La canasta básica de los jubilados alcanzó los $1,8 millones y cuadruplicó el haber mínimo
Un informe de la Defensoría de la Tercera Edad revela que el costo de vida para los adultos mayores se ubicó en $1.824.682 en el último semestre.
El costo de vida para un jubilado en Argentina subió a $1.824.682 pesos, cifra que representa un incremento del 20,51% ($310.608 pesos) comparado con octubre del año pasado, según reveló un informe reciente de la Defensoría de la Tercera Edad.
El relevamiento se lleva a cabo cada seis meses y abarca las principales ciudades del país, incluyendo la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Mendoza, Córdoba y Rosario.
Los datos evidencian una brecha importante entre los ingresos que perciben los adultos mayores y los gastos necesarios para subsistir. Con haberes mínimos de $430.000, la canasta básica ya cuadruplica los ingresos de más de cuatro millones de beneficiarios.
De acuerdo con el estudio, el monto total se distribuye en cuatro rubros. Los medicamentos e insumos de farmacia representan el gasto mayoritario con $503.600 (28%), seguidos por la alimentación con $410.640 (23%), la vivienda con $360.150 (20%) y los artículos de limpieza con $116.008 (6%).
La medición de vivienda contempla tanto el mantenimiento de una propiedad como los costos de alquileres o residencias en pensiones.
Por su parte, el rubro farmacéutico tiene en cuenta varias patologías comunes de la tercera edad y aplica los descuentos vigentes según las obras sociales de los beneficiarios.
El defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, advirtió sobre la disparidad de los ingresos. Según el informe, más de cuatro millones y medio de jubilados perciben un total de $430.000, mientras que cerca de un millón de personas con discapacidad reciben $328.000.
Estas cifras de ingresos incluyen el bono extraordinario de $70.000, el cual permanece congelado desde marzo de 2024.
El documento señala que, para mantener su poder adquisitivo original, dicho refuerzo debería haberse actualizado hasta alcanzar los $190.000. Semino afirmó que esta situación obliga a las personas mayores a "proveerse de la subsistencia trabajando hasta que la salud se lo permita o mendigando subsidios, comida, medicamentos".
El funcionario describió el escenario como una "triple crisis: alimentaria, sanitaria y habitacional".
Un factor determinante en el aumento de gastos médicos fue el cambio en la política de PAMI que amplió el listado de remedios de venta libre sin cobertura y redujo los porcentajes de bonificación en medicamentos recetados, trasladando un mayor costo directo al afiliado.
En cuanto a la movilidad previsional, los haberes se ajustan mensualmente según la inflación con dos meses de rezago. Sin embargo, el congelamiento del bono genera que el aumento real sea menor para quienes perciben la mínima en comparación con quienes tienen haberes superiores.
El proyecto de Presupuesto 2026 no contempla incrementos para el bono de refuerzo. Esto implica que, aunque la economía o la recaudación fiscal muestren señales de crecimiento, los ingresos de los jubilados quedarían estancados en valores reales similares a los actuales.
Por último, el informe destaca que la canasta básica de $1.824.682 ratifica un estado de vulnerabilidad profundo. La brecha entre el costo de vida y los ingresos mínimos mensuales profundiza la precariedad en el acceso a bienes esenciales para la población mayor de 65 años.

