Día de Acción por la Salud de las Mujeres: las patologías que más afectan a las argentinas y la importancia de los controles
Las enfermedades cardiovasculares y oncológicas representan los principales desafíos. Cuáles son las señales de alerta, los estudios preventivos recomendados y los tratamientos disponibles con más del 90% de éxito.
En el marco del Día Internacional de la Salud de las Mujeres, especialistas advierten sobre las principales enfermedades que afectan a este sector de la población, con foco en la alta incidencia de las afecciones cardiovasculares, el cáncer de mama y de cuello uterino. El diagnóstico precoz, el acceso a los controles anuales y la vacunación surgen como las herramientas clave para revertir las tasas de mortalidad en el país.
La iniciativa, que tuvo su origen en 1987, busca abordar las diversas causas de morbilidad y mortalidad que las afectan con el objetivo de concientizar a la población y reafirmar el derecho a la salud integral de las mujeres a nivel global.
Asimismo, promueve el desarrollo y la implementación de los mecanismos necesarios para optimizar tanto el tratamiento como la prevención de estas patologías a lo largo de toda la vida.
Dentro del panorama epidemiológico actual, las afecciones con mayor incidencia en la población femenina corresponden a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer de mama y el cáncer de cuello uterino. Estas problemáticas concentran los principales esfuerzos de los especialistas en salud pública.
La mitad de las mujeres de más de 50 podría tener enfermedad vascular sin saberlo
En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires presentó un relevamiento realizado durante la campaña de la Semana de la Salud Cardiovascular, la cual contó con la participación de más de 400 personas y arrojó datos preocupantes.
"Las mujeres constituyen una población especialmente vulnerable y, muchas veces, poco representada en las alertas y campañas de concientización de la sociedad. A pesar de presentar una alta prevalencia de factores de riesgo y enfermedad cardiovascular preexistente, la problemática suele permanecer subdiagnosticada y subestimada, lo que retrasa la detección temprana y el acceso oportuno a estrategias de prevención y tratamiento", sostiene la doctora Verónica Volberg (M.N. 86.612), jefa de la División Cardiología del Clínicas.
De acuerdo con los registros de la Federación Mundial del Corazón, las alteraciones cardiovasculares representan la causa principal de muertes a nivel global. Sin embargo, el estudio desarrollado por el Clínicas determinó que el 48% de las entrevistadas lo vinculaba con las patologías oncológicas, motivado en gran medida por antecedentes de pérdida de familiares por dicha causa.
"Las mujeres fallecen con mayor frecuencia por infartos y accidentes cerebrovasculares que por cánceres ginecológicos. Aunque durante la etapa fértil cuentan con la protección de sus hormonas, esa ventaja disminuye con la llegada de la menopausia, momento en el que el riesgo cardiovascular aumenta de manera significativa", señala la doctora Analía Aquieri (M.N. 114.729), médica cardióloga del Laboratorio de Hipertensión Arterial del mismo hospital.
Y al respecto, agrega: "Este incremento es aún más marcado en aquellas que presentan factores de riesgo cardiovascular propios de las mujeres como la hipertensión en el embarazo, la diabetes gestacional, la menopausia precoz, niños con bajo peso al nacer, partos prematuros, enfermedad autoinmune o tratamiento oncológico para el cáncer de mama".
Las especialistas remarcaron algunas cuestiones básicas para reconocer afecciones cardiovasculares. Estas se manifiestan a través de diferentes cuadros clínicos, siendo el más habitual la aterosclerosis, un proceso crónico y progresivo caracterizado por el endurecimiento y la reducción del calibre de las arterias debido al depósito de lípidos, colesterol y componentes inflamatorios.
Las estadísticas del centro de salud de la UBA indicaron que más de la mitad de las pacientes evaluadas presentaba este tipo de lesiones arteriales. Este proceso obstructivo puede iniciarse en etapas tempranas de la vida y evolucionar de manera asintomática durante décadas. Cuando compromete las arterias coronarias, tiene la capacidad de provocar un infarto agudo de miocardio por la interrupción brusca del aporte sanguíneo al tejido cardíaco, evento que constituye una causa relevante de muerte súbita previa a la atención médica.
Por su parte, el accidente cerebrovascular (ACV) se posiciona como otra de las contingencias vasculares de alta frecuencia, estimándose que afecta a una de cada cuatro personas en el transcurso de su vida.
Esta condición se origina por la oclusión de un vaso sanguíneo cerebral y genera secuelas que alteran las capacidades motoras, cognitivas y del lenguaje. "La mayoría de las muertes cardiovasculares son evitables. Son el resultado de años de descuido, falta de controles y la falsa creencia de que la salud solo se pierde cuando aparece el dolor. Y en este campo, cuanto antes se actúe, mayor es la posibilidad de cambiar el destino", explica el doctor Nicolás Heredia (M.N. 85.106), jefe de la División Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas.
