"Cambiemos es una herramienta electoral, pero no una coalición de gobierno”, aseguró a Crónica el vicepresidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Federico Storani, quien además aseguró que están dada las condiciones para formar un nuevo espacio político para competir en 2019, lejos de la polarización que se dio en las últimas elecciones.

-El retorno al FMI, ¿es para preocuparnos?
-En realidad nunca nos fuimos del FMI, pero esto no nos debe sacar la visión del tema central, que es si a largo plazo la economía real puede reactivarse. Porque si no hay un crecimiento sostenido, no es viable el endeudamiento permanente. Me parece que hay que mirar la necesidad de un acuerdo, de un diálogo transversal entre los argentinos que trate de encontrar los denominadores comunes, las famosas políticas de Estado.

-¿Hay posibilidad de ese diálogo dentro de Cambiemos?
-Cambiemos es una herramienta electoral y a veces parlamentaria, pero no es una coalición de gobierno como se ha dicho, porque una coalición de gobierno implica como cuestión elemental tener ámbitos de debate donde se discutan las políticas públicas y eso no existe. En realidad este es un gobierno del PRO, los radicales no tenemos injerencia en la toma de decisiones en las políticas públicas de fondo. Entonces, desde mi punto de vista el radicalismo debería tener una situación de mayor autonomía, mayor independencia, para ver con qué medidas estamos de acuerdo y con cuáles no. En la que no estamos de acuerdo no tenemos por qué acompañar, porque no somos parte verdaderamente del gobierno en la toma de las decisiones sustanciales.

-Ante esto, ¿qué le espera al radicalismo en el 2019?
-Nosotros creemos que hemos hecho un servicio enorme al país y que ha sido una bisagra en la historia argentina la Convención de Gualeguaychú porque garantizó las dos reglas de oro de la democracia que estaban en peligro: el equilibrio y el control del poder. Pero después se suponía que tenía que haber una construcción política hacia una coalición. Esto no se ha dado, de forma tal que si sigue sin darse a pesar de nuestra insistencia, el radicalismo debe establecer puentes de diálogo con todos los sectores de la sociedad que están angustiados por la situación que se vive.

-¿Qué riesgo corre hacia el futuro el radicalismo si no reacciona?
-En este momento de cierta angustia, el radicalismo debe ser muy responsable, no podemos tener gestos oportunistas, pero también tenemos que advertir ciertas cosas con las que no estamos de acuerdo, entonces o hay ámbito de debate o tenemos que tener mayor autonomía. Sin echar leña al fuego, debemos decir que si este sistema centralizado en las tomas de decisiones persiste, hay que buscar alternativas.

-¿En esta búsqueda ve una tercera vía?
-Creo que se está abriendo un espacio. Camino mucho por el país y veo que no están contentos con la posibilidad de regresar a un esquema populista como el kirchnerista que nos llevó al borde del precipicio, pero tampoco con el actual esquema. Esto que se está abriendo yo lo llamaría como el proyecto del bicentenario. Proyecto porque tiene una proyección a futuro y allí deben converger distintas fuerzas políticas en un diálogo concreto. Mucha gente espera que se concrete y tenemos que estar a la altura de las circunstancias.

-¿Qué les depara a los argentinos el año electoral?
-Lo malo sería una polarización. Volver al pasado sería negativo pero también insistir en un rumbo que ya lleva dos años y pico y no logra recomponer la economía real.