En el barrio de Colegiales se vivirá hoy una jornada por demás especial y única, puesto que llega a sus 100 años de vida uno de sus vecinos, por no decir, uno de sus hijos, dado que nació, se crío y formó allí. Aunque realmente Guillermo no los aparente, hoy celebrará junto a sus seres queridos su siglo de existencia, un logro que él mismo adjudica ahacer lo que siempre quise hacer. No me privé de nada.

En 1921 Abraham Chain Daher llegó a nuestro país, proveniente de Líbano, junto a Inés. Pero al año siguiente la pareja regresó a su país de origen, con el fin de casarse. Fue en esa breve estadía que la flamante esposa quedó embarazada de Guillermo. No obstante, en el transcurso de la gestación, el matrimonio arribó nuevamente a Argentina. 

Desde muy chico se dedicó a la producción textil, y todavía sigue en actividad.

Fue entonces que el 26 de mayo de 1922 nació su primer hijo, en el barrio porteño de Colegiales, del cual jamás se alejó, más allá de algún cambio de domicilio. Allí creció junto a sus hermanos Roberto, Miguel y Laila, y un buen día le dijo a su mamá, sin atenuantes, que no quería continuar con sus estudios secundarios, cursaba el segundo año por aquellos tiempos.

Por lo tanto, comenzó a trabajar en el negocio de su papá, pero Inés le aconsejó hacer su propio camino profesional. En consecuencia, se volcó a estudiar licenciatura técnica textil. 

Ello marcó el punto de partida de una actividad laboral, vinculada a la producción de telas, que hoy todavía desempeña, desde su casa, vendiendo repuestos de las máquinas. En este sentido, Guillermo remarcó que “yo no dejo hacer nada, tengo que estar activo, lo siento así”.

Pero en su juventud también disfrutó de la diversión nocturna, siendo habitué de las milongas. “Era un gran bailarín, me gustaba mucho salir a bailar en mis épocas de soltero. Pero después seguí yendo con mi esposa Sonia, ella me acompañaba a todos lados, fue una compañera de la gran siete”, recordó “Don Guille”.

Rodeado de sus seres queridos, con quienes suele compartir momentos hermosos.

Bajo esa compañía inquebrantable, construyó otros de sus grandes secretos para llegar hoy a los cien años: su familia. La cual está conformada por tres hijas, siete nietos y cuatro bisnietos, y que constituye su gran orgullo. Al respecto, el cumpleañero consideró que “es una familia completa, sana en salud y mente”. Todos ellos lo rodearán esta jornada, como asimismo muy de cerca estará la imagen del amor de toda su vida, a la cual él mira y recorre con sus manos todas las mañanas.

En este siglo, Guillermo fundó la Casa Libanesa, el club Los Cedros y el Sirio Líbano “Honor y Patria”. Una faceta que ratifica su otra fórmula para llegar íntegro a su edad, y que él mismo lo reconoce, al expresar que “no tomo medicamentos, ni siento dolor alguno, y eso es porque hice lo que siempre quise hacer. Es una bendición, nunca sufrí problemas laborales y tengo la familia que soñé.

Una vida llena de sueños cumplidos, de alegrías y emociones que potenciarán a Guillermo a cumplir cien años con un estado de salud envidiable, que le permite vivir solo y desplazarse por sus propios medios. No obstante, Chain confesó que “es una sensación rara, por un lado, contento por llegar así a los 100, y me pone triste que estoy en el final de la vida, en la última cuerda”. A sus pocos metros, una de sus nietas, Belén destacó que “mi abuelo es un genio, un crack, que goza de buena salud y es un momento hermoso, verlo tan bien, y seguir compartiendo con él es maravilloso