Asimismo, el monitoreo periódico de la presión arterial resulta indispensable para evitar daños silenciosos en el sistema vascular. Los datos del relevamiento del centro de salud revelaron que el 22% de las participantes diagnosticadas con hipertensión arterial no tenía conocimiento previo de su situación clínica.
Respecto a esto, Volberg advirtió que "muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse tempranamente con controles simples y oportunos".
Una mamografía por año: la mejor forma de ganarle la carrera al cáncer de mama
El cáncer de mama es el de mayor incidencia entre las argentinas, con 22.000 diagnósticos nuevos y cerca de 6.000 fallecimientos por año.
La detección temprana mediante estudios permite un abordaje con tasas de curación superiores al 90% en estadios iniciales. La recomendación general establece comenzar a realizar una mamografía anual a partir de los 40 años en mujeres sin factores de riesgo adicionales.
No obstante, se aconseja efectuar una evaluación inicial entre los 25 y los 30 años, pudiéndose adelantar los estudios diagnósticos en aquellas pacientes que posean antecedentes familiares de la enfermedad.
La identificación de anomalías en el tejido mamario representa uno de los principales motivos de consulta médica no programada. La aparición de formaciones nodulares palpables se posiciona como el signo clínico más recurrente, seguido por alteraciones cutáneas, retracción del pezón o secreciones hemáticas.
En este sentido, la doctora Sabrina Barchuk (M.N. 126.304), miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, explica que "todo cambio en la forma o contorno, coloración o consistencia de la mama, debe motivar la consulta independientemente de la edad o el momento fisiológico (embarazo, lactancia, edad fértil o menopausia). Por lo cual, es fundamental que la mujer conozca su propio cuerpo mediante el autoexamen mamario".
No obstante, los especialistas aclaran que no sustituye el examen clínico médico ni el diagnóstico por imágenes mamográficas.
El carcinoma de mama es la variante maligna predominante en las consultas ginecológicas en el país, presentándose con mayor frecuencia en el rango etario comprendido entre los 55 y los 65 años, si bien un porcentaje cercano al 20% de los casos se distribuye entre pacientes menores de 40 años y mayores de 80 años.
"Las patología mamaria suele subestimarse en etapas de la vida como el embarazo y la lactancia. Si bien las alteraciones en la consistencia, el tamaño o la coloración de la mama en estas etapas suele vincularse a procesos fisiológicos, cualquier cambio persistente debe motivar la consulta al especialista. También suele subestimarse en pacientes jóvenes, en las que los cambios en la consistencia o tumoraciones de la mama pueden interpretarse como relacionadas con las fluctuaciones hormonales propias del ciclo menstrual", detalla Barchuk.
Esta enfermedad es de origen multifactorial que involucra variables genéticas, biológicas y ambientales. Al tratarse de una patología de difícil prevención primaria, los esfuerzos se centran en el diagnóstico precoz, complementado con la modificación de factores de riesgo modificables como el sobrepeso, el consumo de alcohol y el tabaquismo.
Al respecto, la doctora María Eugenia Azar (M.N. 80.736), vicepresidente de la Sociedad Argentina de Mastología apunta que "se ha avanzado mucho en el diagnóstico temprano y en los tratamientos que han mejorado las tasas de curación y control de la enfermedad. Las terapias target, por ejemplo, cambiaron la historia natural del subgrupo de enfermedad her2".
Asimismo, la optimización de las tecnologías de imágenes y los procedimientos de biopsia por punción permitieron diseñar abordajes quirúrgicos menos invasivos y esquemas de medicación con perfiles de eficacia superiores, incrementando los índices de supervivencia global de las pacientes.
Argentina, entre los países con más casos de cáncer de cuello de útero en América Latina
En la región de América Latina, Argentina presenta índices de prevalencia elevados en lo que respecta al cáncer de cuello uterino, ubicándose en el quinto lugar de frecuencia entre los tumores que afectan a las mujeres.
Los análisis de equidad sanitaria indican una desigualdad notoria en el acceso al diagnóstico oportuno según las condiciones socioeconómicas y geográficas de la población.
Cabe destacar que el principal factor asociado al desarrollo de esta neoplasia es la infección persistente por subtipos del Virus del Papiloma Humano (VPH).
En sus fases iniciales, las lesiones preneoplásicas y los tumores de cuello uterino suelen cursar de forma completamente asintomática. Las manifestaciones se hacen evidentes habitualmente en estadios más avanzados, incluyendo hemorragias vaginales anormales, flujos de características atípicas y dolor en la región pélvica.
Los métodos estandarizados para la detección y el tratamiento de esta patología comprenden la realización del estudio citológico de Papanicolaou y los test moleculares de ADN para VPH, los cuales facilitan la identificación de alteraciones celulares antes de que evolucionen hacia cuadros invasivos.
Como estrategia de prevención primaria, la vacunación contra el VPH constituye la intervención más efectiva. No obstante, las estadísticas de salud pública señalan una disminución en los niveles de cobertura de vacunación en los últimos períodos.

