Cuando se juntan productos caros que se venden por plataformas digitales, con personas mal intencionadas, las estafas no tardan en llegar. Miles de usuarios cuentan sus experiencias en las redes al ser víctimas de estafadores, que utilizan este modo delictivo que se repite constantemente.

En esta ocasión, una revendedora de las famosas ollas de aluminio fundido fue víctima de un delito informático, luego de que un matrimonio de la localidad bonaerense de Laferrere comprara ilícitamente con los datos de una tarjeta de otra persona e intentara hacerlo en otra ocasión, pero con la información bancaria de más de cinco personas distintas.

Moira hizo una denuncia pública a través de sus redes sociales sobre la insólita estafa que sufrió y, en diálogo con cronica.com.ar, dio detalles de cómo este grupo de estafadores compró con 90 mil pesos con datos de una tarjeta que no les pertenecía y como casi aumentan ese importe por un valor de 130 mil pesos al hacer el intento de perpetrar una nueva estafa.

"En un principio pensé que la estafada era yo, pero en realidad, hasta el momento es el dueño de la tarjeta que usaron, porque yo todavía no tuve que responder ante la empresa por ningún desconocimiento de compra", aclaró la mujer en un primer momento a este medio. 

Según relató la revendedora de las codiciadas ollas, los estafadores la habían contactado el 7 de abril por WhatsApp para comprar los productos "de los más caros y de los más buscados" que ella vende a través del plan de pago Ahora 12. Cuando le pidió los datos para poder proceder a la compra, los ciberdelincuentes cometieron el peor error de toda la estafa y que luego serviría para poder escracharlos y denunciarlos... le habían dado los datos reales de sus nombres, contactos y dirección en donde viven. 

 

Ante eso, la mujer calificó irónicamente de "genio" al estafador, quien le había brindado hasta la dirección de la casa de la madre. "Ellos hicieron el pago con normalidad y hasta el momento no había nada que me haya llamado la atención, hasta se comunicaron en Semana Santa para saber por donde iba el envío; lo que es normal cuando uno gasta 83 mil pesos, porque uno quiere saber dónde están sus cosas", contó Moira sobre todo el modus operandi que hacía creer que la compra era lícita y que no había nada extraño en esa operación.

"Luego de cinco días me contacta y me dice que su suegra quería comprar también, pero que las iba a pagar él. Cuando le paso el catálogo, eligió cuatro piezas... lo que ya no es normal, porque sumaba un total de 130 mil pesos. Me pasa un link de pago con otra dirección, a la vuelta de donde se lo pasé primero y me dice que es la casa de su suegra y me pasa el nombre completo de su mujer", detalló en su relato Moira.

En ese momento, la estafa comienza a ser cada vez más evidente, ya que el aparente comprador le dijo a la vendedora que el sistema le había rechazado el pago, por lo que ella le dijo que podría ser que necesitaba una autorización del banco, al tratarse de una gran suma de dinero.

La vendedora de ollas afirmó que a esas alturas ya no le estaba "cerrando nada" de esa sospechosa compra. Entonces, decidió revisar la compra anterior y los intentos de compra posteriores que había realizado esta persona a través del sistema que tiene la empresa de accesorios de cocina. "Ahí me di cuenta de que el 7 de abril las ollas habían sido pagadas a través de una tarjeta al nombre de Fernando, a pesar de que él se llamaba Pablo, y que ahora estaba intentando pagar con tarjetas de diferentes nombres", precisó la vendedora, quien más tarde le preguntó al joven delincuente con qué tarjetas estaba comprando. Tras esa pregunta, el estafador la bloqueó de WhatsApp.

 

 

Finalmente, Moira se pudo contactar con el dueño verdadero de la tarjeta, a través de su abogado. El damnificado, que vive en Salta, se sorprendió cuando le comunicaron sobre la estafa bancaria, ya que no estaba enterado de que alguien de Buenos Aires había usado sus datos de la tarjeta para hacer una compra por casi 90 mil pesos. 

"Este pibe (el estafador) usó los datos de la tarjeta de este hombre que vive en Salta y tenía también los datos del documento en lo que pareciera ser una base de datos de varias personas", contó Moira a este medio.

Los vecinos del estafador también lo estafaron por las redes.
El delincuente habría salido del penal hace poco tiempo.

Si bien la vendedora se comunicó con Delitos Informáticos, los agentes de esa unidad le dijeron que no podía hacer la denuncia contra los estafadores -de quienes tiene todos sus datos, brindados por ellos mismos en la compra de las ollas-, ya que hasta el momento la damnificada no era ella, sino el hombre a quien le habían robado los datos bancarios y los de identidad. 

En tanto, a menos que la empresa para la que revende sus productos deba reembolsarle el dinero a la persona robada y que, de no hacerse cargo, finalmente decida trasladar ese monto a Moira, ahí sí ella sería tomada por la ley como damnificada y podría hacer la denuncia por dicho delito informático. De todas maneras, según contó, sus seguidores en Twitter ya aseguraron que de ser necesario harán una colecta en el caso de que sea ella la que deba devolver el dinero.

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