En la tarde de este martes, un hombre y su hijo, menor de edad, decidieron colocarse sendas mallas y calmar el asfixiante calor en las aguas de la costanera de la ciudad santafesina de Coronda, playa en la que desemboca el río Paraná.

Pero lo que preveían que iban a ser unas horas de relax terminó en horror. Padecieron un brutal ataque de palometas.

El adulto se quedó sin el dedo meñique de un pie y de la misma extremidad perdió parte del hallux, mayormente conocido como "dedo gordo". En tanto, su hijo terminó con heridas en un talón, donde le quedó un hueco.

 

 

Las víctimas salieron con desesperación del agua por el ataque de este tipo de peces con similares características a las de las pirañas.

Ambos fueron atendidos por los guardavidas, quienes tuvieron que realizarles los primeros auxilios.

Sobre el grave incidente, el secretario general del Sindicato de Guardavidas de la ciudad de Santa Fe, Sergio Berardi, manifestó: “La Costanera está muy linda, está siendo muy visitada, pero hay que entender que las palometas están en el agua y hay que aprovechar las duchas que están en el balneario”.

Las palometas volvieron a atacar en Santa Fe.

"El hábitat natural de la palometa es la laguna y la falta de caudal y la alteración por las altas temperaturas hace que el cardumen se vuelque a la costa”, agregó en declaraciones a Aire de Santa Fe.

El ataque de hace un mes

El del martes no fue el primer ataque de palometas en las playas de Santa Fe. Hace aproximadamente un mes, la Costanera Este de la capital provincial fue epicentro de otro.

En esa oportunidad duró dos días y terminó con 30 personas heridas. El caso más grave fue el de una adolescente de 13 años a la que tuvieron que amputarle un dedo: fue sometida a un injerto en el quinto metatarsiano en el Hospital de Niños Doctor Orlando Alassia.

Históricamente la situación fue complicada con este tipo de peces, por eso las autoridades piden precaución y que se respete la señalización de las banderas.

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