El Día de la Mujer parece ser la fecha indicada para reivindicar la labor de aquellas que lograron un gran cambio cuando tenían todo en contra. Una de ellas fue Gertrudis Funes, una sanjuanina que nació hace 220 años, en una época en la que la mujer no tenía ni voz ni voto. A pesar de pertenecer a la clase alta, decidió cambiar para siempre la historia de la región.

Como muchas señoritas de la época, se casó a los 18 años, con otro joven de clase alta y buenas conexiones. No tuvo hijos y siempre se dedicó a la beneficencia en donde aprendió a gestionar todo tipo de ayudas que nunca fueron suficientes.

La profesora Leonor Paredes Scarso fue su principal biógrafa, pero tras su fallecimiento, la historiadora Alejandra Ferrari, a través del Instituto de Investigaciones en Historia Regional y Argentina "Prof. Héctor Arias", continuó con la búsqueda de documentos.

Para que una mujer de fines del Siglo XIX pudiese tomar decisiones, se tenía que valer de espacios muy mínimos como la beneficencia. Una de ellas era Gertrudis Funes, quien estaba ligada con familias muy poderosas en lo político y económico de San Juan, Mendoza y Córdoba. Era pariente de Deán Funes, de los de la Roza e incluso de Sarmiento. Tenía su vida solucionada”, explicó a Crónica la investigadora. 

Acceso a la educación en las mujeres

Por aquel entonces, el “Padre de las Aulas”, acababa de crear en la provincia el Colegio Santa Rosa, la primera escuela para mujeres, con mucha resistencia de la sociedad, pero Gertrudis no tuvo el privilegio de estudiar.

Hay varios documentos que la muestran como una mujer analfabeta. Ella decía no saber firmar lo que demuestra que no sabía leer ni escribir, pero esto no la limitó, al contrario, supo anteponerse. Ahora nos resulta muy loco que alguien de una familia rica y poderosa no sepa leer. Pero por ese entonces los hombres cuestionaban el sentido que tuviese que aprender si ellas solo tenían que cuidar a sus maridos e hijos”.

Colegio Santa Rosa de Lima de San Juan
El Colegio Santa Rosa de Lima fue fundado en San Juan como la primera escuela destinada exclusivamente para señoritas pero recibió mucha reticencia de la sociedad (Imagen ilustrativa de la actualidad).

Ella, junto con otras jovencitas de la época, se reunían para coser ropa para los presos, los enfermos y los necesitados en general, mientras alguien les leía y las hacía reflexionar. “Estas reuniones daban muchos frutos porque ellas discutían, charlaban, pensaban y repensaban lo que leían. Incluso se cree que las mujeres sufragistas le deben mucho a la sociedad anarquista, que es cierto, pero la lucha de las mujeres, esta concientización sobre lo que ellas podían hacer, empieza mucho antes, justamente en estos grupos de beneficencia”, agregó Ferrari.

El terremoto que lo cambió todo

En 1861 un terremoto destruyó a la ciudad de Mendoza y ella no dudó en ir en persona a ayudar. “Toma dos carretas, las equipa con comida, medicamentos y abrigos, con su propio dinero y parte con gente de su servicio, hay que recordar que era una señora rica y tenía servidumbre. Hay fuentes de los archivos mendocinos que la muestran removiendo escombros, buscando heridos, ayudando a recoger cadáveres, alimentando a quienes lo necesitaban. Hay que considerar que hoy en dos horas vamos a Mendoza, pero en 1861 la ruta era una huella y había todos los peligros que te podrás imaginar”, explicitó Alejandra.

El Gobierno mendocino envió una carta a su par de San Juan para agradecer por la labor de Funes, pero más allá de todo, el ver a la tragedia cara a cara, le sirvió para darse cuenta de que en Cuyo había una deficiencia muy grave: no existían hospitales para mujeres ni profesionales que estudiasen específicamente sus dolencias por lo que la mortalidad era muy grande. Por entonces, los hombres iban a los nosocomios, pero las mujeres de sociedad tenían que ser atendidas en sus casas.

