UN PARAÍSO

Ni Antofagasta ni Fiambalá: el destino escondido que parece sacado de una película y casi nadie conoce

Con paisajes que parecen de otro planeta, formaciones surrealistas y un silencio que estremece, este rincón escondido sorprende a quienes se animan a dejar el camino conocido.

Falta apenas una semana para que comiencen las tan esperadas vacaciones de invierno en Buenos Aires y otras provincias. Con el receso escolar a la vuelta de la esquina, muchas familias, grupos de amigos y parejas ya empiezan a pensar en cómo aprovechar esos días de descanso que ofrece el calendario.

Si bien quedarse en casa y disfrutar del calor del hogar son planes que siempre se agradecen, no hay nada más revitalizante que una escapada. Argentina está repleta de destinos mágicos, con paisajes únicos, cultura viva y propuestas para todos los gustos, desde lo más clásico hasta lo inesperado.

Justamente, si aún no hay nada definido o si el deseo es descubrir un sitio completamente distinto a lo habitual, en el noroeste del país se esconde un rincón tan paradisíaco como surrealista. De hecho, quienes tuvieron la suerte de visitarlo aseguraron que se sintieron como adentro de una película de ciencia ficción.

El desierto surrealista que pocos conocen

En pleno corazón del oeste catamarqueño, una joya natural cautiva a quienes se animan a recorrer caminos inhóspitos en busca de paisajes fuera de lo común. Se trata del Campo de Piedra Pómez, una extensión monumental de formaciones rocosas talladas por la naturaleza que parecen esculpidas a mano y pintadas con pinceladas de otro mundo.

Ubicado en el departamento de Antofagasta de la Sierra, este campo geológico se encuentra a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Para llegar, lo ideal es hacerlo en vehículo 4x4 desde la localidad de El Peñón, a unos 10 kilómetros de distancia. También se puede acceder desde Belén, aunque los caminos no siempre están bien señalizados y requieren guía local o excursión contratada.

Quienes viajan hasta allí suelen combinar la visita con otros atractivos de la región como el Volcán Galán, la Laguna Grande, la Reserva de Biosfera Laguna Blanca o el campo volcánico de Carachi Pampa. Todos estos destinos ofrecen escenarios únicos, con alta montaña, fauna andina y cielos infinitos.

El paisaje del Campo de Piedra Pómez es realmente impactante: un mar de roca blanca que se extiende por más de 25 kilómetros, formado por bloques gigantes que contrastan con el suelo de arena volcánica oscura. El viento ha modelado durante siglos cada silueta, dando lugar a estructuras que recuerdan castillos, esculturas abstractas y olas petrificadas.

Un desierto de piedras y arena. 
Un desierto de piedras y arena. 

Esa apariencia irreal le valió la comparación con paisajes de ciencia ficción. No son pocos los que aseguran que el sitio parece sacado de Star Wars, y es común escuchar que "no parece Argentina", por su atmósfera lunar y su inmensidad silenciosa. La falta de vegetación, el contraste cromático y el entorno volcánico completan esa experiencia fuera del tiempo.

Entre las actividades más elegidas se destacan las caminatas por los senderos naturales, la fotografía paisajística y las travesías en 4x4, que permiten internarse en los puntos más remotos del campo. También es una zona ideal para la contemplación y el avistaje de aves, especialmente flamencos, dependiendo de la época del año.

Catamarca ofrece un sitio digno de cine. 
Catamarca ofrece un sitio digno de cine. 

Por otro lado, uno de los mayores espectáculos comienza al caer el sol. Las noches en el Campo de Piedra Pómez son inigualables: el cielo se enciende con miles de estrellas, sin contaminación lumínica ni sonora. La Vía Láctea se dibuja a simple vista, generando un escenario perfecto para la astrofotografía o simplemente para acostarse en la arena y mirar hacia arriba.

De esta manera, elegir este destino es apostar por lo distinto. Lejos de los circuitos turísticos masivos, ofrece desconexión absoluta, belleza inabarcable y la oportunidad de sentir que uno camina sobre otro planeta sin haber salido del país. Es una experiencia que combina aventura, naturaleza extrema y reflexión en estado puro.

Un rincón para disfrutar con familia. 
Un rincón para disfrutar con familia. 

Este paraíso geológico se formó hace miles de años, producto de una gran erupción volcánica proveniente del volcán Blanco. La explosión liberó enormes cantidades de material ignimbrítico (lava muy viscosa y porosa) que, al solidificarse y ser esculpido por el viento, dio origen al paisaje actual. Aún hoy, el campo continúa transformándose con el paso del tiempo.

En cuanto a la cultura local, la zona está habitada por comunidades originarias que conservan saberes ancestrales vinculados a la tierra, el pastoreo y la elaboración de artesanías con lana de llama y alpaca. En El Peñón y Antofagasta de la Sierra, es posible conocer algo de su estilo de vida, gastronomía andina y cosmovisión.

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