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Ni Calamuchita ni La Cumbrecita: el pueblo serrano que conquista con su calma y belleza

Entre arroyos cristalinos, callescitas de tierra y serrano, este pequeño rincón del oeste cordobés se impone como el refugio perfecto para quienes buscan descanso, naturaleza y un encanto que se siente en cada paso. 

Después de meses de mucho trabajo, rutinas exigentes y estudio sin pausa, las vacaciones de invierno aparecen en el horizonte como una bocanada de aire fresco. Son días esperados por chicos y grandes, ideales para hacer una pausa y reconectar con lo simple: tiempo libre, aire puro y paisajes distintos.

Si bien los bolsillos no siempre acompañan, eso no significa que haya que resignar descanso. Lejos de los circuitos turísticos masivos y los altos costos, en Argentina todavía se pueden encontrar destinos que combinan belleza, tranquilidad y precios accesibles. 

Dentro de las opciones disponibles, Córdoba vuelve a destacarse como una de las provincias más generosas en propuestas. Con sus sierras, pueblos pintorescos y clima amable, ofrece rincones perfectos para disfrutar unos días sin romper el presupuesto, y hasta descubrir verdaderos tesoros escondidos.

¿Cuál es el pueblo serrano que conquista con su calma y belleza?

Ubicado en el corazón del Valle de Traslasierra, muy cerca de Nono y Mina Clavero, este pequeño pueblo cordobés se llama Las Calles. A pesar de su bajo perfil turístico, se trata de un destino que sorprende por su entorno natural, calidez y una atmósfera apacible que atrapa a quienes lo visitan.

Llegar es sencillo: desde Córdoba capital, hay que tomar la Ruta Provincial 34 (Camino de las Altas Cumbres) en dirección a Mina Clavero. Desde allí, solo resta recorrer unos pocos kilómetros hacia el sur para adentrarse en este rincón poco explorado. En los alrededores también se pueden visitar otros destinos populares como San Javier, Yacanto, Los Hornillos y Villa de las Rosas, ideales para combinar en una escapada serrana.

El paisaje de Las Calles está dominado por una geografía serrana, con suaves lomadas, vegetación autóctona, arroyos de agua clara y cielos abiertos que se tiñen de colores únicos al atardecer. La naturaleza es la gran protagonista, y lo mejor: se vive en estado puro.

A solo minutos del pueblo se encuentra el balneario Paso de las Tropas, uno de los más visitados de Traslasierra. El lugar cuenta con enormes piedras, piletas naturales, playas de arena y aguas frescas, ideales para disfrutar en familia, hacer un picnic o simplemente descansar bajo la sombra de los árboles.

Otra joya cercana es el majestuoso Cerro Champaquí, el punto más alto de la provincia de Córdoba. Muchos viajeros eligen Las Calles como base para emprender caminatas, cabalgatas o travesías hacia su cumbre. El recorrido regala vistas imponentes y una conexión única con el paisaje serrano.

 Ríos cristalinos y postales hermosas en Las Calles.
 Ríos cristalinos y postales hermosas en Las Calles. 

Un poco más alejado, pero perfectamente combinable en una escapada extendida, se encuentra el Parque Nacional Quebrada del Condorito. Este tesoro natural protegido es famoso por sus miradores a más de 1.000 metros de profundidad y por ser uno de los pocos lugares del país donde se pueden avistar cóndores en libertad.

Las actividades son variadas y para todos los gustos: caminatas, ciclismo, fotografía de naturaleza, avistaje de aves, visitas a ferias de artesanos y talleres de cerámica o tejidos. También hay propuestas de bienestar como retiros de yoga, masajes y meditación al aire libre.

 Quebrada del Condorito: un clásico de Córdoba.
 Quebrada del Condorito: un clásico de Córdoba.

El pueblo en sí guarda su propia riqueza cultural. El casco histórico, aunque pequeño, conserva construcciones tradicionales, una capilla encantadora y senderos donde el tiempo parece haberse detenido. Cada rincón invita a la contemplación y a la conversación pausada.

Las tradiciones gastronómicas del valle también dicen presente. En Las Calles abundan las propuestas de cocina casera con productos locales: desde panes y dulces artesanales hasta platos serranos como cabrito, empanadas de horno de barro, y picadas con quesos y salames regionales.

Ni Calamuchita ni La Cumbrecita: el pueblo serrano que conquista con su calma y belleza
 Un rincón detenido en el tiempo.

Quienes visitan Las Calles suelen coincidir en una sensación: acá se respira otra energía. No hay ruidos, ni apuros, ni multitudes. Solo el canto de los pájaros, el sonido del agua y una calma que se transmite en cada detalle.

Elegir este destino es optar por una experiencia distinta. Es descubrir que no hace falta ir lejos ni gastar de más para encontrar un lugar donde el tiempo se desacelera, el cuerpo descansa y el alma se reconecta con lo esencial.

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