Ni Las Grutas ni Punta Perdices: las playas solitarias de la Patagonia que parecen de otro mundo
Para los visitantes cansados de los “hormigueros” de los principales centros turísticos, la costa marítima del sur argentino ofrece la posibilidad de combinar jornadas de playa con actividades náuticas, avistaje de fauna marina y la oportunidad única de descansar en un ambiente poco común.
Más allá de las montañas nevadas, los admirables bosques y los altos acantilados, la Patagonia argentina es protagonista de impactantes postales de película que son perfectas para disfrutar de los días calurosos de verano e incluso invitan a desconectarse de absolutamente todo.
Entre los diferentes puntos turísticos que están disponibles en el sur, las playas patagónicas se consideran un espectáculo que enamora a primera vista, ya que, a pesar de no contar con las típicas palmeras, son espacios dignos del mismísimo Caribe.
Si aún estás buscando un destino para visitar durante tus próximos días de descanso, estas tres preciosas costas se presentan como espacios ideales para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza regional y una aventura extraordinaria.
Las 3 playas solitarias de la Patagonia que parecen de otro mundo 1- Punta Verde, Río NegroUbicada en la localidad de San Antonio Oeste, provincia de Río Negro, Punta Verde es reconocida como el "Caribe argentino" porque sus aguas mantiene una claridad admirable y recorre distintos tonos azules e incluso verdes. Además, sus arenas son tan claras como únicas, dado que se pueden encontrar millones de caracoles.
Aunque es un lugar sumamente tranquilo a nivel actividad y seguridad, tiene una desventaja particular: el viento suele ser una constante y se recomienda estar preparado, es decir, instalar las sombrillas de manera adecuada, teniendo en cuenta las indicaciones pertinentes de los locales.
Vale la pena destacar que en Punta Verde se puede disfrutar tanto de la playa como de la realización de diferentes actividades como es el caso de la práctica de kitesurf, stand-up paddle o kayaks. Asimismo, dos infaltables de la visita son: el trekking por la amplia costa y la visita de la Iglesia San Antonio de Padua.
Para los amantes de la gastronomía, en las inmediaciones, se puede degustar los riquísimos platos del restaurante local que funciona en una nave restaurada y fondeada en tierra. Además, se puede tomar un trago sobre la cubierta que regala postales de los paisajes tranquilos.
Ubicada a solamente 12 kilómetros de Puerto Madryn, se encuentra Playa Paraná, el bello paraíso elegido por cientos de turistas que deciden vacacionar sobre ruedas, es decir, realizan su estadía en motorhome o casilla rodante, ya que cuenta con amplios espacios naturales para instalarse y vivir una experiencia extraordinaria.
Se caracteriza por sus aguas cristalinas, la tranquilidad de su costa y el exótico entorno natural que la rodea. Teniendo en cuenta estas distinciones, se presenta como una opción ideal para quienes buscan un destino relajado y con postales paradisiacas de la Patagonia.
Las aguas tranquilas son perfectas para nadar y hacer deportes acuáticos como kayak o stand-up paddle. Además, ofrece la oportunidad única de realizar snorkel o buceo, dos actividades que adentran al turista al conocimiento respetuoso de la fauna marina.
La actividad turística se completa con la visita de Puerto Madryn, la ciudad que ofrece una amplia agenda de alternativas, espectáculos, excelente gastronomía junto al mar, nueve balnearios accesibles y totalmente equipados, donde se puede disfrutar del sol y la playa.
Situada en el límite entre las provincias de Chubut y Santa Cruz, perteneciendo geográficamente a esta última. Esta playa de arena fina y aguas serenas es un refugio natural para quienes buscan tranquilidad en un destino de fácil acceso, ya que está sobre la Ruta Nacional N.º 3.
Su fantástica ubicación la convierte en un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. De hecho, vale la pena mencionar que no cuenta con servicios privados y se recomienda verificar el estado de las mareas antes de visitarla.
Esta costa es integrante de un sistema de 7 playas de arena fina, que no tienen nada que envidiarle al Caribe y se sitúa sobre las tranquilas aguas del golfo San Jorge. Además, al estar alejada del entorno urbano, la zona esta rodea de abundante fauna silvestre como los guanacos y zorros colorados.
Es ideal para realizar caminatas durante la bajamar bordeando la caleta donde se pueden avistar gaviotas, cormoranes y sobre las rocas algunos mejillones, caracoles, estrellas y erizos de mar, algas verdes, rojas y pardas. O hacer bicicletadas por el Paseo Costero, que constituye un atractivo turístico

