Reforma judicial: ¿Quién es quién en el intento por cambiar la Justicia?
Antes de dar los detalles oficialmente, la iniciativa ya tuvo el rechazo opositor. Las dudas sobre el futuro de la Corte Suprema y las investigaciones al poder. El consejo asesor, en la mira.
Con un largo y estudiado discurso, Alberto Fernández anunció su intención de reformar la justicia argentina. Habló de las demoras en las sentencias, de las inequidades y de la "familia judicial" y la "justicia pendular" que juzga a políticos cuando ya dejaron el poder. De persecución y falta de derechos. Profesor de Derecho en la UBA, "hijo de un juez" como se definió, considera que mejorar la justicia es un punto inevitable de su agenda. Una "promesa" que le hizo a sus alumnos y maestros de la facultad. Algo personal.
El presidente presentó, y esta mañana se formalizó en el Boletín Oficial el "Consejo Consultivo para el Fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público", que a partir del 18 de agosto próximo deberá elaborar un dictamen con "propuestas y recomendaciones" al Ejecutivo sobre reformas a la justicia, entre ellas referidas a la Corte Suprema, en un plazo de 90 días.
A partir de ese texto se discutirá en el Congreso un profundo cambio al funcionamiento de la justicia en Argentina, que implica entre otras cuestiones licuar el poder de los jueces federales de Comodoro Py, encargados de investigar a funcionarios pero también delitos como la trata y el narcotráfico.
Como toda reforma profunda, el debate tiene matices y sus protagonistas dirimen fuertes intereses sectoriales. La inclusión de una posible modificación de la cantidad de jueces de la Corte Suprema generó aún mayor ruido político.
Una de las críticas que se plantearon al oficialismo es la composición del equipo de 11 especialistas judiciales que elaborarán las recomendaciones. Si bien forman parte del mismo apellidos destacados como el de León Arslanián, y está dentro del grupo la ex candidata a Procuradora General por el macrismo Inés Weinberg de Roca -jueza del Tribunal Superior de Justicia porteño-, hay una fuerte presencia de dirigentes vinculados al kirchnerismo.
Es decir, una mayoría de personas ligadas a Cristina Kirchner y la agrupación judicial que se encolumnó con sus proyectos, Justicia Legítima. Que se incluya a uno de los abogados que la defienden en las causas por corrupción, como Carlos Beraldi, fue considerado una provocación por parte de la oposición.
Las fichas en el CongresoDesde Juntos por el Cambio, el principal espacio opositor, emitieron su rechazo a la propuesta durante la tarde noche del martes, un día antes de la presentación oficial del proyecto.
No hubo dirigentes del interbloque compuesto por el PRO, la UCR y la Coalición Cívica en el acto que encabezó Alberto Fernández, que sí contó con presencia del resto de los espacios, incluidos los no oficialistas.
Concluido ese acto, el titular del interbloque en Diputados, el radical Mario Negri, dijo que sería estrictos a la hora de evaluar el proyecto. Sus pares fueron más directos y denunciaron un intento de garantizar impunidad al kirchnerismo. Anoche incluso se impulsó un cacerolazo de protesta.
La negociación entre oficialismo y oposición será determinante para lograr la mayoría que requiere la reforma para avanzar en el Congreso. Y los números del Frente de Todos, especialmente en Diputados, marcan que necesita al menos encolumnar a todo el arco opositor que no integra Juntos por el Cambio (el espacio de Lavagna, grupos provinciales) para lograr su sanción.
Quizás por ese motivo los actuales funcionarios salgan al cruce de las críticas opositoras. Hoy fue la ministra de Justicia, Marcela Losardo, quien dijo que "si quisiéramos impunidad existen la amnistía y el indulto, y no buscaríamos darle más herramientras a los jueces" y apuntó en declaraciones a radio El Destape que "esta reforma lejos está de buscar impunidad. Dijeron eso sin siquiera leer el texto".
En el macrismo estiman que puede haber una doble jugada: quitarle poder a los jueces que todavía tienen causas contra ex funcionarios del kirchnerismo (incluida lógicamente la vicepresidenta Cristina Kirchner) y designar una serie de nuevos magistrados, que llevarán adelante además las querellas contra quienes ocuparon cargos en el gobierno que terminó.
También señalan que, en medio de la pandemia, entrar en un debate tan profundo y espinoso como la reforma de la Justicia no tiene sentido, debido a que agranda las diferencias entre los distintos espacios, que necesitan trabajar juntos para contener tanto al virus como a la crisis económica que lo acompaña.
Desde el Interbloque Federal que conduce el mendocino José Luis Ramón acompañarían la iniciativa. Ramón consideró hoy que "hay mucha necesidad de blanquear el Poder Judicial". "Se necesita fuertemente hacer un cambio en la Justicia y no pasa por los puntos que Juntos por el Cambio quiere hacer mediático", expresó. "Los de Juntos por el Cambio son chicos bien que están dolidos porque perdieron el poder. Los chicos bien de Juntos por el Cambio se comportan como si no entendieran la realidad", agregó.
La Corte Suprema
Sólo uno de los actuales integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación participó del acto de Alberto Fernández: la doctora Elena Highton de Nolasco. Los demás integrantes del supremo tribunal de justicia pegaron el faltazo, en otra señal de desconfianza.
El profesor de Derecho Constitucional y miembro del comité que asesora al presidente para una eventual reforma de la Corte Suprema Gustavo Ferreyra sostuvo que "hay que aumentar la cantidad de miembros de la Corte Suprema" porque actualmente "concentran una gran cantidad de poder". "Argentina es un país plural y diverso y hay mucha gente que no está contemplada en la actual representación", manifestó Ferreyra en una entrevista con el programa "Ruleta Rusa", que conduce Nancy Pazos por Rock and Pop.
El posible cambio a una Corte que se reformó en los inicios del kirchnerismo, y fue uno de los puntos destacados de la gestión de Néstor Kirchner para terminar con la justicia adicta del menemismo, generó ruido no sólo con la oposición sino también a nivel interno. Hoy la Corte tiene un prestigio ganado y demostró con diversos fallos su independencia del poder Ejecutivo.
En el gobierno aseguran que el máximo tribunal no está realizando cambios en la Justicia ni liderando la mejora reclamada, y por eso proponen agregar miembros. Pese a eso, la ministra de Justicia descartó cambios. "Nadie planteó que va a haber una reforma sobre la Corte Suprema. No está en la cabeza del Presidente a reforma de la corte", señaló esta mañana.

