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La suerte de Adorni en manos del bloque radical en el Senado

Con la confirmación del presidente del bloque PRO en la Cámara Alta de que acompañarían una moción de censura, la decisión de los de boina blanca inclinaría la balanza.

Horacio Minotti
Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica
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La política suele ser paradojal, incluso cuando los que la ejercen se postulan como antipolítica. Desde el presidente Javier Milei contando que tenía en su domicilio una suerte de bolsa de boxeo a la que le había puesto una foto de Raúl Alfonsín para golpearla con mayor placer, y los diversos agravios recibidos por los radicales por parte del gobierno, a una realidad en la que, sin la ayuda de los acólitos del viejo líder, el libertario podría ser el primer gobierno en sufrir la moción de censura del Congreso y la consecuente destitución de su Jefe de Gabinete.

La pérdida de poder del radicalismo como estructura nacional es evidente. Y también la confusión ideológica en la que se encuentra sumergido, mientras intenta oponerse a las políticas oficiales sin "quedar pegado" con la oposición peronista, para no espantar su ya rala base electoral.

Algo similar a lo que le ha venido ocurriendo al PRO. Solo que, al menos en el Senado, el partido amarillo anunció su saturación. El presidente del bloque, Martín Goerling Lara, misionero, tradicionalmente cercano a Patricia Bullrich, anunció que están dispuestos a acompañar una moción de censura y eventual destitución de Manuel Adorni.

Y entonces las cosas se le complican al gobierno, si es que todavía quiere proteger a su Jefe de Gabinete. La duda al respecto radica en que algunos especulan con que el oficialismo preferiría que sea el Congreso el que le de salida, para no someter a los hermanos Milei a ejecutar el despido, al tiempo que se victimizan frente a los habitualmente vituperados legisladores. De ser cierta la especulación, la estrategia suena estrambótica, porque implicaría una muestra de debilidad institucional llamativa.

Al margen de las especulaciones, con el PRO dispuesto a avanzar con la destitución, la continuidad de Adorni queda enteramente en manos de los radicales. Hacen falta 37 votos para que el Poder Legislativo empuje al ministro coordinador de su cargo. La oposición justicialista tiene un bloque de 21 miembros. Por otra parte, el bloque de Provincia Unidas que pidió la moción de censura en diputados, aporta otros 2 legisladores a la movida, y los mencionados PRO, cuentan con 3 voluntades mas. Por fin, habría que sumar a los 2 senadores que responden al bloque Frente Cívico por Santiago, que conduce el ex gobernador Julio Zamora y que tradicionalmente acompañan al peronismo. La suma da 28 senadores.

Tras bambalinas, negociaciones con diversos minibloques de uno o dos miembros que responden a gobernadores, y el voluminoso bloque radical que por estas horas se pasea orondo por los pasillos de la Cámara Alta. Es que, incluso en su estado actual de debilidad política, los herederos de Alfonsín suman 10 senadores, son el tercer bloque del cuerpo en cantidad de miembros y ese número que detentan pone a Adorni totalmente en sus manos.

Si los 10 senadores radicales acompañan la moción de censura, la iniciativa sumaría 38 votos, uno más de los necesarios, y el jefe de Gabinete estaría debiendo desocupar su oficina. Eduardo Vischi, presidente de dicho bloque todavía no se ha manifestado contundentemente al respecto, y seguramente espere la mejor oportunidad para hacerlo, al margen de que deberá articular las voluntades internas para unificar la posición de todos los miembros. 

Pero la paradoja es evidente. Serán los radicales los que definan la suerte del ministro mas importante del gobierno, y será en las próximas horas.