ARA San Juan: el juicio reveló fallas, apagones y un submarino que "no estaba en condiciones"
La querella aseguró que el submarino no estaba en condiciones y pidió investigar posibles falsos testimonios.
El juicio oral por el hundimiento del ARA San Juan sumó testimonios clave que reforzaron una hipótesis central: el submarino no estaba en condiciones seguras para operar al momento de su última misión. Sin embargo, las defensas de los exjefes de la Armada insistieron en que la nave era navegable.
Durante las audiencias en el Tribunal Oral Federal de Río Gallegos, los testigos aportados por la fiscalía describieron una serie de fallas técnicas y antecedentes que pusieron en duda la aptitud del buque que en 2017 se hundió con 44 tripulantes a bordo.
"La semana fue muy productiva porque los testigos, en su mayoría, confirman que técnicamente no estaba habilitado", aseguró a Crónica la abogada de la querella mayoritaria, Valeria Carreras, quien representa a 34 familias.
Entre los hechos más impactantes, se reconstruyó la secuencia final del submarino, pasaron poco más de once horas entre el inicio de un incendio en el tanque de baterías, cerca de la medianoche del 14 de noviembre de 2017, y el colapso estructural a las 10.51 de la mañana siguiente.
Ese episodio no fue aislado. Durante el juicio se recordó un incendio similar ocurrido en 1995 en Mar del Plata. El extripulante Jorge Mercado declaró que el humo tóxico demoró más de un día en ser controlado, con intervención de bomberos y personal naval.
A estos antecedentes se sumaron fallas posteriores a la reparación de media vida. En ese marco, la fiscalía exhibió un informe clave sobre una "salida a superficie de emergencia" registrada en noviembre de 2014. Según se detalló en la audiencia, el submarino navegaba a 80 metros de profundidad cuando sufrió un blackout total que cortó la alimentación de las baterías, dejando a la nave sin propulsión ni sistemas eléctricos, lo que obligó a una maniobra urgente para emerger.
Además, en 2015 el ARA San Juan acumulaba 33 tareas de mantenimiento pendientes, tenía limitada su operación a 100 metros de profundidad y llevaba más de 40 meses sin ingresar a dique seco, cuando ese control debía realizarse cada 18 meses.
Para la querella y la fiscalía, estos elementos refuerzan la responsabilidad de los imputados. "Confirman lo realizado en la instrucción y lo decidido por la Cámara Federal en orden a la responsabilidad", afirmó Carreras.
Uno de los momentos más tensos se dio con la declaración del capitán de navío Ernesto Blanco. "En más de cuatro horas dijo 25 veces ‘no recuerdo', incluso sobre los trajes de escape", cuestionó la abogada, y comparó: "Es como que alguien no recuerde dónde está la rueda de auxilio".
Ante esa situación, la querella pidió que se investigue un posible falso testimonio.
En paralelo, el comunicado de las familias sostuvo que "los oficiales terminaron admitiendo aspectos centrales de la acusación" y advirtió que algunos suboficiales declararon con "temor reverencial".
Del otro lado, las defensas de los exoficiales juzgados -Luis López Mazzeo, Claudio Villamide, Héctor Alonso y Hugo Correa- reconocieron que existían tareas pendientes, pero insistieron en que el submarino estaba en condiciones de navegabilidad al momento de zarpar.
Lento pero con importante información, el juicio avanza con dos miradas opuestas. Mientras la acusación apunta a una cadena de fallas y omisiones, las defensas buscan sostener que la tragedia no se originó en el estado operativo del ARA San Juan.

