TRISTEZA

Murió Raúl Barboza, maestro del acordeón y embajador mundial del chamamé

Raúl Barboza falleció a los 87 años en París, donde residía desde hacía más de una década. Era un emblema del género, tocó por todo el mundo y compartió escenario con figuras como Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Mercedes Sosa y Peter Gabriel.

El compositor Raúl Barboza, considerado un verdadero maestro del acordeón y embajador mundial del chamamé, murió este miércoles a los 87 años. Dueño de un estilo único, se convirtió en referente indiscutido de la música del Litoral argentino y llevó su sonido a escenarios de Europa, Asia y América, dejando una huella imborrable en la cultura popular.

Raúl Barboza, quien falleció en París, ciudad en la cual residía desde hacía más de una década, fue reconocido internacionalmente y compartió escenario con artistas de la talla de Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, Mercedes Sosa y Peter Gabriel, además de cosechar innumerables distinciones a lo largo de su extensa trayectoria.

El anuncio del deceso lo realizó su representante Alberto Felici a través de las redes sociales: "En mi carácter de productor artístico de Raúl Barboza, y haciéndome eco de una comunicación telefónica desde París por parte de su esposa Olga Bustamante, tengo la triste noticia del fallecimiento del Maestro, sucedida en la tarde de hoy, 27 de agosto de 2025”.

El mensaje que confirmó la muerte de Raúl Barboza.
El mensaje que confirmó la muerte de Raúl Barboza.
¿Quién fue Raúl Barboza?

Nacido en Buenos Aires en 1938, Raúl Barboza creció en un ambiente musical: su padre, don Adolfo Barboza, pionero del chamamé, le regaló su primer acordeón a los 6 años. Desde muy pequeño fue considerado un “niño prodigio” y a los 12 ya realizaba grabaciones con el conjunto correntino Irupé, ganándose el apodo de “Raulito El Mago”.

Durante la década del 50 se integró al trío de Julio Luján y poco después formó su propio conjunto. En 1964 grabó su primer disco y fue convocado por Ariel Ramírez para participar en “Esto es Folklore” y en la emblemática “Misa Criolla”. A partir de allí, su carrera no dejó de crecer y lo llevó a recorrer escenarios de Argentina, Brasil y Paraguay, hasta convertirse en el primer artista del género en realizar una gira por Japón.

En 1987 decidió radicarse en París, donde consolidó su proyección internacional. Allí compartió escenario con figuras como Mercedes Sosa, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Jairo, Peter Gabriel y José Carreras, y fue reconocido por los franceses como Caballero de las Artes y de las Letras. También recibió el Grand Prix du disque Accademie Charles de Francia y en 2024 la Universidad Nacional del Nordeste le otorgó el título de Doctor Honoris Causa.

Su talento y creatividad lo llevaron a innovar con el acordeón diatónico de 4 hileras, creando una nueva sonoridad para el chamamé. Con más de 70 años de trayectoria y una discografía que supera la treintena de álbumes, Barboza dejó un legado que trasciende fronteras. Sus últimos trabajos incluyeron el disco París Souvenirs latinoamericanos (2023), donde recorrió distintos ritmos de la región, y actuaciones memorables en escenarios argentinos.

Su vida y obra también fueron retratadas en los documentales “El sentimiento de abrazar” (2017), de Silvia Di Florio, y “La voz del viento” (2022), de Daniel Gaglianó. Hasta el final, Barboza se mantuvo fiel a la esencia del chamamé, al que describía como “una música que abraza” y al que convirtió en un lenguaje universal.

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