Sesión clave por la Ley Ómnibus: hay acuerdo para el dictamen de mayoría, aunque siguen los cruces entre "dialoguistas"
Al mediodía habrá un plenario de comisiones y La Libertad Avanza tiene luz verde para dictaminar. La discusión por la reforma fiscal y el impuesto al tabaco provocó nuevos cruces entre los bloques "dialoguistas".
Las negociaciones por la Ley Ómnibus avanzan, pero con dificultades. Si bien los bloques de la oposición dialoguista no terminaron de saldar sus diferencias, pactaron un alto al fuego temporario y firmarán este jueves al mediodía el dictamen de mayoría en un plenario de comisiones.
A las 11.30 está prevista una reunión de la comisión de Legislación General para cumplir el trámite para reemplazar a Gabriel Bornoroni (quien asumió como jefe de bloque libertario en reemplazo de Oscar Zago) por Santiago Sarturio.
La comisión que pasará a encabezar el ex jefe de despacho de Javier Milei es cabecera del plenario junto a Presupuesto y Asuntos Constitucionales, que a partir de las 12 tendrá la misión de dictaminar. En estas horas, los bloques dialoguistas están analizando el último borrador y decidirán si firman el dictamen sin dobleces o en disidencia parcial.
A las 16, en tanto, está convocada en soledad la comisión de Presupuesto, que preside José Luis Espert, para dictaminar la ley de Medidas Fiscales, Paliativas y Relevantes, más conocido como el “paquete fiscal” del Gobierno.
Hasta el momento, nadie pone en duda que la sesión se desarrollará la semana próxima junto a la ley de Medidas Fiscales en las fechas anunciadas (lunes 29 y martes 30), según consignó Noticias Argentinas.
Reforma laboralEn las últimas horas surgieron frentes inesperados de conflicto a partir de diferencias entre los tres principales bloques de la oposición con los que el Gobierno viene conversando.
La reincorporación de los impuestos internos al tabaco y la reforma laboral son los dos focos que dividieron a estos bloques, lo que generó un clima tenso en los pasillos de la Cámara de Diputados.
El Gobierno aceptó incorporar la reforma laboral y tomó como base la propuesta de la Unión Cívica Radical. El PRO, que había acercado su propio borrador, protestó por el protagonismo que le estaban dando al radicalismo en las negociaciones.
El motivo de este trato diferencial a favor del radicalismo es simple: el bloque que preside Cristian Ritondo nunca puso en duda su acompañamiento incondicional, bajándose el precio. La UCR, en cambio, no se regaló y puso algunas condiciones.
Los ánimos ya estaban bastante destemplados y llegó el jefe del bloque Hacemos Coalición Federal, Miguel Pichetto, para meter la cola. Por la mañana, el veterano diputado dejó trascender que no estaba de acuerdo con meter la reforma laboral dentro de la ley Bases, ya que el tema podía boicotear la aprobación de la iniciativa en el Senado una vez que Diputados girara la media sanción.
El planteo de Pichetto generó confusión en la UCR, ya que había sido Nicolás Massot, un diputado de su círculo más cercano, quien había pedido un mes atrás la inclusión de la reforma laboral cuando estaban discutiendo el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 en la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo.
Atento a la resistencia que generó su planteo de barrer con la reforma laboral, Pichetto bajó sus pretensiones y aceptó que se trate la reforma laboral en base a tres puntos centrales: eliminar las multas, extender los períodos de prueba, y el fondo de cese laboral.
Al sentir que su reforma laboral estaba amenazada, el radicalismo jugó una carta arriesgada, muy al filo: le hizo llegar al Gobierno el mensaje de que “sin reforma laboral, no hay Ley Bases”.
La UCR es consciente de que tiene la llave para la media sanción de la Ley ómnibus, y usa ese poder de fuego para negociar sobre una cornisa muy delgada, en la que también hacen equilibrio Hacemos Coalición Federal y el PRO.
El ultimátum radical sirvió, al menos, para que arrimaran posiciones en un punto intermedio. Habría acuerdo para impulsar una reforma laboral más acotada, que no tocará aquellos puntos que afecten los intereses de la CGT, como el artículo que eliminaba las cuotas solidarias obligatorias para no afiliados a sindicatos.
El Gobierno tampoco quería abrir un frente de conflicto con los gremios, en contraste con la UCR y la Coalición Cívica que insistían con avanzar en ese sentido. Ganó Pichetto.
Otro dilema: el impuesto al tabacoEl otro punto de discordia del proyecto Bases tiene que ver con el restablecimiento de los impuestos internos mínimos al tabaco. Este era un pedido explícito de los bloques Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal.
En el dictamen de la Ley Bases que votó en febrero la cuestión del tabaco estaba en la versión original, pero fue suprimido por pedido del PRO. Ahora, el tema volverá a estar presente, pero será incorporado directamente en el recinto.
Martín Menem, en el ojo de la discusión
Una preocupación que atraviesa a los tres bloques dialoguistas tiene que ver con el manejo de la sesión y de los tiempos por parte de Martín Menem.
Temen que si no existe un criterio claro para el debate en particular que el presidente de la Cámara baja haga respetar a rajatabla, Unión por la Patria va a hacer valer sus mañas para alargar indefinidamente la discusión de cada artículo, haciendo que la sesión no pueda agotarse en dos días, como está programado.

