El Gobierno de Javier Milei volvió a postergar aumentos en los impuestos a los combustibles
El Ejecutivo confirmó que los nuevos valores e incrementos que alcanzan a nafta y gasoil comenzará a regir a partir de enero. La medida modifica nuevamente el esquema para evitar que todos los ajustes pendientes se acumulen de manera inmediata.
El Gobierno oficializó este viernes una nueva prórroga en la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. En ese sentido, se confirmó que la suba repercutirá en los valores de la nafta y el gasoil hasta enero 2026.
La medida quedó establecida esta madrugada en el Boletín Oficial a través del Decreto 840/2025, que modificó el Decreto 617/2025 y volvió a diferir parte de los incrementos que deberían aplicarse por la actualización trimestral basada en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En la normativa, que lleva las firmas del presidente Javier Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Economía, Luis Caputo, se aplicaron cambios en el cronograma de incrementos previstos en la normativa vigente.
Con este incremento, se busca contribuir a un “sendero fiscal sostenible” y evitar que la aplicación simultánea de todos los incrementos pendientes genere un impacto excesivo en los precios de los combustibles, un insumo clave para la economía.
El aumento total en los montos del impuesto quedó pendiente de la actualización correspondiente al año calendario 2024 y de las actualizaciones al primer, segundo y tercer trimestres calendario del año 2025. “Surtirá efectos respecto de la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil para los hechos imponibles que se perfeccionen desde el 1° de enero de 2026, inclusive”, indicaron.
Para las naftas se aplicará una suba de $16,377 en el impuesto sobre los combustibles líquidos y de $1,003 por litro en el impuesto al dióxido de carbono. En el caso del gasoil, el aumento será de $13,546 por litro para el gravamen general, $7,335 para la alícuota diferencial que rige en regiones y zonas específicas del interior del país, y $1,544 por litro por el gravamen al CO.
Desde 2018, este impuesto (el que se cobra por los combustibles y el de dióxido de carbono) debería actualizarse cada tres meses por inflación. Sin embargo, las últimas administraciones han frenado esas subas para evitar un impacto directo en el precio que paga el público.

