En la tarde del jueves 20 de enero, falleció Clotilde Badalucco. Algunos la conocerán como la “madre de Nacha Guevara”, tenía 102 años y se encargó de mantener un perfil bajo durante los últimos años. Se encontraba distanciada de su hija, pero no así de su nieto, quien fue el encargado de dar a conocer la noticia.

Ariel del Mastro, hijo mayor de la consagrada artista, participó además de la última aparición televisiva de su abuela, la cual tuvo lugar en el programa Vino Para Vos. Allí se olvidó por un segundo de su bajo perfil y sorprendió a del Mastro mediante una comunicación a distancia. Querido, ¿cómo estás? Estoy muy orgullosa de vos, tengo muchas ganas de darte un gran abrazo, desearte todo lo mejor en tu vida. Un abrazo, hijo querido”, expresó en su momento Clotilde.

Nacha Guevara no tenía una buena relación con su madre, a quien describió como "maltratadora".

“No sé como madre, porque el otro día escuché que mi vieja no estaba muy de acuerdo, cosas que pertenecen a ellas y no creo que todo tenga que ser tan mediático, pero conmigo fue muy afectuosa, estuvo, entonces yo la quiero mucho, el día que se vaya me va a doler un montón”, replicó el nieto en relación a la relación, valga la redundancia, que mantenían su madre y su abuela.

“Ella estuvo muy presente conmigo, nos fue a visitar bastante cuando estábamos exiliados. Conmigo sobre todo, porque fui el primer nieto, fue afectuosa, contenedora. Ahora está muy grande y ya no se acuerda. También eso es muy duro, ver que nos vamos a convertir en eso, pero tiene 101 años y vive sola. Tiene una chica que la cuida y cree que es amiga mía porque no había manera de convencerla”, agregó del Mastro.

En cuanto a Nacha, no hace mucho reveló cual fue el motivo del distanciamiento con su progenitora. Tuve una madre maltratadora. Y en ese momento no tuve la fortaleza de enfrentarme a esa mujer, que era muy poderosa, y seguir mi camino.Y me sometí, lo que trajo como consecuencia un periodo muy difícil.La mejor manera que encontré para huir de la casa fue con una pareja, con todas las dificultades que eso implica, que tuve un hijo muy joven, todo eso. Pero ahí empecé a diseñar hacia dónde quería ir, de una manera nada clara, muy confusa, a los tumbos”, contó en diálogo con Infobae.

Incluso reveló una historia que la marcó de por vida, que incluían unos zapallitos rellenos. Yo soy vegetariana desde que nací. Pero era un hogar carnívoro, ignorante, atrasado y en la Argentina en los años 40. Entonces la hora de comer siempre fue un tormento para mí, porque recibía mucho castigo, muchas palizas. Hasta que, un día, mi madre camuflaba la comida, y entonces ella me camufló unos zapallitos rellenos que les puso carne. En el momento en que yo los probé, tenía 5 años, me di cuenta de que eso no era vegetal y decidí no comerlo, comenzó la historia.

 “Lo que sigue de ahí en adelante son cinco horas de tortura, de palizas, de golpes, de insultos, de ponerme el plato en la cara, hasta que apareció un tío salvador y me sacó de los brazos de ella que me dejó marcada por la paliza. Pero yo no comí los zapallitos”, finalizó.