Ni Jujuy ni Salta: un salar "desconocido" que regala imágenes de otro mundo a pocas horas de CABA
Este precioso destino es digno de película, ya que entremezcla sus mágicos rincones con la adrenalina de la aventura y el silencio de un espacio prácticamente “perdido” en medio de las sierras cordobesas.
Argentina tiene un sinfín de rincones mágicos para disfrutar durante el fin de semana largo de Pascua. Sin embargo, si tenés algunos pesos de más para gastar en estas “minis vacaciones”, hay destino que sí o si hay que conocer, aunque sea una vez en la vida.
En medio de las sierras cordobesas, más allá de las cascadas y los ríos cristalinos, existe un sitio tan mágico como surreal: un salar inmenso que parece salido de una película porque no solo está dotado de un silencio ensordecedor, sino que también brinda la oportunidad única de conocer a la fauna local.
Un salar "desconocido" que regala imágenes de otro mundo a pocas horas de CABAUbicadas en el noroeste de Córdoba, las Salinas Grandes ofrecen un paisaje surrealista y cautivador que parece sacado de otro planeta. Geográficamente, también se encuentra en un sitio destacado porque está ubicada en el límite entre la provincia mencionada, La Rioja, Santiago del Estero y Catamarca.
Desde la capital cordobesa, el acceso más popular se da a partir de la Ruta Nacional 60, aunque se recomienda ir en vehículo propio o con una excursión guiada desde localidades cercanas como Lucio V. Mansilla o Dean Funes.
Pese a la distancia, puede convertirse en una excelente escapada de fin de semana largo. De hecho, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires está a solamente 872 kilómetros de distancia, lo que representa poco más de 8 horas de viaje. A su vez, puede ser una actividad distinta para aquellos que se alojen en Villa Carlos Paz o alrededores.
Las Salinas Grandes son conocidas por ser un vasto desierto blanco que está compuesto por una inmensa planicie de sal. Por ello, la claridad se extiende hasta donde alcanza la vista y se transforma en una experiencia única para quienes buscan turismo de naturaleza y fotografía.
Como otros destinos de este estilo (Salta y Jujuy), la inmensidad del salar permite jugar con la perspectiva, logrando fotos creativas y completamente únicas, sobre todo durante el atardecer, donde el reflejo del sol crea un exótico espectáculo de colores.
A su vez, son un rincón diferente, impactante y silencioso, ideal para quienes buscan salirse de lo común, conectar con un entorno natural imponente o simplemente aprovechar la tranquilidad para descansar de la agitada rutina de la ciudad.
En medio de esta vasta extensión de suelos claros y áridos se ubica el refugio Vida Silvestre Monte de las Barrancas, un área protegida que abarca unas 7.656 hectáreas y diversos paisajes como el bosque chaqueño, arbustales y playas de sal.
Este entorno es hogar de especies emblemáticas como el puma, el gato montés, el guanaco, el quirquincho, la liebre criolla y el conejo de los palos. Por ello, esta reserva es un lugar clave para la investigación científica y la observación de fauna silvestre.
La flora del lugar está compuesta por especies típicas del monte como algarrobos, quebrachos, chañares y cardones, que brindan refugio y sombra a animales. En verano, el paisaje se transforma: el agua cubre la planicie y el escenario se llena de vida con la presencia de cientos de flamencos que recorren el área.

