PANORAMA

Javier Milei, con "inflación pulverizada", va a la batalla con todos por lograr lo imposible

El Presidente vaticinó para el 2025 más superávit fiscal, comercial y energético; también más deuda con el FMI. Muy conforme con los resultados del 2024, endurece la confrontación con Mauricio Macri de cara a las elecciones legislativas y con Victoria Villarruel.  

El primer alivio en la cúpula de La Libertad Avanza es haber conseguido resultados concretos para cerrar el 2024 con “inflación pulverizada y la economía despegando a ritmo vertiginoso”, según marcó esta semana el presidente de la Nación, Javier Milei. Se prepara para un 2025 con más superávit fiscal, comercial y energético en el que tomará más deuda del FMI, mientras irá contra todos los que no se pinten de violeta en las elecciones legislativas.

“Nosotros no creemos que la política es el arte de lo posible, nosotros creemos que la política es hacer posible lo que todos decían que era imposible”, sostuvo el mandatario en el balance de su modelo que realizó el último viernes en la Bolsa de Comercio de Córdoba y en clave electoral.

Sabe que hace rato que la inflación no acumulaba meses debajo del 3%, lo mismo con el precio del dólar “quieto” y el achicamiento de la brecha cambiaria que ve “prácticamente extinguida”, se animó a afirmar, tanto como el desplome del Riesgo País.

A los signos de calma de la macroeconomía, le suma el ajuste avalado por la paciencia de la sociedad –como evidencian las encuestas- y reafirma que “no lo pagaron los jubilados”, cuyos haberes “crecieron contra noviembre 2023 en términos reales”; aunque a la hora de repasar qué partidas se reforzaron desde Nación, nombró sólo a la AUH y a la Tarjeta Alimentar que reciben las familias con niños, “víctimas del sistema populista”, que “duplicaron la cobertura de la canasta alimentaria” en su primer año de gobierno.

 

La atención sobre la franja más joven de la población en situación vulnerable incluyó para este fin de año un bono del Estado y contrasta con el cuidado de los adultos mayores, en similar precariedad, que cobran la mínima de $329.598,76 y no recibirán ningún extra para estas Fiestas –también deberán justificar el acceso a los medicamentos gratuitos-.

Al repasar los logros por aplicar la receta libertaria, el Presidente destacó también “un aumento genuino de los salarios”, insistió con que “el promedio pasó de 300 a 1.100 dólares”. Según su cálculo (considerando el precio oficial de venta de la divisa estadounidense de $1.055), el salario medio de los trabajadores es de 1.160.500 pesos.

“La receta, funciona”

Para Milei todos esos indicadores demuestran que “los manuales libertarios” funcionan y eso se evidencia en la “caída de 20 puntos de la pobreza”.

El Presidente y sus funcionarios más cercanos se encargaron de visibilizar en el cierre de la semana un estudio que concluye con esa caída, realizado por Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS), que pertenece al Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello.

“La indigencia pasó de niveles de más del 20% a niveles entre el 8% y el 9%, es decir, sacamos de la pobreza a 8 millones de argentinos, vaya que estamos logrando cosas con las ideas de la libertad”, sostuvo Milei y felicitó a su ministra.

Apuesta hacia adelante

Milei vaticinó, además, que se prepara para más “superávit fiscal, comercial y energético –este último genera mucha expectativa en el ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, donde ya proyectan un prometedor ingreso de divisas genuinas habilitado por la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner y las inversiones concretadas a partir de su finalización-.

Es la primera vez en mucho tiempo que la producción y el aprovechamiento de la energía proveniente del yacimiento patagónico Vaca Muerta dejará saldo positivo en las cuentas del Banco Central, por el ahorro en importaciones que hasta ahora requería el país. Le toca al gobierno de Milei abrazar otro ítem que entusiasma tanto como los meses de cosecha gruesa del campo, sector para el cual el gobierno repite la promesa de bajar las retenciones.

Ese esperado alivio para las reservas de la autoridad monetaria –fuertemente dañadas por los compromisos de deuda, entre otros desbarajustes de hace décadas-, se combinará con los planes confirmados por Milei con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Tal cual lo anticipó este medio durante su primer año de gobierno, el Presidente anunció esta semana en términos formales y no ya de deseo: ”Estamos negociando un acuerdo con el Fondo que esperamos cerrar durante el primer cuatrimestre de 2025 para cumplir con las condiciones necesarias para salir de una vez por todas del cepo” cambiario.

 

El blanqueo de la intención de Milei de ampliar el endeudamiento con el Fondo retomado por el gobierno de Mauricio Macri en 2018 (por 45 mil millones de dólares), se produjo 24 horas después de que la vocera del FMI, Julie Kozac, hiciera el propio desde Washington DC.

No sólo eso, el Fondo elogió a “las autoridades argentinas que han seguido implementando su programa de estabilización económica y han logrado resultados impresionantes. Estos incluyen una reducción considerable de la inflación, los superávits fiscales, y una mejor cobertura de las reservas internacionales”, afirmaron desde el organismo que conduce Kristalina Georgieva.

