Las acciones argentinas se dispararon hasta 14% en Wall Street
La agencia S&P elevó la nota de la deuda soberana y el riesgo país quebró el piso de los 450 puntos básicos por primera vez en ocho años.
Los activos financieros de Argentina operaron con amplias e importantes subas tanto en la plaza local como en el exterior.
La tendencia alcista se consolidó luego de que la agencia internacional S&P (Standard & Poor's) elevara la calificación de los bonos soberanos de largo plazo en moneda extranjera, desplazando la nota desde "CCC+" hasta "B-".
Según los parámetros técnicos de la entidad, esta actualización crediticia determina que los títulos públicos locales dejen de ser considerados de riesgo sustancial.
Récord en la Bolsa porteña y salto de los ADR
La reacción de los mercados ante el nuevo panorama internacional impulsó al índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que registró un alza del 6,9% hasta alcanzar los 3.370.000 puntos.
Esta cifra representa un nuevo récord histórico nominal medido en moneda local, acumulando en lo que va del año una ganancia del 12,6% en dólares y del 10,3% en pesos dentro del panel de acciones líderes.
En Wall Street, las acciones de las compañías argentinas que cotizan a través de certificados ADR mostraron incrementos de hasta el 14,3%.
El sector bancario y de servicios encabezó las subas en la plaza neoyorquina.
Desplome del riesgo país y fundamentos de la suba
En el mercado de renta fija, los títulos de deuda pública -tanto Bonares como Globales- treparon hasta un 4%.
Como consecuencia directa del incremento de valor de los bonos, el indicador de riesgo país que elabora el banco de inversión JP Morgan se desplomó por debajo de las 450 unidades, alcanzando su registro más bajo en los últimos ocho años.
Durante la gestión del presidente Javier Milei, la marca mínima previa se había detectado en enero pasado, cuando tocó los 481 puntos básicos.
Los analistas de la calificadora financiera argumentaron que la mejora del rating responde de forma directa a la evolución de las variables macroeconómicas de los últimos meses, sustentada en el avance del programa de austeridad fiscal y el incremento sostenido en la compra de divisas por parte del Banco Central.
Esta medida adoptada por S&P se acopla a una reconfiguración similar en las perspectivas que la calificadora Fitch Ratings había dictaminado a comienzos de mayo.

