Muchas creen detectarla al instante, pero reconocer la panza de embarazada no es cosa fácil. Cuando a una mujer le da positivo el test de embarazo, lo primero que piensa es en dos cosas: el cambio rotundo de vida que se viene, y en qué momento comenzará a cambiar su figura al punto de ya no poder disimular que está en la dulce espera. 

Para la mujer, el período de gestación es una etapa de grandes cambios. No solamente por la novedad de convertirse en madre, sino también por las transformaciones que experimenta el cuerpo. Cambios biológicos, hormonales, psicológicos y alteraciones en el metabolismo son parte de este ciclo. 

El crecimiento y desarrollo del feto demandará un aumento de las necesidades nutricionales, no solo en cantidad de alimentos, sino también en variedad de nutrientes como las vitaminas. En numerosas ocasiones, el cuerpo enviará señales para indicar su falta o exceso en el caso de que sea necesario. En este momento de cambios producidos por el embarazo, es frecuente experimentar antojos o deseos impostergables de comer algo inmediatamente. Así es como, a la par del crecimiento del feto, la barriga crece inevitablemente. 

 

 

Aunque cada mujer es diferente y es una cuestión en la que influyen muy diversos factores (si se trata del primer embarazo o posteriores, constitución física, posición del feto, etc.), lo habitual es que, en mujeres primerizas, la barriga asome entre las semanas 12 y 16. Cuando se trata del segundo embarazo o posteriores, como los músculos abdominales ya se han estirado previamente, se suele notar antes.

¿Qué forma adopta la barriga?

Durante las primeras semanas el tamaño del abdomen apenas aumenta porque el útero continúa dentro de la pelvis. Recién a fines del primer trimestre, empieza a aparecer una barriguita incipiente (en otras tarda aún entre una y cuatro semanas más). Este pequeño aumento de la tripa puede confundirse con haber ganado unos kilos sin esperar un bebé, creando a veces situaciones confusas e incómodas.

La forma del crecimiento de la panza depende de muchos factores y es diferente en cada mujer. La forma que adopte tu barriga puede ser muy variada, puede ser alta, baja, muy redondeada en forma de pico. Esto va a depender sobre todo de tu talla, peso y constitución, entre otros factores. Lo que seguro que no tiene nada que ver, en contra de la creencia popular, es el sexo del bebé.

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