Hace décadas que algunas personas en Argentina, que tienen ingresos suficientemente buenos como para poder ahorrar, buscan en la compra de dólares estadounidenses una reserva de valor. La principal razón es la pérdida casi constante de poder adquisitivo de los pesos locales, como demuestran los números de inflación que se registran año tras año, y viene ratificándose últimamente con los precios remarcados en supermercados, almacenes y comercios de todos los rubros, justamente por la incertidumbre con lo que pase con el valor del dólar.

Es el fenómeno que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y muchos economistas definen como el bimonetarismo. Los argentinos gastan o consumen en pesos y ahorra en dólares. Solamente se utiliza la moneda estadounidense para la compraventa de inmuebles y algún otro artículo muy específico, como puese ser un vehículo importado o una obra de arte.

Tiempos de "cepo cambiario"

En lo últimos años, dada la escasez de dólares en el Banco Central provocada por las distintas vías de demanda -importadores, argentinos que viajan y consumen en el exterior por trabajo o turismo, particulares que compran simpelemente para atesoramiento-, provocó lo que muchos denominaron "cepo cambiario". Esto es, límites de monto mensuales para la compra -desde que asumió el presidente Alberto Fernandez es hasta 200 dólares- y diversos requisitos legales, como tener declarado un ingreso que justifique cada operación de compra.

 

En este contexto, el común de la gente trata de resguardar los dólares que tiene y solamente recurrir a ellos en última instancia, para afrontar situaciones de emergencia o gastos que vayan más allá de lo habitual, como puede ser por ejemplo, una refacción importante en la vivienda.

La mayoría los tiene en caja fuerte -sea en un banco o en algún domicilio particular-, en alguna cuenta bancaria o -los más osados y con conocimiento del mercado financiero- los invierten en bonos del Estado argentino o extranjeros, acciones de empresas o fondos comunes de múltiples caracerísticas. Pero para hacer ese tipo de  inversiones en general se requiere el asesoramiento de personas especializadas en eso, como pueden ser ejecutivos de cuenta en bancos o corredores de bolsa, por ejemplo.

Lo más recomendable: quedarse con los dólares y esperar

Dado que la mayoría de la gente tampoco dispone de conocimiento ni de mucho tiempo como para internarse en el mundo financiero, que también conlleva cierto riesgo de entrar en inversiones que salen mal, lo aconsejable sería que coninúe con la tendencia de conservar lo que haya podido juntar, dado que todo indica que, a mayr o menor ritmo, queda mucho trecho para que el tipo de cambio siga subiendo.

Además, las opciones de vender los dólares son dos: por vía legal, es decir a través de un banco o de alguna entidad financiera, que lo toma al valor oficial y sin impiestos -que al monento de escribir esta nota era de menos de 125 pesos- y por la informal o clandestina, que es el llamado dólar "blue", que en las cuevas se tomaba a 245 pesos por unidad. No obstante, esa mejora en el precio de casi el 100 por ciento conlleva el riesgo de tener problemas con las autoridades si se es detectado al momento de hacer la operación. Se trata de algo que sólo pueden hacer quienes frecuentemente adquieren billetes a valor oficial más impuestos (218 pesos) y luego venderlos de manera informal en lugares que ya conocen. No sería aconsejable como actividad para iniciar en estos momentos.

 

Quienes tienen la perspectiva de poder retener sus dólares por los próximos meses o años, quizá deberían aguardar a que, de alguna manera, la situación macroeconómica tienda a normalizarse y llegado un momento vayan levantándose las restricciones para comprar, lo que a su vez haría desaparecer la cotización "paralela o blue" y las llamadas legales financieras, a las cuales solo acceden empresas y personas con un alto nivel de ingresos.

El último antecedente de esto no es muy grato, ya que cuando el entonces ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, levantó las restricciones a fines de 2015, la cotización  oficial del dólar era de 9,50 pesos y la "blue" 15 pesos. El nuevo valor único quedó en alrededor de 13 pesos, pero implicó un ajuste masivo de precios del orden del 40 por ciento en un mes. Será todo un desafío para el Gobierno que intente  la próxima "normalizacion" hacerlo evitando esas consecuencias en la economía.

 

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