PRENDIÓ EL VENTILADOR

Interna en la Cancillería: críticas de un funcionario de la embajada en España

Alejandro Nimo acusó a la "casta diplomática" por su desplazamiento. Se quejó de que no reconocieron "el trabajo que hago por la batalla cultural".

 Las desaveniencias en el seno del cuerpo diplomático sobre el rumbo que tomó el gobierno de Javier Milei volvieron a salir a la luz luego del escándalo que rodeó la salida de un funcionario político de la embajada argentina de España.

Se trata de Alejandro Nimo, quien fue desplazado de sus tareas habituales en la representación diplomática en Madrid. El funcionario, especialista en economía, se encargaba de hacer de nexo con los empresarios argentinos que visitaban España y ponerse a sus órdenes con la misión de potenciar contactos de negocios.

Lo que se entendió en principio como una reorganización interna fue asumido por el propio Nimo como un desplazamiento por razones políticas. Por cuestiones de funcionamiento, sus superiores jerárquicos le requirieron su despacho, lo cual fue considerado como una afrenta y una "agresión".

Alejandro Nimo, funcionario libertario que se peleó con el  embajador Wenceslao Bunge Saravia.
Alejandro Nimo, funcionario libertario que se peleó con el  embajador Wenceslao Bunge Saravia.

Más allá de las explicaciones formales, el funcionario en cuestión se volcó a las redes sociales para expresar su desacuerdo con la decisión y en particular cargó contra Wenceslao Bunge Saravia, el embajador designado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

"Quiero aclarar que no se trata de que me hayan desplazado del cargo, sino que simplemente, por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho (la oficina) en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Javier Milei en España. No comprendo la decisión del embajador, ya que no se me dió ninguna explicación razonable al respecto", protestó Nimo en las redes sociales.

La indignación que le produjeron haber perdido su sillón y su escritorio lo llevaron a cargar con más munición pesada y a sospechar que se trató de un tiro por elevación nada menos que hacia el Presidente de la Nación. "Es evidente que no soy la víctima aquí, ya que en mi despacho tenían en un lugar central un cuadro con la imagen de nuestro presidente Javier Milei, así como muchas imágenes y símbolos que hacen a mi recorrido en la batalla cultural por Europa, además de un muñeco de nuestro Presidente con la motosierra, esto parece que incomodaba a muchos que ya no deberían estar en la embajada, algunos de ellos pertenecientes a la casta diplomática contra la que me enfrentó a diario", acusó.

Con el teclado cargado de adrenalina, Nimo prosiguió sus críticas hacia su superior jerárquico, al que acusó de "falta de compromiso" con las ideas libertarias. "Realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente, creo que en eso no está en sintonía y las veces que he tratado de llevarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó siquiera a recibirme", tuiteó. Y siguió disparando: "No lo juzguen por una decisión de una oficina, que me afecta solamente a mí, en todo caso hagan juicio de valor por su la falta de convicción en las ideas que representan nuestros valores".

Fuentes diplomáticas afirmaron que la realidad es bastante más simple: por cuestiones presupuestarias, y ante la finalización del contrato de alquiler en el edificio de la calle Fernando El Santo 15, en el barrio de Salamanca (una de las zonas más exclusivas de Madrid), el embajador Bunge Saravia resolvió devolver a los propietarios uno de los pisos y concentrar la tarea en un ámbito físico más reducido. Así lo comunicó en un correo electrónico a los casi 40 empleados de la sede. Allí es donde Nimo perdió su silla.

Por lo demás, Wenceslao Bunge Saravia tampoco es un diplomático de carrera. Por el contrario, posee una amplia trayectoria en el sistema financiero internacional -incluyendo casi tres décadas en Credit Suisse y posiciones de liderazgo en la firma Jones Lang LaSalle-. El mandato que recibió de la Cancillería está centrado en la atracción de inversiones, la expansión del comercio bilateral y la articulación con el sector empresarial. Tareas que también creyó tener Nimo y que ahora, está visto, deberá hacer desde otro lado.

El escandalete se sumará a todos los problemas que ya tiene el canciller Pablo Quirno. Todo por una oficina.

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