Seguramente nunca te preguntaste de dónde salieron y para qué fueron inventadas las “camisetas blancas”. Si es así, entonces este es el momento oportuno.

En 1904, la línea de ropa interior Cooper Underwear Company, lanzó en una de sus revistas lo que era una novedosa prenda para la época: una camiseta sin botones. Pero ¿para qué? La respuesta pareciera absurda en el tiempo actual: fue hecha especialmente para “hombres solteros”. Sí. De esta forma, no tendrían que preocuparse por cocerlos.

El anuncio estaba protagonizado por un hombre que se mostraba contrariado porque los botones que cerraban su camisa se habían caído, y él no había tenido otro remedio que recurrir a cerrarla con imperdibles. En el dibujo de al lado, el señor fumaba un puro al mismo tiempo que disfrutaba de la hechura de una camiseta lisa, y que después se podría sacar por la cabeza. El eslogan reforzaba la idea: “Sin imperdibles, ni botones, ni agujas, ni hilo”.

 

Fue años después, en 1913, cuando la Marina de los Estados Unidos incorporó esta prenda como parte de su uniforme oficial. La misma era llevada por los marineros debajo del uniforme. Y hay otro justificativo para ello: se reclutaban cada vez más jóvenes sin compromisos, con muy pocos conocimientos de costura.

En 1938, la compañía Sears fue la primera en comercializar la camiseta blanca bajo el nombre de Gob, una manera con la que los estadounidenses se referían a los soldados de la marina. En el anuncio se aconsejaba: “Llévala como una camiseta exterior para practicar deporte o estar relajado, o como una camiseta interior: es práctica y apropiada de cualquier forma”.

 

La camiseta blanca nació como una prenda "para hombres solteros" así no tenían que preocuparse por coser los botones.

Pero fue el cine la que la terminó de catapultar al mundo de la moda, pero también al uso cotidiano. El actor estadounidense Marlon Brando fue quien la popularizó en el papel de Stanley Kowalski en “Un tranvía llamado Deseo”. En el film, Brando vestía una camiseta blanca luciendo sus brazos musculosos. Más tarde se convirtió en tendencia.  

En las últimas décadas, esta prenda ha conseguido trascender su estatus y, lejos de ser una prenda mediocre o para “zafar”, se ha convertido en un objeto con el poder de solucionar cualquier look, ya que posibilita múltiples usos: con zapatillas, con botas, con jeans, con pantalón de vestir. Siempre es bueno tener una camiseta blanca a mano.

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