PREPAGAS

Fin de la triangulación en salud: destacan más transparencia, ahorro y libertad para los afiliados tras seis meses de la medida

La Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación aseguró que más de 3 millones de personas, que antes no podían decidir el destino de sus aportes, hoy lo hacen libremente a partir de un ahorro directo en sus bolsillos.

Se cumplen seis meses de la implementación de la Resolución 1/2025 impulsada por la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación. Los primeros resultados de eliminar la intermediación con las empresas de medicina prepaga muestran un impacto positivo concreto en la vida de millones de trabajadores: mayor transparencia, ahorro directo de dinero y libertad para elegir.

Hasta enero, la mayoría de los aportes a prepagas se canalizaban a través de obras sociales sin prestaciones reales, lo que implicaba un “peaje” del 3% al 10% del monto mensual. Esa triangulación representaba un total mensual de más de 30 mil millones de pesos que se le devolvió a los trabajadores.

     

 

Gracias a esta medida, esos fondos -y los subsidios automáticos- llegan de forma directa a la prepaga elegida por cada afiliado. Son más de 3 millones de personas las que antes no podían decidir el destino de sus aportes y hoy lo hacen libremente a partir de un ahorro directo en sus bolsillos.

Además, la nueva normativa fortaleció la trazabilidad del sistema: los aportes solo pueden dirigirse a entidades registradas en el RNAS, lo que facilita el control y la fiscalización. En este semestre, los reclamos por problemas en las derivaciones cayeron un 30%, reflejando un esquema más transparente y eficiente.

La reforma también garantizó derechos. En todo momento, quienes eligieron conservar su obra social original pudieron hacerlo sin obstáculos, mientras que los que fueron alcanzados por la Resolución 1/2025 no están obligados a permanecer un año en la entidad asignada: pueden ejercer su opción de cambio cuando lo deseen.

A seis meses de la implementación, menos del 0,5% de los trabajadores decidieron quedarse en la obra social de origen, lo que evidencia que el cambio fue positivo y que cuenta con un amplio consenso entre los beneficiarios del sistema de salud.

Esta reforma estructural e histórica marca un cambio de época: más libertad, menos burocracia, fin a una caja negra con la plata de los afiliados y una gestión más eficiente, donde los recursos ya no sostienen estructuras inútiles, sino que vuelven a donde deben estar: en la atención de las personas.

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