La provincia de Buenos Aires está repleta de destinos turísticos. Pero más allá de los clásicos de siempre, en el último tiempo creció considerablemente el "turismo rural", pues resultan ideales para desconectarse del bullicio de la ciudad.

Otras de las ventajas de estos lugares es que están muy cerca de Capital Federal y sus alrededores, por lo que sí no tenés días de vacaciones, podés aprovechar e ir y volver en el día. Uno de los pueblos con estas características es El Paraíso, una localidad de Ramallo, ubicada a unos 11 km de la ciudad principal.

Cuenta con tan solo 423 habitantes, y al igual que muchos poblados del país creció a la par de la extensión del ferrocarril: en este caso el Mitre, que comenzó a circular por allí el 1° de febrero de 1886. Fue después de la instalación de la Estación que comenzaron a radicarse muy lentamente los primeros comercios con el permiso de María de los Remedios Unzué de Alvear, heredera de esas tierras.

La localidad se encuentra a 198 kilómetros de CABA con acceso por RN Nº 9 y  fue declarada Pueblo Turístico en el año 2017. Actualmente, cuenta con varias cabañas para el alojamiento de turistas, rubro de gran crecimiento en la zona durante los últimos años.

Además de disfrutar del río, posee caminos de tierra, bien afirmados, propicios para los paseos en bicicleta. A principios de este año también abrió un restaurante que "promete  recetas de la abuela" y en cuestión de meses se ganó una gran reputación. Además, se destaca su cercanía del lugar donde se produjo la Batalla de Obligado, sitio histórico y actual atracción turística ubicado en el límite del partido de San Pedro.

¿Qué hacer en El Paraíso?

Estancia Estrella Federal

Este sitio está llenó de historia, pues por allí pasó el colonizador Hernandarias en el siglo XVI, José De San Martín tuvo una breve estadía para realizar tareas de inteligencia previas a la batalla de San Lorenzo y también estuvieron ahí los batallones que Juan Manuel de Rosas envió para repeler a ingleses y a franceses en el marco de la Guerra del Paraná (1848), que derivó en la célebre batalla La Vuelta de Obligado.

Desde 2005, la empresa Cardón Estancias se encuentra abocada a la recuperación de estas tierras. En el viejo casco de la Estancia se puede tomar el té de la tarde, alojarse y realizar diferentes actividades en los senderos parquizados por Carlos Thays; además de organizar eventos sociales o empresariales.

La estancia Estrella Federal es una de las principales atracciones de El Paraíso

Castillo de Obligado

Este atractivo tiene tanta relevancia que figura en el escudo del Partido de Ramallo. Se trata del castillo del poeta Rafael Obligado, autor -entre otras obras- del poema gauchesco Santos Vega. Su construcción en 1896, en honor a su esposa y por allí pasaron personalidades de nuestra historia, como Bartolomé Mitre, Jorge Luis Borges, Fermín Estrella Gutiérre y Leopoldo Lugones, entre otros. Temporalmente, está cerrado, pero se puede apreciar toda su belleza en paseos náuticos.

 

Capilla Sagrado Corazón

Ubicada en un terreno donado por María Unzué de Alvear, fue construida con estilo neocolonial sencillo y gran parte de los materiales fueron traídos desde Francia, tal como se puede apreciar en la ornamentación y las firmas de los autores de los vitraux. Esta capilla fue fuente de inspiración de diversos fotógrafos, artistas e incluso de directores cinematográficos. Fue declarada Patrimonio Histórico Municipal en 2006. 

La capilla Sagrado Corazón

Plaza Dalmiro Rocco

Es el espacio verde público principal del pueblo y su nombre es en honor al único sacerdote nacido en la localidad. Cuenta con juegos infantiles, plaza saludable, un campo de deportes y suele ser sede de encuentros deportivos y culturales. La plaza también sirve de lugar de parada de la peregrinación a caballo que se realiza anualmente desde Buenos Aires hasta San Nicolás, con destino al templo de la Santísima Virgen del Rosario de San Nicolás.

Almacén El Paraíso

Este almacén de ramos generales fue inaugurado el 1 de abril de 1935 y estuvo funcionando durante 51 años hasta el fallecimiento de uno de sus fundadores. Durante ese periodo, se transformó en el punto de encuentro y eje social del pueblo. Pero cerró sus puertas en 1986, cuando los jóvenes comenzaron a irse del pueblo.

35 años después, uno de los nietos decidió abrir sus puertas otra vez. Federico Di Bucci, junto a su socio y chef, Leandro Acosta, convirtieron el lugar en un Restaurant de Campo, conservando mucho de su aspecto original. 

 Comenzó a funcionar en enero pasado y el menú combina lo clásico con vuelos propios de un chef que viajó por el mundo descubriendo sabores. “Son, básicamente, recetas de la abuela”, sintetizó Acosta, en diálogo con La Nación

En la carta podés encontrar: pechito de cerdo con tabbouleh, pollo al ajillo, bondiola, osobuco cocido en su jugo con salsa de vegetales, musaca con berenjenas y carne picada, malfattis gratinados, carpaccio de ternera, pizzas caseras con masa de dos días de fermentación, panes caseros y empanadas de taratira.


 

Ver comentarios