Intentó donar todo su patrimonio, pero le pidieron testigos hombres

En noviembre del año 64, 3 años después, compra dos casas que están justo en la esquina de Aberastain y San Luis, las acondiciona y el 15 de diciembre de 1864 va a la escribanía Jofré y ahí las dona en todo un proceso complejo. Si bien no hay una mención histórica documentada, creemos que tuvo un problema grave con su familia. Ella no tenía hijos por lo que la herencia de la fortuna, que en ese momento eran esas dos casas, irían a sus sobrinos y primos y ella lo entregó. Tuvo que hacer la donación dos veces y en la segunda llevó cuatro testigos varones que atestiguaron que no estaba loca, que esos bienes eran de ella y que efectivamente quería donarlos”.

Así pasaron a manos de la Sociedad de Beneficencia, con la condición de que en una se fundara el Hospital de Mujeres, en donde también se atendería a niños especialmente desvalidos y la otra para crear un hospicio, es decir un lugar donde aquellas que lo necesitaran pudieran vivir el tiempo que durara su tratamiento.

Hospital San Roque San Juan
En 1864, gracias a la donación de Gertrudis Funes, se funda el Hospital de Mujeres San Roque que marcó un antes y un después en la atención de la salud (Fundación Bataller).

Se piensa que es en este espacio en donde ella habría acogido a mujeres golpeadas por sus maridos. “Es muy probable que en ese edificio también se diera alojamiento a mujeres golpeadas. Lo que hoy llamaríamos violencia doméstica en aquel momento era tremendo, pero no solo por la frecuencia con la que ocurría sino porque además todo el contexto y todas las leyes de la época estaban hechas para beneficiar a los varones. La propia Gertrudis no tenía derechos civiles, no podía testar, no podía divorciarse y si lo hacía era después de juicios larguísimos”, agregó la historiadora.

La segunda condición que puso para la donación es que le permitiesen mudarse a una habitación por el tiempo que le quedara de vida. Ella había donado todo lo que tenía a la caridad y que ningún pariente la alojase es una muestra más de que pese a que la sociedad la alababa, los suyos tenían resentimiento por el destino de su fortuna.

Una mujer creó hace 150 años uno de los mejores hospitales del país

Según relató Scarso, en el hospital fundado por Gertrudis funcionaron a través del tiempo las primeras especialidades médicas, se inició la cirugía mayor en San Juan, se usó por primera vez el cloroformo en las operaciones quirúrgicas, se realizaron los primeros estudios de sangre, se hicieron los primeros estudios de enfermedades venéreas y se instaló la primera maternidad que hubo en San Juan. Allí se empezó con la estadística y seguimiento de los enfermos, se fundó una Escuela de Enfermería y contó con el primer aparato de Rayos X de San Juan. Además, fue pionero en la lucha contra el cáncer.

Terremoto de San Juan
A 80 años de su fundación, el terremoto de San Juan de 1944 derrumbó el edificio y tras pasar por otros lugares, finalmente se estableció como el actual Hospital Dr. Marcial Quiroga (Imagen ilustrativa del terremoto de 1944).

En 1868, Gertrudis falleció “con las botas puestas”, mientras ayudaba a otras mujeres en plena epidemia de cólera. Todavía hoy no se sabe a dónde está su tumba. “Sabemos que la enterraron en el zaguán del hospital, pero no el lugar exacto. Sobre todo porque con el tiempo la Sociedad de Beneficencia fue comprando las casas de al lado para que creciera el hospital que llegó a ocupar toda una manzana y que 90 años más tarde quedaría destruida”.

Este edificio funcionó hasta el terremoto de 1944, y luego fue trasladado. Actualmente, en el lugar hay una plaza que lleva el merecido nombre: Gertrudis Funes, la sanjuanina que sin tener estudios y mucho antes de que se hablara de feminismo, logró cambiar la vida de miles de mujeres cuyanas.

Por B. L.

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