Salud mental: cuáles son los nuevos trastornos psicológicos vinculados al uso indebido de redes sociales y celulares
La hiperconexión favorece el desarrollo de estas patologías que van desde el miedo a perderse eventos que ocurren en el ámbito virtual hasta una preocupación excesiva generada por las fake news.
En los últimos años la comunidad científica observó el surgimiento de un conjunto de trastornos psicológicos, profundamente relacionados con el uso de la tecnología, las redes sociales y los smartphones. La pandemia de Covid-19 no hizo más que multiplicar los casos, especialmente entre los jóvenes y adultos.
El contexto actual que promueve la hiperconexión favorece la aparición de síntomas que hasta hace poco eran desconocidos. Síndromes que van desde el miedo a perderse algo que está ocurriendo en las redes sociales, hasta el estrés que deriva de la preocupación generada por las fake news.
Los nuevos trastornos de la era digital incluyen, entre otros, al Foji (fear of joining in) o miedo a participar. "Refiere al miedo que sienten algunas personas por pertenecer a una red social, emitir una opinión en una conversación o subir fotos de su vida cotidiana por el temor a recibir críticas o ser juzgados. En una época en que cada momento es capturado y editado para mostrar una imagen perfecta, la presión por cumplir dichos estándares hace que algunas personas prefieran evitar participar de las redes sociales", explica el psicólogo Alexis Alderete (M.P. 85.367), especialista en trastornos de ansiedad.
Otra de las condiciones que aumentaron en los últimos años es el Yolo (you only live once) o "vivir el momento". "Cuando los jóvenes priorizan la búsqueda del placer inmediato y ven con cierto desdén el esfuerzo a largo plazo, aparece el fenómeno de YOLO que promueve la idea de vivir cada momento al máximo, a menudo sin considerar las consecuencias", advierte el experto.
Aunque este trastoro promueve un mensaje positivo para afrontar la vida, puede terminar afectando a quienes hacen un uso excesivo del lema con una exposición a riesgos innecesarios por la búsqueda de mayores vistas o "likes".
También se volvió habitual hablar de Fomo (fear of missing out) o "miedo a perderse algo". Este trastorno hace referencia a la preocupación excesiva que siente una persona cuando cree falsamente que se está perdiendo experiencias o eventos que otros están disfrutando. "Este miedo se incrementa por el uso excesivo de las redes sociales, donde las personas publican sus logros. Cuando la persona siente que no está participando de la red, tiene la falsa idea que será dejada de lado. Debe estar sabiendo todo en todo momento", explica Alderete. Esto termina causando una conducta compulsiva de verificación constante de las redes sociales.
Por último, el psicólogo menciona la nomofobia o el miedo irracional a estar sin el teléfono móvil. La persona que la padece experimenta una ansiedad intensa al no estar cerca del celular, o comienza a preocuparse cuando le queda poca batería o señal de internet.
"Estos síndromes invitan a replantearse cómo las personas nos relacionamos con la tecnología y a ser más conscientes de cómo impactan en nuestra salud mental y emocional", asegura Alderete y recomienda tratar de equilibrar su uso en las diferentes etapas de la vida. Durante la adolescencia, "los padres deben acompañar al correcto uso y la limitación del acceso a las redes sociales, debido a que muchas veces por el afán de ser parte, sus hijos no podrán evaluar correctamente las consecuencias de seguir las tendencias del momento", afirma.
El uso indebido en esta etapa de la vida "dejará de lado la creación de habilidades que serán de gran ayuda para enfrentar la vida adulta". En la vida adulta y con más herramientas, se puede acceder a un proceso terapéutico "para un profundo autoconocimiento de quiénes somos y romper con los patrones poco saludables. No tan solo con la tecnología que está inmersa en la cotidianidad, sino siendo consciente de la no elección y priorizar la salud emocional".
"El verdadero equilibrio mental será cuando decidamos vivir más despacio, saboreando la vida en cada instante siendo capturada por todos nuestros sentidos sin la intermediación de un dispositivo tecnológico", concluye el especialista.

