El mantenimiento del auto es cada vez más costoso
Crece el número de autos que quedan a la espera de ser reparados.
"Se me rompió el auto" dejó de ser una expresión de lamento, para por estos días ser una manifestación de angustia terminal. Puesto que los costos de mantenimiento se tornaron inaccesibles, y en muchos casos imposibles de afrontar. En consecuencia, los propios mecánicos reconocen que se advierte cada vez más vehículos desechados, o al menos estacionados en la calle, a la espera de que sean reparados algún día, no cuando sus dueños quisieran, sino cuando puedan pagar los trabajos.
"La gente estira un service o un arreglo lo más posible", dejo en claro Jair Codina, quien tiene su taller mecánico en la localidad bonaerense de Lomas del Mirador. En coincidencia, y continuando con la apreciación de su colega, Axel Maraslioglu, del lubricentro Escapes Elias, del barrio porteño de Flores, añadió que "el cliente no tiene con qué pagar el mantenimiento y entonces se pasa del kilometraje o del tiempo en el que tiene que hacerlo. Eso pasa frecuentemente con el cambio de aceite y filtros, que suele realizarse ya en un momento muy límite".
Justamente dicho requerimiento vehicular cada 10.000 kilómetros, o al menos una vez al año, oscila entre los 85.000 y los 120.000 pesos, según el tipo de aceite: si es sintético resulta más caro, no así el semisintético. Pero hablando de garantizar el buen funcionamiento del automóvil, Juan Messina, de Lubricentro Ruta, también de Lomas del Mirador, detalló que "las baterías rondan los 150.000 pesos, aunque hay autos particulares como el Volkswagen Golf o el Chevrolet Cruze cuyas baterías valen más de 300.000 pesos".
Por su parte, Juan, de Il Mono Alineación, de la localidad bonaerense de San Justo, agregó que "la alineación implica unos 25.000 pesos, mientras que el balanceo, 6.500 por rueda. Después, los cambios de amortiguadores, por un ejemplo de un Ford Focus, modelo 2016 en adelante, alcanzan un valor de 300.000 pesos, en tanto que las cazoletas 50.000 pesos cada una, y a eso hay que sumarle los 250.000 pesos de mano de obra. En cuanto al kit de distribución, sea de un Gol Trend, o un Citroen, se te va a unos 650.000 pesos. Por último, otro arreglo frecuente radica en el cambio de pastillas de freno, que asciende a los 90.000 pesos".
A ese conglomerado de cifras, que muchas veces generan escalofríos en los bolsillos y billeteras de los automovilistas, no hay que descartarle los costos de los neumáticos, que causan habitualmente espanto. En base al rodado, un 175/70/14 se adquiere a unos 160.000 pesos por unidad, mientras que un número más a 220.000 pesos, pero para aquellos rodados de alta gama, los valores se disparan a los 300.000 pesos. Por esta razón, Juan Messina reveló que "la gente se cruza a Uruguay para comprar más barato. Por ejemplo cuestan 1.000.000 de pesos las cuatro gomas de un Ford Mondeo, mientras que acá se consigue cada una a 800.000 pesos". A su vez, Messina reconoce que otro motivo de cruzar el charco se vincula a la dificultad de encontrar neumáticos. Puesto que las mayores fabricantes en nuestro país, Fate y Bridgestone, reconocieron estar sumergidas en un período de crisis.
A pesar de semejantes números en el mantenimiento del auto, los mecánicos reconocen que "los precios se plancharon un poco. Aunque hay que aclarar que no se debe a una baja de la inflación, sino porque la gente no tiene un mango", afirmó, con elocuencia, Jair Codina. Meramente relacionado con ello, Maraslioglu enfatizó que "se está haciendo cada vez más común no hacer la reparación en término. Al cliente no le importa el riesgo que corre su auto, prefiere ahorrar unos pesos ahora, y no piensa en la fortuna que le puede salir más adelante". En la misma línea, desde Lubricentro Ruta señalaron que "a largo plazo le quitás vida útil al motor, y a cualquier componente que no se reemplaza en tiempo y forma".
Para evitar que se dilate el mantenimiento, algunos espacios del rubro ofrecen diferentes modalidades de pago. Al respecto, Codina reflejó que "se buscan mucho las promociones y las cuotas -que implican recargas del 15% en tres meses-; en las primeras tres semanas del mes hay trabajo, pero en la última semana, o en los días finales del mes baja muchísimo, se nota bastante. Pero en la calle se ven cada vez más autos tirados porque la gente no los puede reparar". Otra opción consiste en que el dueño del vehículo compre por su cuenta los repuestos, o acuerde la forma de pago con el proveedor del mecánico.
Los segurosEn las contrataciones de servicios de seguro también se cristaliza una retracción de la demanda, o al menos en el desarrollo de esta. En este sentido, Marisa Pedreño, de la firma Servicios + Seguros, de la localidad bonaerense de Ituzaingó, aseguró que "la clientela va bajando la prestación. El que tenía todo riesgo pasa a un tercero completo, y los que contaban con esta garantía cambian a un tercero básico que no cubre cristales, y parabrisas, o a coberturas de robos básico, completa, o incendio". Actualmente, una cobertura contra "todo riesgo" escala a los 129.861 pesos, mientras que un "tercero completo" a 67.817 pesos, y una "responsabilidad civil contra terceros" está en los 20.481 pesos, en modelos 2019 en adelante. En relación a estos valores, Pedreño destacó que "crece cada vez más la tendencia a recurrir al seguro más básico, que comprende sólo la responsabilidad civil, porque es el requisito mínimo para salir a la calle, sin tener en cuenta los peligros y los dolores de cabeza ante un posible siniestro".
Sin embargo, la avalancha de compromisos a abonar para circular con el auto justamente no se detiene, no se termina. No hay que dejar afuera los más de 3.000 pesos de peaje, según la autopista a transitar, así como los 10.000 pesos diarios, o los 80.000 mensuales de estacionamiento en la ciudad de Buenos Aires, principalmente para quienes trabajan en el Microcentro porteño, ni tampoco descartar los mínimos 6.000 pesos de lavado. Valor este por el cual sigue preponderando el tan legendario ritual de lavarlo uno en la puerta de su casa, durante el fin de semana. Todo sea para seguir teniendo el auto, que ya se ha tornado un lujo, no sólo por su valor de compra, sino principalmente por su costo de mantenimiento.

