UNA MARAVILLA

Ni Cacheuta ni San Rafael: el pueblo termal que cautiva con su tranquilidad y belleza pura

¿No sabes qué hacer en vacaciones de invierno? Rodeado de naturaleza imponente y un ambiente sereno, este destino invita a desconectar de la rutina y sumergirse en una experiencia única entre montañas, silencio y bienestar.

Las vacaciones de invierno comienzan a descontar sus últimos días de descanso, pero todavía son muchas las familias que aprovechan para recorrer distintos rincones del país. Ya sea para relajarse o simplemente cambiar de aire, el turismo interno sigue siendo una opción ideal para cerrar el receso con una experiencia distinta.

Para quienes aún no decidieron qué hacer durante estas jornadas, no hay mejor plan que sumergirse en las paradisíacas aguas termales que ofrece el extenso y diverso mapa argentino. Desde el norte hasta la cordillera, existen verdaderos oasis donde el cuerpo se relaja y la mente se desconecta.

En plena montaña mendocina, existe un destino asombroso donde las piscinas se funden con el paisaje y cada rincón parece una pintura natural. Se trata de una escapada única, lejos del bullicio, ideal para quienes buscan renovar energías en contacto con lo esencial.

El pueblo cordillerano de Mendoza que cautiva con termas naturales y paisajes únicos

Los Molles es una pequeña localidad de montaña ubicada en el departamento de Malargüe, al sur de la provincia de Mendoza. Este paraje pintoresco se encuentra enclavado en plena Cordillera de los Andes y se transformó en un verdadero tesoro para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y aguas termales en un entorno completamente natural.

Llegar al destino es sencillo desde distintos puntos del país. Se accede por la Ruta Nacional 40 y luego por la Ruta Provincial 222, un camino que bordea paisajes de alta montaña y conecta con reconocidos destinos turísticos como Las Leñas desde donde también se pueden organizar excursiones.

El paisaje de Los Molles se caracteriza por su geografía cordillerana: cerros nevados, ríos de deshielo, valles verdes en verano y una postal blanca en invierno. La altitud y el clima seco de montaña potencian el atractivo natural del lugar, donde cada rincón ofrece una postal diferente.

Uno de los grandes tesoros del lugar es la terma de Lahuen Có, que en lengua mapuche significa “agua milagrosa”. Se trata de un centro termal rico en minerales, conocidas por sus propiedades terapéuticas. Allí, los visitantes pueden disfrutar de baños en un entorno natural, rodeados de silencio y montañas.

Terma de Lahuen Có: un refugio de aguas cálidas y minerales en el corazón de la cordillera, ideal para relajar cuerpo y alma.
Terma de Lahuen Có: un refugio de aguas cálidas y minerales en el corazón de la cordillera, ideal para relajar cuerpo y alma." 

Otra alternativa imperdible es la Terma Los Molles, que cuenta con piscinas naturales al aire libre. Estas aguas termales emergen a temperaturas agradables y se ubican en medio del paisaje cordillerano, generando una experiencia de relajación completa, ideal para quienes buscan descanso y conexión con la naturaleza.

Muy cerca, se encuentran las Termas de Cajón Grande, a unos 30 kilómetros del pueblo. Este sitio ofrece piletas naturales a orillas del río, con aguas que brotan entre las piedras y crean un escenario íntimo, ideal para quienes prefieren lugares menos concurridos.

Termas de Cajón Grande: piletas naturales entre cerros y ríos, donde el silencio y el vapor marcan el ritmo de la experiencia 
Termas de Cajón Grande: piletas naturales entre cerros y ríos, donde el silencio y el vapor marcan el ritmo de la experiencia 

Las Termas del Azufre, por su parte, se localizan en una zona más agreste y elevada. Sus aguas sulfurosas, de olor y color característicos, tienen fama por sus beneficios para la piel y los problemas musculares. Es un lugar menos desarrollado, pero perfecto para los aventureros que desean explorar zonas más salvajes.

El imponente complejo volcánico Planchón-Peteroa también forma parte de la riqueza natural de la zona. Este sistema volcánico activo, ubicado en el límite con Chile, ofrece vistas impactantes y atrae tanto a geólogos como a senderistas experimentados.

Termas del Azufre: un rincón agreste y salvaje donde el agua sulfurosa brota entre rocas en un entorno completamente natural. 
Termas del Azufre: un rincón agreste y salvaje donde el agua sulfurosa brota entre rocas en un entorno completamente natural. 

Otra joya de la región es la Laguna de la Niña Encantada, un espejo de agua turquesa rodeado de formaciones rocosas. La leyenda local le da un aire místico al sitio, que se ha vuelto uno de los puntos más fotografiados de Malargüe.

El Pozo de las Ánimas, a pocos kilómetros de Los Molles, es una curiosidad geológica formada por dos dolinas profundas que generan un sonido particular cuando el viento sopla. Es un lugar perfecto para detenerse, observar y dejarse sorprender por la naturaleza.

 Laguna de la Niña Encantada: agua cristalina, leyendas ancestrales y un paisaje que parece sacado de un cuento patagónico.
 Laguna de la Niña Encantada: agua cristalina, leyendas ancestrales y un paisaje que parece sacado de un cuento patagónico.

Además de las termas, Los Molles ofrece múltiples actividades turísticas como trekking, cabalgatas, pesca deportiva, avistaje de cóndores, ski en temporada invernal y recorridos en 4x4. Es un punto de partida ideal para quienes desean conocer los atractivos de la región sin renunciar al descanso.

Elegir Los Molles es apostar por una experiencia distinta: menos masiva, más auténtica. Es el lugar perfecto para reconectar con el entorno, respirar aire puro y dejarse abrazar por la inmensidad de la montaña mendocina. Lejos del ruido y el turismo convencional, este rincón es una joya natural lista para ser descubierta.

Los Molles: un pueblo escondido en la montaña mendocina que combina naturaleza, calma y aventura a cada paso.
Los Molles: un pueblo escondido en la montaña mendocina que combina naturaleza, calma y aventura a cada paso.
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