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Ni Gouin ni Mercedes: el pueblito "secreto" de 30 habitantes para pasar Semana Santa a pura calma

Se trata de un destino a 300kilómetros de CABA que fue recuperado por una familia y restaurado para convertirse en una escapada de tranquilidad y naturaleza. Cada rincón de este lugar cuenta una historia y se destaca por el movimiento de los árboles y el canto de los pájaros.

Con los feriados de Semana Santa a la vuelta de la esquina, muchos empiezan a buscar una escapada corta que les permita cambiar de aire sin irse tan lejos ni recurrir a localidades muy conocidas como Gouin o Mercedes. Entre rutas conocidas y destinos clásicos, hay un pequeño paraje con solo 30 habitantes que pasa desapercibido, pero guarda una magia especial con calles de tierra y un ritmo calmo, que invitan a viajar en el tiempo a una época en la que la vida era más lenta. 

Está a unos 300 km de la ciudad y hace unos años fue recuperado por una familia que decidió devolverle vida a lo que parecía olvidado. Con dedicación y mucho amor, restauraron casas, cuidaron los árboles y lograron que hoy sea un destino perfecto para desconectarse, donde la tranquilidad se mezcla con la historia y cada detalle invita a frenar, mirar, y dejarse llevar por el canto de los pájaros y la belleza del paisaje.

El destino perfecto para desconectarse de la rutina en Semana Santa
El destino perfecto para desconectarse de la rutina en Semana Santa 
El destino perfecto para desconectarse de la rutina en Semana Santa 

Islas es una localidad chiquita que queda a unos 300km de CABA, cerca de Veinticinco de Mayo. Tiene apenas treinta habitantes y está rodeada de campo por todos lados. Es de esos lugares donde el silencio no incómoda, sino que acompaña, que parece detenido en el tiempo, porque su ritmo lento marca la forma de vivir de su gente y los espacios que la conforman parecen sacadas de una postal antigua.

Durante muchos años estuvo prácticamente abandonado, ya que el tren ya no pasaba, las casas estaban vacías y todo parecía a punto de apagarse del todo. Hasta que una familia decidió mudarse y empezar de cero, brindándole una nueva oportunidad para resurgir y mostrar sus encantos. Así, restauraron la vieja estación y le devolvieron al pueblo algo de vida, volviendo este simple paraje un rincón lleno de calma, con relatos de vecinos para deleitarse. 

Hoy, quienes llegan se encuentran con un lugar sin pretensiones, donde se puede caminar por los senderos de tierra, ver árboles que hacen sonidos en contacto con el viento y respirar aire limpio. Hay un pequeño centro cultural que organiza encuentros cada tanto, talleres o ferias con lo que tiene cada vecino. Todo se hace con lo que hay a mano, sin producción, sin apuros, y eso lo hace todavía más lindo.

Las calles invitan a recorrer sin mapa, hay quienes llegan en bicicleta y otros que simplemente buscan un lugar para sentarse a mirar el paisaje. Las festividades son tranquilas, familiares, pero dejan esa sensación de estar en casa, aunque uno no sea del lugar. Incluso en los días sin nada programado, el plan es estar. Y eso alcanza.

Si hay algo que completa la experiencia, es su gastronomía típica de campo. Las empanadas, las tortas fritas, los guisos que se cocinan a fuego lento, son sus principales maravillas. Comer ahí no es solo llenar el estómago, es compartir un rato con quienes siguen apostando a que lo simple todavía tiene valor.

 

¿Cómo llegar a Islas desde CABA?

Ir desde CABA hasta Islas es fácil. Se arranca por la Ruta 7, se sigue un tramo por la Ruta 5 y después se toma la Ruta 51, combinada con la 46. Cuando llegás al acceso a 25 de Mayo, solo quedan 24 kilómetros más. En total son unos 250 kilómetros y el viaje lleva un poco más de tres horas en auto.

 

 

 

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