Máximo Fernández es un antiguo paraje que se ubica en el partido bonaerense de Bragado y entre sus calles solitarias, edificios abandonados y campos crecidos, esconde grandes tragedias, secretos, enigmas e historias paranormales que hablan de fantasmas, apariciones y vibras malignas. A raíz de los hechos y su abandono, el sitio es conocido como "el pueblo que no quiso ser pueblo" y diariamente recibe continentes de visitantes que quieren experimentar una verdadera aventura. Si sos una persona que busca nuevos desafíos, esta escapada de fin de semana es perfecta para vos. 

Este lugar que parece digno de película de terror se encuentra a 244 kilómetros de Capital Federal y a solamente 20 minutos de la ciudad cabecera del municipio. Llegar a este increíble localidad llevará unas 3 horas (más o menos) en vehículo particular. Desde CABA, conducir por la Perito Moreno hasta la salida del Acceso Sudoeste. A la altura del Luján, tomar la Ruta Nacional 5 y conducir hasta Bragado, allí empalmar con la Ruta Provincial 46 y finalmente en el kilómetro 29, doblar a la izquierda que está la entrada. 

La historia detrás del misterioso pueblo

El inicio de este paraje data de 1834. Para aquel entonces, el caudillo Juan Facundo Quiroga era propietario de toda la zona, pero tras su muerte, su mujer se las vende a un estanciero llamado Máximo Fernández, quien vio que en esa región podía haber prosperidad. El hombre construyó la Estancia “La Matilde” y lo convirtió en uno de los mejores establecimientos agrícola-ganaderos del Oeste de la Provincia de Buenos Aires. Años después, para que su localidad siga floreciendo, donó parte de sus parcelas al Ferrocarril Sarmiento del Oeste y allí inauguraron la estación de trenes. La llegada del transporte público hizo crecer la población y el desarrollo productivo y económico.

Tras el fallecimiento del vecino que tanto hizo por el lugar, se decidió poner su nombre al pueblo. Asimismo, desde que el hombre dejo la tierra, la típica estancia fue pasando de mano en mano sin razón aparente. Don Francisco Suárez Zabala, el inventor del conocido producto medicinal "Geniol", compró finalmente la casa e instalo el vivero más importante del país, pero al perder la vida, la situación económica decae y comienzan a suceder extraños hechos. Cabe destacar que también le cambio el nombre a "Montelen". 

La estación de Máximo Fernández quedó abandonada.  

Tragedia, enigma y hechos paranormales 

La historia de terror comienza en la misma estancia La Matilde. Durante la época de auge del pueblo, los vecinos de la región tenían un buen pasa económico, entonces muchos tenían todo tipo de excentricidades. Juan Francisco Salaberry compró la reconocida casa de campo y acto seguido, el hombre contrató a un paisajista francés llamado Carlos Thays quien se encargó de diseñar unos lindos jardines rodeados de monumentos y obras de arte. También creó un lago artificial y hasta se instaló un zoológico privado. Según cuenta la historia, el lugar tenía desde un oso polar, una pareja de leones y otras fieras.

Una noche, una nena llamada Amalia, que no se sabe si era hija o nieta del cuidador de los animales, se acercó demasiado a los felinos, que aún no habían comido, y la hembra la decapitó. Tras buscar a la pequeña, encontraron su cuerpo sin vida y en partes. Los habitantes dice que sus restos fueron enterrados en el propio predio y luego se construyo una imponente iglesia neogótica con materiales traídos de Europa. Pese a las buenas intensiones de los dueños de la casa, las apariciones comenzaron y la leyenda nació.

Actualmente, solo queda la fachada de la vieja estancia. 

Los padres y abuelos de la niña comenzaron a ver el fantasma de la nena y a escuchar voces y extraños ruidos. Según comentan los vecinos, estos encuentros paranormales le trajeron serios problemas psiquiátricos y debieron irse de la zona. Tiempo después, la esposa de Salaberry murió sin un motivo claro y las especulaciones de que la estancia estaba maldita se hicieron aún más grandes. Para continuar con los eventos para normales, en 1974 un tornado destrozó gran parte de la localidad y la dejo en ruinas. 

Los habitantes no querían abandonar su hogar, pero una energía del más allá les impedía continuar con sus vidas. Pese de que intentaron reconstruir el pueblo, todo avancen que hacían al día siguiente estaba desarmado. Muchos de ellos dicen que escucharon muchas veces la voz de la víctima gritando "Papa" en las oscuras noches, otros aseguran haberla visto mirando desde las ventanas de los edificios, mientras que hay quienes que sostienen que la nena no permite que se acerquen a donde era su casa. 

Los únicos elementos que quedaron de antes del tornado son dos imágenes santas y algunas fotos de vecinos. 

Como si fuera poco toda esta historia, el peculiar lugar bonaerense tiene relación directa con la Torre Eiffel de Francia. Esta cuestión se debe a que todos los molinos fueron construidos con los mismos materiales que el edificio francés. Pese a los años y al avance de la naturaleza, las estructuras siguen firmes y tienes la patente Eiffel. La zona donde se ubican aún se visita y son un gran atractivo. 

Actualmente, se realizan visitas guiadas por el paraje en donde se recorren las ruinas de la estancia, la iglesia, el viejo molino, los vagones de tren abandonados y otros lugares que fueron tomados por la naturaleza y hacen un espectáculo impresionante. Hay cosas que ya no existen, como el zoológico u otras edificaciones, mientras que hay otras que se volvieron a edificar, como la escuela y se levantó otra iglesia. Los 4 vecinos que habitan la zona y otros del partido se pusieron en compromiso para cuidar el patrimonio de lo que fue un gran pueblo

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