Alquileres temporarios: un fenómeno que incide en que haya cada vez menos propiedades para vivienda permanente
Los precios del sector crecen por encima de la inflación y muchos de los avisos de los inmuebles son publicados en dólares. Aumenta el uso de plataformas de alquiler turístico. Especialistas dieron su mirada en cronica.com.ar.
Por Juan Bernardo Domínguez.
La oferta de propiedades en alquiler se redujo y los precios de renta subieron por encima de la inflación. Además, en muchos casos, se publican en dólares. En el Área Metropolitana de Buenos Aires e (AMBA), el 94% de los inmuebles ofrecidos son para venta y sólo 6% para arrendamiento. Asimismo, hubo una caída del 30% en la disponibilidad de departamentos de uno y dos ambientes en el último año.
Estos datos surgen de un relevamiento realizado entre Mercado Libre y la Universidad de San Andrés (UdeSA), y reflejan sólo parte de las dificultades que atraviesan los inquilinos. El estudio indica que el incremento en los precios del sector superó a la inflación interanual.
Según un corte a marzo último, en la Ciudad de Buenos Aires la media para un ambiente fue de $90.000, con una suba de 138% interanual (o sea, respecto de igual mes de 2022); los de dos ambientes se ofrecieron en $120.000, con un incremento de 144%; y los de tres ambientes promediaron los $210.000 pesos, con un aumento de 144%.
La mayoría de los inmuebles en alquiler se publica en dólares
Según el relevamiento, en el AMBA más del 50% de los inmuebles en alquiler se publican en dólares. Una diferencia notoria en relación a 2022, cuando representaban un 32%; y de 2020, cuando eran el 20% de los avisos.
Eso sucede pese a tratarse de una práctica prohibida por la ley de alquileres convencionales, debido a que esa norma establece que los contratos deben hacerse en moneda local. No obstante, la ley para los temporarios lo permite.
A este panorama oscuro para los inquilinos, se suman los datos surgidos de un reciente relevamiento del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), que revelan que hay un avance de la oferta de alquileres temporarios sobre los ofrecidos como vivienda permanente.
Según el trabajo, hay casi 30.000 ofertas activas de alquileres temporarios en 22 ciudades de distintos puntos del país y el 89% de las propiedades se ofrecen completas, o sea, amuebladas.
El fenómeno queda de manifestó con claridad en la Ciudad de Buenos Aires, donde más de 15.000 propiedades se desplazaron el último tiempo de la oferta de alquiler permanente al mercado del temporario. Según el estudio, en 2019 apenas superaba las 9.300 unidades, por lo que en sólo cuatro años el porcentaje creció un 62%.
Para citar un caso paradigmático sobre el asunto, en el barrio porteño de Palermo hay una oferta de la plataforma de alquiler turístico Airbnb cada 21 inmuebles, mientras que en 2019 había una cada 31.
En esa línea, en Buenos Aires el 45% de los inmuebles relevados está en manos de sitios web (o aplicaciones), conocidos como “multi-anfitriones”.
“En todas las ciudades en las cuales se desplegaron las plataformas de alquileres temporarios, se agravó el problema del acceso a la vivienda para quienes viven en esas ciudades”, indicó el informe del CEM, que se tituló de una forma que refleja la problemática: “Alquileres temporarios en Argentina (Crecimiento acelerado de Airbnb en el contexto de la crisis habitacional)”.
Por qué se dio el fenómeno de los alquileres temporarios, según los expertosEl abogado y presidente de la Unión Argentina de Inquilinos (UAI), Ricardo Botana, fue entrevistado este martes por cronica.com.ar para conocer los motivos del fenómeno.
“En primer lugar, el locador, o sea el propietario, obtiene mayor renta con un contrato de alquiler temporario que con uno destinado a vivienda permanente; y muchas veces en moneda extranjera, porque incluso cualquier persona de un país limítrofe tiene acceso a las divisas”, explicó Botana.
El letrado precisó luego que el fenómeno responde también a que “son plazos más cortos” los establecidos para los temporarios.
Según la ley, el alquiler temporario carece de regulaciones en cuanto a tiempo de contrato mínimo, ya que éste puede ser por una sola noche, aunque sí impone un máximo de tres meses. La norma de alquiler convencional establece un plazo de tres años. Otra diferencia es que, por ley, los arrendamientos temporarios pueden publicarse en dólares.
“Otro inconveniente fue que la ley 27.551, sancionada en 2020, no vio bien el mapa de todos los actores del sector. Por ejemplo, algunas personas tendrían que haber quedado exentas de algunos de los requisitos fiscales, como tener que ser monotributistas. Por ejemplo, un jubilado que tiene un solo inmueble disponible y que ese ingreso le ayuda a llegar a fin de mes”, sostuvo Botana.
El presidente de la UAI, por último, sostuvo: “Por más que logremos la mejor ley de Alquileres, si sigue existiendo un problema de fondo como la inflación, siempre va existir una crisis de acceso a la vivienda”.

