Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Cambiemos desempolvó su viejo manual que tan buenos resultados le dio en las elecciones de 2015, cuando desbancó al kirchnerismo del poder: contacto uno a uno con la sociedad, bajo la modalidad del timbreo puerta a puerta.

En esta oportunidad, el despliegue fue encabezado por el propio presidente Mauricio Macri, que recorrió el barrio porteño de Villa Devoto en compañía del jefe de gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta.

Macri no había participado de la mayoría de los timbreos anteriores, pero se analizó que en un momento duro para el gobierno era importante que el líder de Cambiemos fuera la cara visible de la movida.

Los equipos de campaña, porque Cambiemos ya está pensando en la reelección del Presidente, habían fijado dos temas para plantearle a los vecinos en las recorridas: dólar y tarifas.

En ambos casos, la premisa era llevar tranquilidad tras semanas donde la opinión pública vivió una verdadera montaña rusa con un dólar disparado de 19 a 25 pesos, un acuerdo inesperado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la puja entre gobierno y oposición por el aumento de tarifas.

Como siempre, la recorrida fue difundida ampliamente por redes sociales, sobre todo por Twitter, donde los distintos dirigentes postearon fotos y comentarios. “Seguir escuchando de primera mano la opinión de cada uno es importantísimo para las transformaciones que estamos llevando adelante en la Ciudad y el país”, afirmó Larreta en su cuenta.

Ausente con aviso del timbreo estuvo María Eugenia Vidal (motivos personales), mientras que el jefe de gabinete, Marcos Peña, recorrió Hurlingham; a Rogelio Frigerio se lo vio por Entre Ríos y al ministro de Finanzas, Luis Caputo, por San Isidro.
 

Bancando a los “sin tierra”

Como ya se indicó, el timbreo, además del acercamiento a los vecinos, tiene fines electorales, y si bien Vidal logró en 2015 conquistar muchos territorios donde reinaban desde hacía décadas los famosos barones peronistas del Conurbano, aún hay muchos distritos estratégicos en manos de la oposición.

En el armado electoral, estos distritos que ayer salió a bancar Cambiemos se llaman “sin tierra”, ya que los dirigentes locales de la coalición de gobierno se mueven en territorios gobernados por intendentes peronistas.

Hacia esos lugares rumbearon los mayores esfuerzos del timbreo, con el objetivo de volcar hacia el oficialismo plazas claves del Gran Buenos Aires. En en listado entran distritos como La Matanza (casi un millón de votos), Lomas de Zamora, Hurlingham y Moreno, entre otros. Hacia allí partieron, por ejemplo, Patricia Bullrich, quien estuvo en Lomas de Zamora, o Francisco Cabrera, el titular de Producción, quien caminó por Moreno. Alejandro Finocchiaro, titular de Educación y ex ministro bonaerense de la misma área, se paseó por La Matanza, hoy gobernada por Verónica Magario.

El propio Finocchiaro no oculta sus ambiciones de algún día ser el intendente del distrito más poblado de la provincia. También hubo despliegue en el interior de la provincia de Buenos Aires, con las visitas de Federico Pinedo, titular del Senado, a Chascomús, mientras que Andrés Ibarra, titular de la cartera de Modernización, visitó Mercedes, gobernada por un intendente K.

Otro tanto ocurrió en las otras 22 provincias del país. Cambiemos pasó la prueba del timbreo más difícil desde su llegada al poder. Esperan que las últimas medidas económicas traigan alivio a los bolsillos. Y que cambie el malestar de algunos sectores sociales que votaron a Macri y siguen aguardando resultados que no aparecen.