En el Tedeum por el 25 de Mayo, la Iglesia le pidió diálogo a la clase política para evitar la grieta
El cardenal Mario Poli lanzó ese mensaje durante la tradicional homilía. También se refirió a las consecuencias provocadas por la pandemia. La ceremonia fue seguida por el presidente Alberto Fernández de manera virtual desde Olivos.
En la homilía del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, el cardenal Mario Poli pidió "a los dirigentes de todos los sectores" la "auténtica capacidad de liderazgo para ejercer con nobleza la vocación política". Además les reclamó dejar "de lado descalificaciones y posturas que promuevan el resentimiento y la diversión".
"En la dura realidad de estos días, en la dramática extensión de la pandemia con su secuela de enfermedad y muerte, se han acentuado la pobreza, la exclusión y la falta de trabajo, así como las expresiones de un creciente enfrentamiento político", cuestionó Poli luego de la lectura del pasaje de Marcos 9.
Estas palabras fueron escuchadas el presidente Alberto Fernández de manera virtual desde la Quinta de Olivos, como ya lo había hecho el año pasado. Es la segunda vez que el Jefe de Estado no puede asistir a la misa por las restricciones vigentes ante la pandemia de coronavirus.
Celebramos el Aniversario de la Revolución de Mayo. Aquel 25, por primera vez, salió el sol para nuestra patria.
Son tiempos difíciles, pero nuestra historia es testigo de nuestra fortaleza. Y nos marca el camino para que, en unidad, sigamos reconstruyendo el país que merecemos. pic.twitter.com/PbBCBMOx9l
Por otra parte, el referente de la Iglesia evocó que "el papa Francisco, en su última encíclica, nos dice: ´Ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de política, recuerdo que la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo´".
Desde la Catedral Metropolitana, sin público por el confinamiento estricto, Poli recordó también la gesta revolucionaria de mayo de 1810 y citó una frase del prócer Manuel Belgrano: "Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades, que se resolverían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria".
"Hay algo tan inspirado y noble en este hijo de la Patria que nos puede devolver el devaluado sentimiento fraterno y retomar su idea: la Patria es un don gratuito a la que hay que amar con sus luces y sus sombras, para convivir en amistad social con la generación que nos ha tocado en suerte", manifestó.
Asimismo, el cardenal pidió a Dios que "la prudencia de sus autoridades y la honestidad de sus ciudadanos robustezcan la concordia y la justicia".
"Es bien sabido que siempre han existido los embriagados por el ansia de poder, ese ejercicio de escalar para ver cuál es el mayor, el más grande. Es una constante en la historia de la humanidad. Ambicionar los primeros puestos en la escala social es habitual y no siempre con espíritu de servicio", se quejó.
Y lanzó una advertencia sobre las posturas extremas: "Por momentos se instala la idea de un doble destino para los argentinos: fracasado o exitoso; con educación para todos o sumergidos en la ignorancia; abundancia para pocos o pobreza para muchos; exclusivo o inclusivo; cerrados al mundo o globalizados; con oportunidad para todos o sólo los privilegiados".
"Hay un solo destino colectivo para nuestro pueblo: fraterno, solidario, con educación, salud y justicia, con igualdad de posibilidades para el acceso a la tierra, al trabajo y al techo, valorando y respetando la vida de todos. Si hay voluntad de acordar dialogando, podremos achicar las diferencias y estaremos más cerca de lograr ese destino común", concluyó Poli.