Todo parece estar viento en popa para cerrar un nuevo programa en el primer tramo del 2025. La escala infaltable será la que Milei hará el próximo 20 de enero en la capital estadounidense para participar de la ceremonia de asunción de quien se muestra como su aliado, Donald Trump.

El republicano retorna al poder de la Casa Blanca tras su primera presidencia iniciada en 2017 y finalizada en 2021, tres años después de impulsar el préstamo en tiempo récord para el gobierno de Macri, luego refinanciado en 2022 por Alberto Fernández en 2022 sin pedir fondos frescos pero causando, igualmente, la ruptura sin retorno en la coalición con el kirchnerismo (espacio donde la cancelación en un pago en 2005 de la deuda con el Fondo que terminó en la crisis del 2001, es una bandera lista para desenrollar, más en tiempos de campaña, más si Milei repite la vuelta y ampliación de los compromisos con ese organismo).

Parte de las negociaciones con el FMI incluirá un asunto que supo ser fuertemente criticado por la líder de ese espacio, actual presidenta del Partido Justicialista (PJ), Cristina Kirchner, cuando durante su rol de vicepresidenta se acordó refinanciamiento y un cronograma de vencimientos.

El problema era el peso de las fechas de pago repartidas en año electoral, algo que le resultaba inviable al peronismo, presionado por el Fondo a devaluar constantemente la moneda nacional frente al dólar. Medida que se vio obligado a aplicar, por ejemplo, tras las PASO de 2023.

Parece un problema de hace años luz, pero ya se revelará si Milei sufre la misma solicitud sobre el tipo de cambio en caso de tomar más deuda. El Presidente rechaza una devaluación y trata de “mandriles” a los que apuntan a un “tipo de cambio atrasado”. Tal cual lo hacía el peronismo en el poder, dice que esa medida solo resulta en más inflación porque los precios se disparan y, por ende, también la pobreza.

Y más allá: “todo violeta”

Después del primer semestre, cuando la población conozca los detalles del acuerdo con el FMI que negocian Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, comenzará el tramo definitorio de la contienda electoral por la renovación de medio término del Congreso.

El gobierno espera llegar a esa instancia con todavía mejores resultados del modelo con los que cierra su primer año, según su propia reconstrucción. El entusiasmo por quedarse con todo el espectro de votantes del centro a la derecha inunda los pasillos de la Casa Rosada.

Sus alfiles insisten por allí en que “todo el que quiera pintarse de violeta, es bienvenido”. No sólo apuntan a convertir a radicales dialoguistas, sino también a los del PRO.

La batalla abierta con Macri y la negativa a un interbloque en la Cámara de Diputados o a una coalición electoral que respete la identidad amarilla, así lo sugiere por ahora. En Córdoba, Milei jugó fuerte y saludó puntualmente por su colaboración con La Libertad Avanza al jefe de la bancada PRO, Cristian Ritondo, cuyo patrimonio es investigado por la Justicia. “Es una operación”, lo cuidó Milei, lo que muchos leyeron como una invitación a cambiar de conductor.

Claro que el expresidente que supo cosechar su fama de “killer” empezó a demostrar, al mismo tiempo, que no piensa quedarse de brazos cruzados mientras los violetas “se comen” al PRO. A las quejas directas por el “destrato permanente”, le adosó el anuncio de que el partido que fundó llegará al 2025 con una propuesta nacional propia.

Falta mucho y entre rivales que supieron ser aliados para la Ley Bases, el paquete fiscal y el blindaje a los vetos contra los jubilados y las universidades, todo puede cambiar. Por lo pronto, Macri le hizo saber que si no hubiera apoyado esos vetos, el riesgo país no hubiera llegado a la baja actual.

Es una mención no menor, porque tal indicador impacta rápidamente en el ánimo del mercado financiero que hoy mira a la Argentina con aparente confianza.

La retribución de la Casa Rosada a las advertencias sobre la gobernabilidad, se hizo sentir en seguida en la legislatura porteña, donde bajó la orden a los legisladores libertarios de no votar el Presupuesto del oficialismo macrista.

Y como si todo eso no fuera poco, la guerra interna declarada con la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, tuvo otro episodio esta semana. Cerca de Milei le atribuyen un vínculo con Macri y un armado propio que la presidenta del Senado niega.

"Cada vez que me voy, siempre me hace alguna", marcó el Presidente sin nombrarla, como sí hizo en las últimas semanas al criticarla duramente tras la sesión en la que fue expulsado el senador alineado, Edgardo Kueider, detenido en Paraguay. A su vez, habilitó a la ministra Patricia Bullrich a cruzar a la Vicepresidenta y resaltar los aumentos de los sueldos de los senadores por los que la culpa.

El terreno de la confrontación es uno donde Milei ha demostrado habilidad política. Planea darle uso contundente para la cosecha política tras lograr “lo imposible” con el ajuste del primer año –faltan tres-. De todas esas batallas, la más relevante igualmente la tendrá con el peronismo en la provincia de Buenos Aires. Por suerte para el libertario, por ahora ese ordenamiento opositor no dialoguista parece demorarse.

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