14-15)

De un gobierno se espera que gobierne: de un poder ejecutivo, se espera que ejecute todo aquello que sea beneficioso para el pueblo, a la vez que del poder judicial se espera que castigue aquello que lo perjudica, y del poder legislativo que instaure leyes de vida, prosperidad y paz. Y todos, cada uno con su especificidad, en favor del pueblo. Sólo así habrá “democracia”.

La ley. Pero cuando una ley se empieza a discutir e instalar con chantajes a las provincias y los legisladores que les responden, cuando se miente por doquier, con la ya archisabida complicidad de la prensa hegemónica acerca de los supuestos beneficios que no se ven por ninguna parte, cuando las leyes y las decisiones parecen redactadas en una embajada y apoyadas por cámaras empresarias que no aportan al trabajo digno, cuando lo único que parece hacer el presidente es tuitear y retuitear y, después ir al teatro o viajar para repetir frases insustanciales, la pregunta más que obvia es qué seriedad tiene esa ley (aunque fuera votada y hasta aceptada por una corte de suprema vergüenza)… y qué legalidad tiene. "Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla", monseñor Oscar Romero (23 de marzo 1980).

El DNU. Es razonable que en determinados momentos un gobierno establezca decretos de necesidad y urgencia. Razonable cuando hay necesidad y hay urgencia. Siendo que el presidente tiene autoridad para convocar a sesiones extraordinarias del Congreso (¡y lo hizo!), no se entiende ninguna de estas necesidades y ninguna de estas urgencias. Solo parece, una vez más, la ocasión de hacer patente el autoritarismo violento para gobernar al propio arbitrio y con apariencia de legalidad. Que no la hay.

El protocolo. Un protocolo es un “Conjunto de reglas establecidas por norma o por costumbre para ceremonias y actos oficiales o solemnes” (RAE), obviamente no es una ley. Y, muy fácilmente puede verse la conveniencia de establecer uno nuevo. Si se quisiera. Pero las normas caprichosas movidas por la costumbre de reprimir, aprovechando la complicidad mediática invita a pensar que no se trata de protocolo alguno sino, sencillamente, de represión. Desde hace muchos años sostenemos que estos modelos económicos, como el actual, ya repetido, no se sostienen sin represión; y la realidad lo manifiesta de modo patente.

La violencia. La violencia es un tema y un problema que bien merecerían un detenido análisis de sus causas, de las reacciones, de las soluciones. La injusticia es violencia. El hambre es violencia. La desocupación, la falta de acceso a la salud, también lo son. La violencia tiene muchas caras. Y, lamentablemente, los discursos de los funcionarios, engendran violencia; violencia que pueden provocarla porque tienen a su vez el monopolio de la respuesta más violenta aún. Afirmar que “cortar una calle, es violencia” no solamente nos parece una sandez, sino que, además es ejercicio del derecho de protestar.

Derecho constitucional. No es violencia manifestar (salvo que se exhiban horcas o bolsas mortuorias, por ejemplo), no es violencia una marcha, son violencia las balas de goma, el gas pimienta, los palazos a personas indefensas, la ostentación de fuerza provocadora. Creemos que la violencia primera, el hambre, la injusticia, la desocupación, se combate con justicia social (¡sí!, justicia social), con trabajo digno, con educación, con reconocimiento y ampliación de derechos.
 

Delegación de facultades. Sabemos que la Constitución Nacional (arts. 29 y 76) rechaza terminantemente, con el calificativo de “infames traidores a la patria”, a los legisladores que concedan al poder ejecutivo “facultades extraordinarias”. Sencillamente no le reconocemos esa facultad; no aceptamos una monarquía. Celebramos que el proyecto haya fracasado, y esperamos, quizás ingenuamente, que no haya intentos de reincidencia en este sentido mientras esperamos que – de una buena vez – “Dios y la patria se lo demanden”.

“No hay plata”. Hemos escuchado decenas de veces al presidente repetir que “no hay plata”, pero resulta que le donó dos helicópteros al presidente de Ucrania, que comprará 24 aviones de guerra perimidos de los EEUU, que pagará sin titubear al usurario FMI, que contrata a hermanos de funcionarios como asesores con salarios insólitos, que los gastos para las fuerzas de seguridad son exorbitantes (¡y están a la vista!), y muchas cosas más. Parece que no hay plata para lo que debería haber, mientras que se gasta en lo que beneficia a los amigos. Parece, ¡y no nos sorprende!

¿Y los pobres? En su cita frecuente de estadísticas, casi siempre falsas o recortadas, el presidente alude a la cantidad de pobres. Somos testigos de eso. Y somos testigos de que los pobres han aumentado notable y escandalosamente desde que él es presidente. Se dirá que recién empieza, que no llegaron todavía los simbólicos 100 días de gobierno, que hay que darle tiempo; pero puesto que estamos convencidos que el rumbo elegido es exactamente el contrario del que se debiera seguir, sabemos que cuanto más tiempo pase, habrá más pobres y los pobres serán más pobres. Pobres a los que se les niegan alimentos para los comedores, pobres a los que se reprime cuando protestan. El Dios de Israel, que es el Dios de Jesús, señala bien claro a los injustos, a las autoridades prepotentes, a los que se desentienden de los pobres, a los ricos.

¡Perdónenos, señor presidente, nunca vimos pasar un camello por el ojo de una aguja, pero siempre hemos visto la alegría del pueblo cuando encuentra motivos de fiesta! ¡Fiesta que les es negada, por cierto!

En el contexto de la canonización de María Antonia de San José (la Mama Antula), que fue una mujer comprometida con su tiempo y que supo encontrar respuestas para las situaciones dolorosas de quienes la rodeaban y mejorar la vida, alentando a todos a dejarse inspirar por el buen espíritu, y teniendo en cuenta, además, que, asistiendo a su canonización, usted se encontró con Francisco, a quien no se cansó de insultar, y puesto que estamos comenzando el tiempo de Cuaresma, es razonable que lo invitemos a convertirse.

 

A usted y a los suyos. Es tiempo de compartir los bienes, e invitamos a los ricos que aprovechan este modelo económico para enriquecerse más aún, pornográficamente, a compartir (no con una limosna) sus bienes con los pobres que no tienen que ser, nunca más, las víctimas de un sistema de injusticia y muerte. Y ese convertirse los llevarán que se sientan invitados a la fiesta de los pobres del pueblo, ¡nada menos! ¡No saben lo que se están perdiendo!

Grupo de curas en opción por lxs pobres
14 de febrero de 2024, miércoles de cenizas".

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