TENÍA 84 AÑOS

Murió "El Turco Julián", uno de los represores más sanguinarios de la última Dictadura

Había sido condenado por diversos delitos de lesa humanidad y cumplía la pena en Campo de Mayo.

Julio Simón, más conocido como el 'Turco Julián', un ex policía federal condenado a prisión perpetua por diversos delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, murió este martes a los 84 años.

Considerado uno de los represores más sanguinarios, cumplía la condena en la Unidad N° 34 del Servicio Penitenciario Federal, ubicada en Campo de Mayo. La Justicia lo había hallado culpable de los delitos de homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos en su paso por los centros clandestinos de detención 'El Banco', ‘Club Atlético’ y 'Olimpo'.

Hace dos semanas, la Cámara Federal de Casación Penal había convalidado el rechazo de la prisión domiciliaria al 'Turco Julián'. Su defensor público oficial había solicitado ese beneficio al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 (TOCF) porteño, a cargo de la ejecución de la pena, alegando que el represor tenía "graves problemas de salud".

La noticia sobre su muerte se conoció horas después de haberse conmemorado el Día de la Memoria Por la Verdad y la Justica, con una marcha multitudinaria a Plaza de Mayo.

Quién fue el Turco Julián

Nacido el 12 de agosto de 1940, estuvo al mando de grupos de tareas encargados del secuestro, tortura y desaparición forzada de personas durante la última dictadura. Era de público conocimiento el uso de esvásticas por parte del represor y el pronunciamiento de su antisemitismo, sobre todo cuando torturaba a quienes profesaban el judaísmo.

El director de cine Jorge Taglioni (secuestrado junto a su mujer embarazada en 1978) relató que el ‘Turco Julián’ utilizaba la "bandera nazi" como brazalete y mostraba “mayor ensañamiento” en las torturas a los detenidos judíos que permanecían en 'El Olimpo'.

"Me aplicaba la picana por no conocer el padrenuestro, mientras aseguraba ‘esta noche vamos a hacer jabón’. Ponía el equipo de música a todo volumen con marchas nazis”, recordó Rebeca Sacolasky, torturada por el represor en ese centro clandestino de detención, ubicado en la ciudad de Buenos Aires.

Luego de que Raúl Alfonsín llegara a la Presidencia en 1983 y regresara la democracia al país, Simón viajó a Brasil, donde desempeñó tareas de vigilador y guardaespaldas de manera privada. Volvió a la Argentina cuando se sancionaron las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y se vio beneficiado.

"Yo no estoy arrepentido; luché por mi patria, por mi fe, por la nación", aseguró en una entrevista brindada en 1995. "El criterio general era matar a todo el mundo", aseveró el represor y, ante la consulta periodística sobre lo había hecho en la dictadura, admitió que "lo volvería a hacer".

En 2000, el juez Gabriel Cavallo dispuso su captura por el robo de Claudia Poblete, una beba hija de desaparecidos. Ya no recuperaría la libertad. Las cárceles de Marcos Paz y Devoto fueron algunos de los lugares en los que permaneció mientras avanzaba la investigación y se anulaban las leyes de impunidad.

Finalmente, el 4 de agosto de 2006, Julio Simón se convirtió en el primer condenado por crímenes de lesa humanidad tras la nulidad de las leyes. La Justicia lo condenó a 25 años de cárcel. Más tarde sumó 23 años por los crímenes en el Batallón 601. Y en 2010, el Tribunal Oral Federal 2 lo sentenció a perpetua por los crímenes del Primer Cuerpo, que involucraban a los clandestinos de detención ‘Club Atlético’ y ‘Olimpo’.

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